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SOY INFIEL, VIVO FELIZ


Fecha Publicación: 2014-08-02T03:37:00.000-07:00

Desde que soy infiel vivo feliz. Me llamo Angélica. Me inspira Black Angelika.

Me eché novio formal con 18 años. Estaba contenta con él porque me follaba todos los fines de semana. Nunca se me pasó por la cabeza serle infiel. Pero, una vez en la universidad, empecé a ver como mis nuevas amigas aprovechaban cualquier ocasión para follar con chicos distintos a sus parejas. Yo, sin embargo, no me atrevía, quería, pero no me atrevía. Gracias a Anastasia terminé follando con David.

Pero, ¿cómo fue la primera vez que follamos David y yo? A mi novio le gustaban las partidas de cartas, póker y black Jack. En una de esas partidas de black Jack perdió todo el dinero, pero quería seguir jugando. David le ofreció una apuesta: si mi novio sacaba la carta más alta recuperaba lo perdido, si la sacaba David yo pasaba la noche con él. Fue entonces cuando vi la oportunidad de ser infiel a mi novio, crucé los dedos para que todo saliese bien. Mi novio sacó rey, la carta de David fue un as.

Yo estaba sentada. David se levantó, vino a mí, me cogió de la mano, me acercó a él y me besó en la boca. Mi novio dio un puñetazo en la mesa. David metió su mano derecha entre mis piernas y frotó mi sexo, yo metí mi mano derecha en sus pantalones y le agarré la polla.
-Eres una zorra –dijo mi novio.
-Si tu chica es una zorra… es perfecta –dijo David.
-David, voy a ser tu zorra –dije.
Mi novio dio un segundo puñetazo en la mesa.
-Si follas con él, no vuelvas conmigo –me dijo mi novio.
-Tú me apostaste y perdiste. David está en su derecho de follarme duro –dije.
-Y te voy a follar duro, como nunca te ha follado tu novio –dijo David.

David y yo nos retiramos a uno de los dormitorios. David no se anduvo con rodeos. Me desgarró la ropa. Me besó con pasión, la boca, el cuello, los pechos, lamió mis pezones, luego besó mi vientre, mis muslos y… mi sexo. Cuando besó mi sexo, lamió mi clítoris e introdujo su lengua en mi sexo mi corazón se aceleró.
-Cómeme y fóllame. Te lo has ganado.
-Angélica, te comeré enterita y te follaré duro.
David me tumbó en cama, me abrió de piernas y me excitó el sexo y el clítoris con sus dedos y su lengua. Unas veces despacio, otras deprisa, siempre con pasión. Me devoraba.
-David, sigue, sigue.
David no se frenaba. Introdujo uno de sus dedos en mi sexo, levantó mi clítoris y lo presionó con su lengua. Fue fantástico el orgasmo que recorrió mi cuerpo.

David no se anduvo con tonterías. Se puso de pie, se acercó a mí y comenzó a acariciar y dar golpecitos en mi sexo con su polla dura.
-Te voy a follar, y te va a gustar.
-Y luego… te comeré la polla.
David perdió el control, agarró su polla, la deslizó dentro de mi sexo y empezó a follarme duro. Sus embestidas eran profundas, rápidas, y cuando paraba era para presionar mi clítoris con su polla dura.
-¿Te gusta?
-Sí, sí. Sigue, sigue. Fóllame duro.
David volvió a deslizar su polla dura dentro de mi sexo. Sus embestidas eran brutales.
-Tienes novio y quieres que te folle duro. Eres una zorra.
-¿Te gusta que sea una zorra?
-Sí, me gusta.
-Puedo ser tu zorra todo el fin de semana.
-Quiero que seas mi zorra siempre.
-Fóllame duro.
David aceleró aún más sus embestidas.
-Un poco más, por favor.
David sacó su polla y con ella presionó mi clítoris. Tuve un segundo orgasmo. Fue fantástico.

-David quiero tu polla.
David estaba de pie. Me arrodillé delante de él. Le agarré la polla y empecé masturbarle. Me llevé la polla a la boca. Mmmm, qué rica me supo. La paja que le hacía cada vez era más rápida. Además, le lamía la polla hasta la puntita.
-Qué bien. Sigue, sigue.
Seguí. Cada vez más y más deprisa, con más y más ganas. Me gusta tener su polla dentro de mi boca. Más, más, más… Sentí como David se empezaba a correr dentro de mi boca, saqué su polla y siguió corriéndose, cubriendo mi cara con su semen, que recogí con mis dedos y chupé.
-Angélica, eres fantástica.
-David, eres el hombre con quien quiero follar todos los días.


Mi novio me dejó, pero al mes me pidió otra vez salir conmigo. Cree que le soy fiel. ¡Jajaja! Con quien follo de verdad es con David. Nos une el sexo.

EL AMANTE QUE BUSCABA


Fecha Publicación: 2014-07-01T07:29:00.001-07:00

¡Por fin, tengo el amante que buscaba! Me llamo Carlota. Me inspira Carol Goldnerova.

Me casé con 23 años por imposición de mis padres y con el hombre que habían elegido, mayor que yo veinticinco años. Accedí porque no me atrevía a desobedecer y porque mi futuro marido era rico, no me iba a faltar de nada. Pero al poco de casarme me empezó a faltar sexo. Sí, teníamos sexo una vez a la semana, pero se me hacía poco en cantidad y calidad. Sin embargo, no me atrevía a ser infiel. Cuando estaba sola en casa pasaba el tiempo viendo cine porno. Me convertí en adicta al porno.

Conocer a Anastasia, Natacha y Angélica me ayudó mucho a vencer mis miedos. Me animaron a tener un amante, a estar con otros hombres hasta encontrar al amante que me diese todo el sexo que necesitaba. Empecé a ir con ellas de cacería sexual, a participar en sex party, pero casi siempre sentía más placer mirando y gravando en vídeo a mis amigas con sus chicos que teniendo sexo con otros hombres, me follaban poco y mal. Me sentí frustrada hasta que conocí a David.

A David le conocí una noche en una cafetería. Le tenía en frente, en otra mesa. No me quitaba ojo, me miraba a los ojos, a la boca, a los pechos. Que me mirase como lo hacía me hacía sentir bien. Me despertó un apetito sexual que nunca había experimentado. Se sentó a mi lado.
-Te habrás dado cuenta de que me gustas.
-Sí, no me has quitas ojo.
-Quiero pasar el resto de la noche contigo.
-Eres muy directo.
-¿Qué dices? ¿Quieres hacer algo divertido y placentero?
-Quieres acostarte conmigo, ¿verdad?
-Seguro que lo pasaríamos bien.
-Soy una chica muy exigente.
-¿En tu casa o en la mía?
-En la mía. Mi marido está de viaje. Y merece que le ponga los cuernos.
-¡Vaya, estás casada!
-¿Te importa que lo esté?
-No. Ahora sólo me importa darte mucho sexo.

Llegamos a casa. Entré primero, él me siguió. Cuando llegamos al dormitorio estábamos casi desnudos. Me terminó de desnudar. Primero me quitó el wonderbrá, me acarició los pechos, me los sujetó, apretó hacia arriba y empezó a lamer mis pezones. Luego los soltó, me acercó a él, sentí su polla dura, me besó en la boca, sentí sus labios y su lengua. Descendió besando mi boca, barbilla, cuello, pechos, vientre, me bajó las bragas, besó mi sexo. Mi respiración se entrecortaba. Besó mi clítoris. Pasó su lengua por todo mi sexo, por mi clítoris. Se levantó, me besó la boca, me cogió en sus brazos, me llevó a la cama, me tendió en ella y me abrió de piernas. Me sentía relajada. David me besó el sexo, el clítoris, abrió mi sexo e introdujo su lengua tanto como pudo, a cada instante sentí que me lamía más y más deprisa, paraba y me lamía el clítoris. Metió uno de sus dedos en mi sexo, levantó mi clítoris y empezó a chuparlo con pasión, sin control, más y más deprisa. Mientras sentía un orgasmo intenso de verdad, David metió su lengua en mi sexo. Aluciné.

-David, por favor, fóllame. Como quieras, pero fóllame.

David se acercó a mí. Me hizo sentir su polla en mi sexo, lo acarició con su polla dura, que deslizó dentro de mí, despacio, sólo la punta, la sacaba y volvía a introducirla. Así  durante media docena de veces. Por fin, se tendió sobre mí. Introdujo toda su polla dentro de mi sexo y me besó. Su beso fue tan cálido como caliente tenía mi sexo. Se apoyó sobre sus brazos y empezó a deslizar su polla dentro de mi sexo, hacia dentro, hasta el fondo, y hacia fuera, para coger impulso y volverla a deslizar tan adentro de mí que me hacía gemir como a una mujer fuera de control.

-David, fóllame sin parar. Fóllame, fóllame.
-Sí, Carlota, sí. Follarte, follarte. Te quiero follar, follar y follar.
-Fóllame, fóllame, fóllame.
-Follarte, follarte, follarte.

Tener la polla de David dentro de mí me hacía feliz. Que la sacase de mi sexo y presionase mi clítoris con ella me provocó el orgasmo más intenso que había experimentado hasta ese momento.

-David, quiero tu polla, quiero tu polla.

David se puso de pie, yo de rodillas delante de él. Agarré su polla, la chupé, la chupé, la chupé, tan deprisa como pude.

-Sigue, Carlota, sigue. Me quiero correr.

Seguí chupando la polla de David. Quería que se corriese. Y se corrió a chorros. Su semen cubrió mi cara y llenó mi boca. Chupé la polla de David una vez más.

-Carlota, quiero tener sexo contigo, siempre. Quiero ser tu amante.
-Y yo quiero ser tu gatita, tu putita, tu zorrita.
-Carlota, eres maravillosa.


David es el amante que buscaba. Dos años después seguimos siendo amantes. Seguimos teniendo mucho sexo. Somos felices.

LA ESPOSA MÁS ZORRA


Fecha Publicación: 2014-06-01T01:10:00.002-07:00

Me gusta ser la esposa más zorra. Me llamo Anastasia. Me inspira Anastasia Christ.

Me eché novio en el instituto, hacíamos el amor todos los fines de semana, pero le dejé en el último año de universidad. Durante el viaje de fin de carrera, al que él no fue, tuve la ocasión de participar en una fucking fest que organizaba una discoteca, donde follé con varios chicos, no sé con cuántos. Lo pasé bien, muy bien, disfruté a tope, como nunca había disfrutado. A mi regreso del viaje dejé a mi novio. Quería follar todo lo que pudiese. Ese fue desde entonces mi estilo de vida. Tenía 23 años.

En otra fucking fest conocí a su promotor, le gusté y se quiso casar conmigo. Le dije que no le iba a ser fiel. Me dijo que le gustaba que le pusiese los cuernos porque eso le excitaba. Incluso le gustaba verme follar con otros hombres o con varios a la vez. No entendía nada, pero yo me lo pasaba en grande. La única condición que me puso fue que no tuviese un único amante porque si no le estaría siendo infiel. Me casé con 26 años.

Pero en una de las fucking fest conocí a David. Ya me habían follado un trío de hombres, pero apareció David me llevó a un reservado, nos duchamos juntos, me tendió sobre la cama, me abrió de piernas y empezó a devorarme el sexo como nunca lo había hecho otro hombre. Sentir su lengua dentro de mí o presionando el clítoris durante tantos minutos me excitó tanto que tuve el que fue el último orgasmo de la noche. Me quiso follar, pero le dije que mejor mañana.
-¿Por qué? Ahora tengo la polla tan dura que alucinarías si te follase.
-Mañana seguro que me harás alucinar más que hoy.
-Pero, quiero follarte.
-Puedes follarte a mis amigas Angélica y Carlota.
-Eres una zorra.
-Me gusta que me llamen zorra. Mañana vienes a mi casa y me follas cuanto quieras.
David se fue con mis amigas y yo a mi casa a descansar porque sabía que David vendría al día siguiente a follarme con muchas ganas.

Sonó el timbre, abrí la puerta y David entró a saco. Me puso las manos en el culo, me acercó a él, me hizo sentir su polla, me besó en la boca, nuestras lenguas se enredaron.
-Anastasia, ¿Cómo quieres que te folle?
-Duro y salvaje.
-¿Por dónde quieres que empiece?
-Por donde lo dejaste ayer.
David me llevó al dormitorio. Sobre la coqueta vio una foto de mi boda.
-¿Estás casada?
-Sí. ¿Te importa?
-Me provoca más ganas de follarte.
David me desnudó desgarrándome la ropa. Me quitó las braguitas, me abrió las piernas y empezó la fiesta de verdad.
-¿Te gusta mi sexo?
-Me vuelve loco.
David abrió mi sexo con sus manos, me hizo sentir su lengua por dentro, por fuera, en mi clítoris, también sus dedos. Con sus dedos levantó mi clítoris y lo presionó con la lengua. Yo estaba alucinando. Pensé que un hombre que sabía usar sus manos y su lengua también sabría utilizar su polla. Me entraron unas ganas locas de que me follase, lo que hizo subir mi excitación, tanto que a cada segundo estaba más cerca del orgasmo, que llegó cuando David pasó su lengua despacio por todo mi sexo y presionó mi clítoris. Mientras tenía el orgasmo David seguía saboreando mi sexo.

-David, fóllame duro y salvaje, fóllame como quieras, pero fóllame.
David me puso de pie de frente al espejo que hay sobre la coqueta. Teníamos la foto de mi boda delante.
-¿Tu marido sabe que le eres infiel?
-Siempre ha sabido que soy un poco zorra.
-¿Sólo un poco? Eres la esposa más zorra que he conocido.
David me acarició los muslos y mi sexo con su polla. Yo apreté las piernas y sentí una polla grande y dura. David me apretó los pechos y me pellizcó los pezones.
-Te voy a meter la polla hasta muy adentro.
David me abrió de piernas y deslizó su polla dentro de mí. Comenzó a embestirme con fuerza, intensidad, pasión. A veces paraba, para presionar mi clítoris con sus dedos.
-Anastasia, me gusta follarte.
-Y a mí que me folles. Sigue follándome.
David reanudó sus embestidas, que cada vez eran más profundas. Mi respiración era entrecortada, mis gemidos cada vez más escandalosos. David puso sus manos en mi clítoris, me penetró profundo y presionó mi clítoris. Tuve mi segundo orgasmo.

Los dos queríamos más. David me tendió en cama, me abrió de piernas y deslizó su polla dentro de mi sexo. Empezó a follarme, metía su polla hasta el fondo y seguía presionando, la sacaba y presionaba mi clítoris. Se tendió sobre mí, pasó su lengua por mis pechos, nos besamos.
-Anastasia, eres pura fantasía.
-David, eres el hombre que siempre he querido tener para follar.
David me follaba y follaba, no paraba, me follaba y follaba. Yo disfrutaba como una zorra, muy zorra. Me follaba y me besaba, me follaba y me besaba. Yo disfrutaba. ¡A la mierda mi marido! David estaba siendo el mejor follador que había pasado por mi sexo. David me metió la polla tan adentro a la vez que me dio un beso tan tórrido que aluciné, pero aluciné más cuando de inmediato sacó su polla y presionó mi clítoris. Tuve mi tercer orgasmo, y mientras lo tenía David volvió a meter su polla en mi sexo. Fue fantástico.

-Quiero tu polla.
David se puso de pie, yo de rodillas delante de él. Le cogí la polla dura, me la llevé a la boca y empecé a chupar y chupar, también le empecé a hacer una paja a toda prisa. Quería que se corriese cuanto antes. Quería su jugo delicioso.
-¡Anastasia, Anastasia!
-¿Qué, qué?
David se corrió a chorros, cubrió mi carita de zorra viciosa con su jugo delicioso. Me lo llevé a la boca. ¡Qué rico!

Tengo 28 años, llevo casada dos años y sigo participando en las fucking fest para darle gusto a mi marido. Pero sin que él lo sepa, David es mi amante, y nos lo pasamos en grande follando duro y salvaje. 

INFIEL POR PLACER


Fecha Publicación: 2014-05-01T01:30:00.002-07:00

Soy infiel por placer. Me llamo Natacha. Me inspira Natasha Nice.

Desde que cumplí 18 años he mantenido sexo con mis novios, y fui fiel a todos. Pero no me duraban mucho porque me cansaba pronto de ellos, no me follaban todo lo que yo quería. En siete años acumulé diez novios. Cuando no tenía novio buscaba encuentros sexuales con uno o más hombres a la vez por puro placer y para satisfacer mi apetito sexual. Dije sí a la petición de matrimonio que me hizo hace seis meses mi actual marido porque siempre que estábamos juntos quería sexo. Pensé que iba a estar bien servida. Pero, ¿cuándo y por qué le empecé a ser infiel?

Una vez que fijamos la fecha de nuestra boda, me propuso que la noche de despida de soltera me acostase con otros hombres.
-¿Por qué quieres que me acueste con otros hombres?
-Para que te des cuenta de que soy el hombre que mejor te puede follar.

Llamé a mis amigas Anastasia, Carlota y Angélica para que me organizasen la despedida de soltera. ¿Por qué ellas? Porque son tres zorras, que sólo buscan sexo, que conocen a muchos hombres con los que follar salvaje.

Mis amigas se portaron muy bien. Cada una buscó un hombre, con los tres me metí en una suite de hotel. Mis amigas rodaron un vídeo de la sesión de sexo a la que fui sometida por esos tres hombres despiadados, los tres me comieron enterita, me follaron duro, se corrieron por todo mi cuerpo. Fue bestial estar emparedada por dos hombres mientras el tercero ocupaba mi boca con su polla dura. Me sentía muy mujer, muy zorra. Estaba disfrutando como nunca.

Ellos terminaron y se fueron, pero yo tenía ganas de más sexo. Mis amigas me dijeron que la noche no había terminado. Entendí que iba a tener más sexo. Me di un baño relajante. ¿Qué fue lo que pasó cuando salí del baño y fui al dormitorio?

 -Natacha, te presentamos a David. Disfruta de su polla.

David me apuntaba con una polla que me dejó con la boca abierta. David vino a mí, metió su polla entre mis muslos, la sentí dura, me acarició las nalgas, los pechos, me besó, metió su lengua en mi boca. En ese momento quise que la hubiese metido en mi sexo. Cogió mis pechos, los elevó, empezó a chupar mis pezones. Le apretaba la polla entre mis muslos.
-Aprieta más la polla, zorra.
-Quiero que me comas entera.
-No vas a olvidar tu despedida de soltera.
-Quiero que me folles duro.

David me tendió en cama, me abrió de piernas y empezó a lamer mi sexo, lo abrió con sus dedos y metió su lengua muy adentro. Gemí como una zorra desatada. Mientras seguía chupando mi sexo empezó a excitar mi clítoris con sus dedos, luego me lo chupó y presionó con sus dedos y su lengua.
-Sigue, sigue.
David siguió. Me lamía más y más deprisa, me presionó el clítoris con tanta intensidad que tuve un orgasmo fantástico.

-David, fóllame, fóllame duro.
-Sí, fóllala duro –dijeron mis amigas. Las muy zorras seguían grabándolo todo.
-Te voy a follar tan duro que no querrás que ningún otro hombre te folle.

David me puso a cuatro patas, cogió su polla dura y la deslizó dentro de mi sexo.
-Sí, fóllame como a una zorra, como a la más zorra de las zorras.
David comenzó a embestirme con una fuerza que me estaba dejando alucinada. Sentía su polla muy adentro de mí. Ningún otro hombre me había metido la polla tan adentro. A veces paraba para excitar mi clítoris. Luego volvía a embestirme. A veces sacaba la polla de mi sexo, para acariciar todo mi sexo con una de sus manos. Luego volvía a deslizar su polla dentro de mi sexo y a embestirme con más fuerza. Si no me hubiese tenido sujeta por la cintura habría salido despedida en cada una de sus embestidas. Me follaba como yo quería que me follase.
-Fóllame, fóllame, fó…lla…me.
En el último fóllame sentí un orgasmo más intenso que el primero.

-Natacha, la noche no ha terminado –dijo David.
David me tumbó boca arriba, se tendió sobre mí, empezó a besarme, nuestras lenguas jugaban.
-¿Me vas a follar?
-Te voy a follar.
-Sí, sí. Te va a follar otra vez –dijeron mis amigas. Las muy zorras estaban disfrutando grabando la sesión de sexo a la que estaba siendo sometida.
David me abrió de piernas, agarró su polla y la deslizó dentro de mi sexo. Le sujeté con mis piernas y mis brazos. Sentía sus acometidas, sus penetraciones, me follaba con ganas, con fuerza.
-Me gusta follarte. Te quiero follar siempre.
-Fóllame siempre que quieras y como quieras.
-¿También cuando te hayas casado?
-Sí, sí.
-Me gustas. Me gustas porque eres muy zorra.
Me gustaba que me llamase zorra.
-Fóllame duro, no pares. Quiero otro orgasmo.
David me siguió follando como debe follar el hombre que quiere dejar satisfecha a una mujer. Cada acometida era más profunda,  hasta que sacó su polla de mi sexo y con ella presionó mi clítoris con tanta intensidad que tuve el tercer orgasmo, un orgasmo que desató mis ganas de tener su polla dentro de mi boca, para saborearla, para sacar de ella lo que más me gusta.

David se puso de pie. Me arrodillé delante de él. Cogí su polla, dura como una barra de acero. Empecé a hacerle una paja, a chuparle las pelotas, la polla de abajo a arriba, hasta la puntita. Aceleré la paja mientras tenía su polla en mi boca.
-Sigue, Natacha, sigue. Qué bien chupas. Qué zorra eres.
Oí la palabra zorra y enloquecí. Aceleré aún más el ritmo de la paja hasta que… empezó a correrse a chorros. Su semen cubrió mi cara, llenó mi boca, me relamí, disfruté como una verdadera zorra.


Desde esa noche tengo sexo con David. La víspera de  casarme David me regaló otra sesión de sexo duro. Me casé, pero con quien de verdad tengo sexo salvaje es con David. Soy infiel por placer.

AMIGO ÍNTIMO


Fecha Publicación: 2014-04-02T08:25:00.000-07:00

Tener un amigo íntimo es mejor que tener marido o amante. Me llamo Tayda. Me inspira Tommie Jo.

He estado casada un par de veces, y fue frustrante, me ahogaba dentro del matrimonio. Intenté salir de esa atmósfera asfixiante del primer matrimonio echándome un amante, pero a las pocas semanas la sensación de ahogo era la misma que tenía con mi marido. Durante mi segundo matrimonio tuve varios amantes, lo que fue más divertido porque cuando me aburría de uno me acostaba con otro, y aunque alguno me follaba como yo quería me sentía insatisfecha por falta de confort emocional.

Rompí con mi segundo marido y con todos mis amantes. Privarme de sexo me causó un estrés insoportable. Pero, ¿a quién podía recurrir? En ese momento sonó el móvil. Era David, le invité a pasar la tarde en casa.

Le recibí en lencería negra.
-Nunca hemos tenido sexo, ¿por qué ahora? –me preguntó David.
-Necesito relajarme.
Me mostré cariñosa para darle confianza. Empecé a besarle.
-Acaríciame, bésame.
-Siempre he querido acariciarte y besarte.
Empezamos a acariciarnos zonas delicadas de nuestros cuerpos, a jugar con nuestras lenguas. Nuestra temperatura empezó a subir.
-¿Alguna vez has querido follarme?
-Siempre he querido follarte.

Cogí a David de la mano y subimos las escaleras que llevan a mi dormitorio. Mientras me desnudaba me besaba, sus labios estaban calientes, igual que su lengua con la que excitaba cada poro de mi piel, que empezaba a arder. Acarició y besó mis pechos, mis pezones.
-David, sigue, sigue.
David me quitó las braguitas transparentes, me tendió en cama, me abrió de piernas, empezó a acariciarme el sexo, el clítoris.
-David, quiero placer.
David me hizo sentir su lengua dentro de mí y en mi clítoris, que a cada segundo estaba más y más excitado.
-Tayda, qué bonita eres.
Era la primera vez que un hombre me llamaba bonita a la vez que me comía entera. David deslizó uno de sus dedos dentro de mi sexo, levantó mi clítoris y lo excitó aún más con su lengua, lo presionó con fuerza y tuve un orgasmo que recorrió todo mi cuerpo.

-Tayda, eres deliciosa.
-David, quiero que me folles.
David obedeció. Me llevó hacia el borde de la cama, donde estaba él de pie, me abrió de piernas, empezó a acariciar mi sexo con su polla dura, también mi clítoris. Metió su polla entre mis muslos y empezó a deslizarla, sentía el roce de su polla en la parte exterior de mi sexo y en mi clítoris.
-Me gusta, me gusta mucho, pero fóllame, quiero que metas tu polla dentro de mí, muy adentro.
David cogió su polla y la introdujo en mi sexo un centímetro, dos, tres. Sentí una polla gruesa.
-Quiero que metas tu polla dentro de mi sexo, hasta el fondo.
David deslizó su polla un par de centímetros más, lo que me hizo dar un respingo. Luego sacó su polla y presionó mi clítoris.
-¡Fóllame, por favor! Necesito que me folles.
David agarró su polla y la deslizó dentro de mí. Nunca sentí una polla tan poderosa dentro de mí. Las embestidas de David eran profundas, unas despacio, otras rápidas, yo excitaba mi clítoris.
-Tayda, me gusta follarte. Quiero follarte siempre.
-David, sigue, sigue. Fóllame, fóllame.
David siguió con sus embestidas, y no paró hasta que sentí un orgasmo intenso, entonces sacó su polla de mi sexo y con ella presionó mi clítoris con tanta intensidad que prolongó mi orgasmo. Fue el orgasmo más intenso y duradero de mi vida.

-David, quiero tu polla.
David se tumbó en cama. Me acerqué a su polla, la cogí fuerte, empecé a chupar, a tenerla dentro de mi boca mientras le masturbaba. Su polla llenaba toda mi boca.
-Tayda, chupa todo lo que quieras.
-David, te vas a correr como nunca te has corrido.
Seguí masturbando a David, a cada segundo de una manera más desesperada, con más ganas… porque tenía ganas de que se corriese a chorros.
-Tayda, sigue, sigue.
Pero, me detuve.
-Tayda, no pares, por favor, sigue, que estoy a punto.
Entonces aceleré el ritmo de la paja que le estaba haciendo, una última chupada y… David empezó a correrse a chorros. Su jugo delicioso llenó mi boca y cubrió mi cara, recogí su semen de mis mejillas y me chupé los dedos.
-Tayda, eres fantástica.
-David, eres el hombre que buscaba.

David dejó de ser mi amigo para ser mi amigo íntimo, mejor que cualquier marido y amante. Me folla siempre y como quiero, yo le hago disfrutar como merece. Tengo 34 años y por fin soy feliz porque tengo todo el sexo que necesito.

ESPOSA CON AMANTE


Fecha Publicación: 2014-03-01T01:10:00.001-08:00

Desde que tengo amante soy una mujer feliz. Me llamo Laura Mar. Me inspira Laura Lee.

Me eché novio con 22 años y me casé con él a los 25. Sólo con él tuve sexo. Mientras fuimos novios y en el primer año de casada creía que todo iba bien, pero no era así. Me encontraba triste, sin ganas de nada. Sin embargo, mis amigas eran felices. ¿Por qué ellas sí y yo no?
-Estar casada y tener sexo sólo con un hombre es muy aburrido. Tengo un amante. Con él todo es distinto, porque follamos con locura. No seas tonta, échate un amante y serás feliz –me dijo Lourdes.
Durante días pensé en lo que me dijo mi amiga. ¿Y si tenía razón? Pero no me atrevía a dar el paso de tener un amante.
-¿Todavía no tienes amante? ¿A qué esperas? –me preguntó Lourdes.
-Quiero tener un amante, pero no me atrevo.
-Esta tarde vendrás a mi casa. Mi amante tiene un amigo que anda buscando una chica con la que tener sexo sin compromiso.
-Vale.

Aquella tarde mi vida cambió. Lourdes y su amante se empezaron a dar el lote delante de nosotros.
-¿No te apetece follar? –me preguntó David.
-Sí.
David me cogió de la mano y me llevó a uno de los dormitorios. Me sentí relajada, desinhibida, con ganas de mucho sexo.
-Seguro que te mueres por tener sexo de verdad –dijo David.
-Sí.
-Follemos.
-Sí, follemos de verdad.
-Con tu marido te aburres, ¿verdad?
-Sí.
-Eso es porque no te folla como quieres, porque no te hace sentir una zorra.
-Sí, y me muero porque un hombre me haga sentir una zorra.
-Serás mi zorra.

David empezó a besarme el cuello, las mejillas y la boca, a acariciarme, desnudarme, sentí sus manos en mis pechos, en mis nalgas, en mis muslos, en mi sexo. Sentí que la temperatura me subía, que me estaba calentando, humedeciéndome, que quería tenerle entre mis piernas.

Metí mi mano derecha dentro del pantalón de David y sentí crecer su polla. Le desabroché los pantalones, se los bajé, le quité el slip y su polla saltó como un resorte. Su polla golpeó en mi sexo, apreté los muslos, él puso sus manos en mi culo, me acercó a su boca y nos besamos con pasión. Nuestras lenguas se enredaron.
-Vamos a follar duro –me dijo David.
-Sí, sí. Siempre he querido follar duro.
David me tendió sobre la cama, me abrió de piernas, se acercó a mi sexo y lo besó, metió su lengua hasta muy adentro, acarició mi clítoris, lo besó, lo presionó con sus dedos y con su lengua.
David se tendió boca arriba, yo sobre él, fue un 69 delicioso, porque cuanto más me chupaba él mi sexo caliente, más le chupaba yo su polla dura. Me gustaba que me chupase el sexo y el clítoris y me gustaba agarrar su polla dura con mis manos y tenerla dentro de mi boca. Me excitó tanto el clítoris que sentí un orgasmo intenso, me agarré a su polla dura, casi me desvanecí, chupé su polla, que me dio nuevas fuerzas para follar duro.

David me puso a cuatro patas. Me sentí zorra. Vi que cogía su polla dura y la acercaba a mi sexo y sentí que la deslizaba dentro de mí hasta muy adentro. Empezó a embestirme sin piedad, a follarme duro, de vez en cuando me daba azotes en el culo, lo que me excitaba aún más, lo que me hacía sentir aún más zorra.
-Fóllame duro, fóllame duro.
-¿Te gusta, verdad?
-Sí, me gusta, me gusta mucho.
-Quiero que seas mi zorra.
-Soy tu zorra, soy tu zorra.
David me follaba, me follaba como quería, me follaba como debe follar un hombre de verdad a una mujer que quiere sexo del bueno, sexo duro.
-Laura Mar, eres la mejor zorra a la que he follado.
-Soy tu zorra. Fóllame duro.
David me embistió con tal furor que sentí otro orgasmo que agitó mi cuerpo. Quedé tumbada en cama.
-Quiero tu polla, quiero tu polla.
David me ofreció su polla, me agarré a ella.
-Túmbate –dije a David.
Eso hizo David. Me puse sobre él en arco de triunfo. Adoptamos la postura de la fusión. Sentí su polla dura dentro de mí. Cabalgaba sobre él como una loca ninfómana, sin control hasta que agarré su polla y con ella presioné mi clítoris con fuerza. De nuevo otro orgasmo.
Era la primera vez que tenía dos orgasmos en tres minutos. Fue fantástico.
-Quiero que te corras a chorros –ordené a David.
David se puso de pie, yo de rodillas delante de él. Agarré su polla, me la llevé a la boca y empecé a chupar a toda velocidad.
-Eres una zorra de verdad.
Que me llamase zorra, me excitó tanto que aceleré mis chupadas hasta que conseguí que David llenase mi boca con su jugo delicioso. También se derramó por mi carita de viciosa, recogí el semen y me relamí.
-Eres una zorra deliciosa.
-Y tú un hombre de verdad.


David y yo llevamos un año como amantes. Ha sido un año de felicidad, de sentirme mujer porque siempre follo duro.

ATRACCIÓN SEXUAL


Fecha Publicación: 2014-02-01T00:50:00.000-08:00

Aprovecho cualquier excusa para follar. Me llamo Wendy. Me inspira Diamond Jackson.

Soy afroamericana, de Nueva York y tengo 40 años. Vine a España contratada por una empresa multinacional para enseñar inglés para ejecutivos. Iba a ser un curso intensivo de tres meses. Todo era muy previsible: por las mañanas daba mis clases y por las tardes y los fines de semana me aburría. Para vencer el aburrimiento me decidí a ir a discotecas de alterne, a buscar sexo. Hubo noches que me acostaba con un solo hombre y me quedaba insatisfecha. Me tenía que acostar con dos, tres y cuatro para tener un par de orgasmos. Seguía siendo frustrante. Yo quería más.

Las cosas cambiaron cuando uno de los ejecutivos a los que daba clase me propuso darle las mismas clases a su hijo de 25 años. Quería que alcanzase un nivel de inglés sobresaliente antes de ir a Boston, donde iba a empezar a trabajar en un banco de inversión.

Cuando conocí a David me sentí atraída por él, en lo único que pensaba era en tener sexo con él, me imaginaba follando con él y me excitaba sin freno ni control.

Un viernes me di cuenta de que prestaba más atención a mi escote que a mis explicaciones.
-¿Qué miras? –le pregunté.
-Perdón. Lo siento. Pocas veces he visto delante de mí una mujer tan bella como usted.
-Si vamos a tener sexo, mejor que me trates de tú.
David se quedó helado.
-¿Te has quedado sin palabras? –le pregunté.
-Si hiciésemos el amor estaría siendo infiel a mi chica.
-No vamos a hacer el amor, vamos a follar.
David tragó saliva.
-¿Nunca has follado con tu chica?
-Mi chica quiere que lleguemos vírgenes al matrimonio.
-¿Te vas a sacrificar por ella? No seas estúpido.
David se quedó pensativo.
-Mi primera fantasía siempre ha sido follar con una afroamericana.
-Haz realidad tu fantasía.

David no se cortó. Llevó sus manos a mi escote y me desgarró la blusa, apretó mis pechos y empezó a besarlos.
-¿Tienes hambre de sexo?
-Mucha hambre. Quiero comerte entera, follarte duro.
David me desgarró el wonderbrá, volvió a apretar mis pechos y empezó a chupar mis pezones.
-Me estás poniendo muy caliente.
Besé a David en la boca, luego saboreamos nuestras lenguas.
David puso sus manos en mi culo, me acercó a él y sentí su polla dura.
-David, ¿sabes que me excita tanto como follar?
-¿Qué?
-El sexo oral.

Nos desnudamos, nos tambamos sobre la alfombra del salón, él boca arriba, yo sobre él, en la postura del 69. Cogí su polla dura y empecé a masturbarle, a chuparle la polla. David gimió, y después empezó a besar mi sexo, lo abrió con sus dedos y metió su lengua en mi sexo, la sentí muy adentro.
-¿Te gusta, verdad? –le pregunté.
-Sí, sí, mucho. ¿Y a ti?
-Para ser novato, chupas muy bien.
-Tengo muchas ganas de sexo.
-Entonces calla y sigue chupando mi sexo, que yo haré lo mismo con tu polla.
Seguimos dándonos sexo oral. Cuanto más le chupaba la polla, más chupaba mi sexo, más cachonda me ponía. Daba estirones a su polla, la besaba, la chupaba, y él respondía metiendo su lengua muy adentro de mi sexo y presionando mi clítoris con sus dedos y con su lengua. Tanto presionó que tuve un orgasmo.

-Quiero follarte –dijo David.
-Y yo que me folles. Fóllame como te dé la gana.

David me tumbó boca arriba, la alfombra calentaba mi espalda, él se tendió sobre mí, deslizó su polla dura dentro de mi sexo, me besó la boca, el cuello, los pechos, otra vez la boca, nuestras lenguas jugaban. Sentía su piel caliente sobre la mía, que ardía. Nuestros cuerpos echaban fuego. Sujeté fuerte a David con brazos y piernas para sentir más adentro su polla.
-Me follas con ganas.
-Llevo semanas queriéndote follar.
-Sigue, sigue, déjate llevar por las ganas de follarme.
David paró y me dio un beso largo y caliente. Después se levantó.
-Pero, no dejes de follarme. Estaba a punto de tener otro orgasmo.
Entonces David presionó mi clítoris con su polla y sentí el orgasmo deseado, que agitó mi cuerpo.

-¿Quieres follarme otra vez?
-Sí. Te quiero follar a cuatro patas.
-Me gusta la postura del perrito. Me hace sentir muy zorra.
-¿Te gustaría que te llamase zorra?
-Soy tu zorra.
David deslizó su polla dura dentro de mi sexo. Sus embestidas eran brutales.
-¿Te gusta, zorra?
-Sí, mucho. No pares.
A veces, la polla de David se salía de sexo, o la sacaba él, para darme golpecitos en las nalgas o para rozarme el sexo con ella. Luego me la volvía a meter hasta muy adentro, con furia, con la furia que tienen los hombres que empiezan a practicar sexo por primera vez con la mujer que más han deseado. Mi sexo era fuego, echaba humo.
-Wendy, te estaría follando durante horas, pero si te sigo follando me voy a correr.
Entonces sacó su polla de mi sexo, me tumbó en el suelo y volvió a presionar mi clítoris con su polla. Sentí el tercer orgasmo.

-David, te mereces un regalo.
-¿Cuál?
-Vas a alucinar.
-Ponte en arco de triunfo sobre mis pechos.
Eso hizo David. Le agarré la polla, empecé a masturbarle, a chupársela. No paré hasta que se corrió a chorros. Cubrió mi cara con su semen, llenó mi boca. Él alucinó, yo aluciné.

Mientras nos duchábamos, pregunté a David por su chica.
-Paso de ella. Lo único que quiero es follarte una y mil veces.
David y yo estuvimos follando todo el fin de semana.


David se fue a Boston, y yo con él. Llevamos un año de relaciones. Pura fantasía sexual hecha realidad.

SEXO EN LA OFICINA


Fecha Publicación: 2014-01-02T04:26:00.001-08:00

Siempre ha querido tener sexo con mi jefe. Me llamo Sira. Me inspira Shyla Stylez.

Entré a trabajar en mi actual empresa con 24 años. Desde que entré como administrativa me encoñé de mi jefe. Intenté varias veces acercarme a él e insinuarme, pero no conseguía lo que quería de él: tener sexo. Como me gusta zorrear a los hombres para conseguir mis objetivos empecé a flirtear con uno de mis compañeros a la vista de mi jefe. Fue entonces cuando conseguí que mi jefe reaccionase a mi gusto.

Cuando mi compañero se fue de la oficina nos quedamos solos mi jefe y yo. Fue entonces cuando se acercó a mí.
-No me gusta que zorrees con mis empleados.
-Pero estoy necesitada de cariño.
-Las mujeres que zorrean no buscan cariño, buscan sexo.
-¿Acaso no tengo derecho a buscar sexo? ¿Acaso no tengo derecho a follar?
-Si quieres sexo me lo dices a la cara.
-Sí quiero sexo, sexo duro.

Fue entonces cuando David se acercó a mí, me quedé presa entre la pared y él, sin posibilidad de escapar. Me besó, me arrancó la blusa, sujetó mis pechos, los levantó, los besó, me quitó el wonderbrá, besó mis pezones. Mi excitación crecía, y la suya también, le metí mano, su polla estaba dura.
-Sira, veo que eres muy zorra.
-David, espero que sepas follar a una zorra, muy zorra.

David me dio la vuelta, me puso de cara a la pared, me dio unos azotes en el culo, me quitó la falda, me volvió a azotar, metió su mano entre mis piernas y me acarició el sexo.
-Estás muy caliente.
-¿Y sabes que quiere una mujer muy caliente?
-¿Que la follen duro?
-Que la follen muy duro.
-¿Y qué más?
-Que el hombre no se corte un pelo.
David entendió el mensaje. Se arrodilló, me dio la vuelta, me quitó las bragas, me abrió de piernas, me abrió el sexo y me hizo sentir su lengua.
-Chupa lo que quieras.
David no dejó de chupar. Mi excitación crecía. David se levantó me besó en la boca, me cogió de la mano y me llevó al sofá. Me sentó, se arrodilló, abrió mi sexo y metió la lengua muy adentro. Yo estaba alucinando.
-No pares –le pedí entre jadeos.
David besó, lamió mi clítoris con su lengua. Metió su dedo corazón en mi sexo levantó mi clítoris y lo presionó con su lengua.
-Sigue, sigue –le ordené.
David siguió y yo tuve mi primer orgasmo.

David tenía muy claro lo que quería él y lo que quería yo. Se sentó en el sofá, me sentó sobre él, metió su polla en mi sexo y empezó a follarme con locura, a veces paraba para excitarme el clítoris con sus caricias, también me acariciaba los pezones, me los pellizcaba y yo alucinaba. Me estaba follando como a mi gusta que me follen. Me aferré a David, que no dejaba de deslizar su polla dura dentro de mi sexo, que no dejaba de excitar mi clítoris, que quería que tuviese otro orgasmo.
-¿Te está gustando, zorra?
-Sí, sí, mucho. Fóllame mucho, como quieras.
David aceleró sus embestidas, la excitación de mi clítoris. Tuve otro orgasmo.

David quería más, y yo también. Nos pusimos de pie. David me pidió que me apoyase en la mesa, me abrió de piernas, él detrás, me empezó a dar golpes con su polla en las nalgas, entre los muslos, en mi sexo. Agarró su polla dura y la deslizó dentro de mi sexo.
-¿Te gusta tener mi polla dentro de tu sexo?
-Sí, sí, mucho.
-¿Es lo que siempre has querido, verdad?
-Sí, sí.
-Eres una zorra.
-Sí, soy una zorra. Soy tu zorra.
Las embestidas de David eran brutales. Me tenía sujeta por las caderas. Me hizo sentir su polla tan adentro que yo estaba alucinando. Hubo un momento que paró en sus embestidas, fue para excitar mi clítoris.
-¿Te gusta tocarme, verdad?
-Me gusta tocarte, besarte y follarte.
-Sigue follándome.
David aceleró sus embestidas y yo tuve mi tercer orgasmo.

-David, quiero más.
Me arrodillé delante de él, le cogí la polla y empecé a chupársela y a masturbarle.
-Sira, no pares hasta que me corra.
Obedecí. Quería que se corriese.
-¿Te gusta?
-Me gusta, sigue.
Seguí chupando.
-¿Te gusta mi polla?
-Me vuelve loca.
-Sigue chupando, que estoy a punto.
En un minuto de la polla de David empezó a salir su jugo delicioso. Se corrió en mi cara, a chorros. Recogí el semen de mis mejillas y me chupé los dedos.
-Qué rico.

El fin de semana lo pasamos juntos, follando. El lunes despidió al empleado con el que me vio zorrear y me ascendió a secretaria personal… para todo.

MI PROFESOR Y MI AMANTE


Fecha Publicación: 2013-12-01T02:52:00.000-08:00

La combinación de ternura y sexo duro me vuelve loca. Me llamo Nerea. Me inspira Charley Chase.

A los 20 años estaba amargada. ¿Por qué? Llevaba dos años con mi novio y tener sexo me frustraba. No me daba lo que yo demandaba y necesitaba. Tener sexo con otros hombres tampoco me satisfacía porque no había un vínculo emocional que me aportase seguridad y felicidad. Sin embargo, seguía luchando por encontrar al hombre que me diese todo el sexo que me hiciese sentir una mujer completa y realizada.

Un día, en la última clase del turno nocturno del instituto, me vine abajo cuando todos mis compañeros salieron del aula. Mi profesor se acercó a mí, se puso en cuclillas y me miró a los ojos.
-¿Por qué lloras?
-No soy feliz.
-¿Por qué? Tienes un buen trabajo por las mañanas, eres buena estudiante, inteligente, simpática, bonita… No tienes un motivo para llorar.
-No soy feliz con mi pareja. No me valora, no me da lo que necesito.
-Imagino que habrás intentado arreglar las cosas.
-Sí, pero la relación sigue sin funcionar.
-Seguro que un hombre de verdad sería feliz contigo.
-¿Dónde está ese hombre de verdad?
-Delante de ti.

Aluciné. David llevaba dándome clase dos años. Me reconoció que en esos dos años no tuvo sexo con ninguna mujer porque estaba coladito por mí. Me secó las  lágrimas y me besó. Fue un beso cálido y dulce. Me sentí reconfortada.
-Quiero hacerte el amor –dijo David.
-¡Sí, sí!
Salimos del instituto sin que nadie nos viese. Me llevó a su casa. Durante el desplazamiento en coche nos cogíamos de la mano, nos besábamos, nos acariciábamos los muslos.

En casa nos desnudamos el uno al otro. Sentir las manos de David acariciando todo mi cuerpo me proporcionó un placer cálido, me relajó y despertó un apetito de sexo como nunca lo había sentido.
-Eres fantasía hecha mujer.
-Soy tuya, hazme el amor a tu gusto.
-Te haré el amor para hacerte feliz.

David besó mis labios, nuestras lenguas se tocaron, besó mi cuello, mis pechos, mis pezones, mi vientre, se arrodilló y besó mi sexo. Era el primer hombre que me daba sexo oral. Yo estaba alucinando porque quería decir que David estaba dispuesto a darme el sexo que le pidiese y que me daba permiso para saborear su polla.

David me sentó sobre la cama, se arrodilló, me abrió de piernas, abrió mi sexo, lo besó, lo lamió e introdujo su lengua. David excitaba mi sexo, también mi clítoris, que lo presionaba con los dedos y con la lengua. Introdujo uno de sus dedos en mi sexo mientras excitaba mi clítoris. Yo estaba alucinando.
-Eres deliciosa.
-Sigue, por favor.
David siguió jugando con mi sexo, con mi clítoris. El placer iba a más. Tuve un orgasmo que agitó todo mi cuerpo. Me desvanecí.

David me tumbó en el centro de la cama. Se acostó a mi lado. Me besó el cuello, las mejillas, los labios. Me decía cosas bonitas.
-Por favor, por favor, hazme el amor toda la noche.
-Te daré todo el amor que siento hacia ti, y todo el sexo que me pidas.
-Fóllame duro. Lo necesito.

David obedeció. Me abrió de piernas, se arrodilló delante de mí, empezó a acariciar mi sexo con su polla dura hasta que la deslizó dentro de mi sexo, tan adentro que la sentí en lo más profundo de mis entrañas. Se tendió sobre mí, me besó y al oído me dijo “bonita”, “te deseo tanto”, “llevo años queriéndote hacer el amor”. Le abracé y crucé las piernas por encima de él para sentir todo su cuerpo contra el mío, su piel caliente sobre la mía ardiente. Sentía la polla de David dentro de mí, que me daba placer, felicidad, seguridad. Me abandoné a sus deseos sexuales. David me hacía sentir su polla, sus caricias y sus besos. Tuve un segundo orgasmo.

David se tendió a mi lado.
-Quiero que me hagas el amor otra vez. Quiero que me folles otra vez más.
David me tumbó de lado. Me abrió de piernas, agarró su polla y la deslizó dentro de mi sexo. Empezó a embestirme con fuerza. Me retorcía para besarle. Él me agarraba uno de los pechos y pellizcaba mi pezón. Cuando sus embestidas crecieron en intensidad empezó a estimular mi clítoris con su mano derecha. Yo me agitaba, gemía, pedía más. Sólo sabía decir “fóllame, fóllame”, y David me follaba. Tuve un tercer orgasmo.

Quería devolver a David todo el placer que me había dado. Y quería por primera vez tener una polla dentro de mi boca.
-David, dame tu polla.
David se sentó en el borde de la cama, me arrodillé delante de él, agarré su polla dura, le chupé las pelotas y toda su polla hasta la punta y me metí la polla en la boca, empecé a hacerle una paja mientras tenía su polla dentro de la boca.
-Nerea, eres fantástica.
Yo chupaba y chupaba la polla que daba la felicidad.
-Nerea, sigue, sigue. Lo estás haciendo muy bien. No pares, sigue hasta el final
Obedecí, y en un minuto David se corrió a chorros. Su semen impactó en mi cara, entró en mi boca, recogí el semen de mi cara y me chupé los dedos, chupé la polla de David por última vez.
-Nerea, quiero que seas mi pareja.
-David, eres el hombre que necesito.

David y yo llevamos dos años juntos. Yo tengo 22 años, él 34, pero somos una pareja perfecta porque nos damos todo el sexo que necesitamos.

MI AMANTE MÁS JOVEN


Fecha Publicación: 2013-11-02T06:04:00.000-07:00

Siempre he tenido varios amantes; ahora tengo uno en exclusiva. Me llamo Delia. Me inspira Demi Delia.

 
Desde que me casé por primera vez siempre he tenido varios amantes y siempre he buscado el amante que me diese, sólo él, todo el sexo que necesito.

Me casé por primera vez con 24 años, estuve casada siete y tuve más de veinte amantes, todos mayores que yo, me enseñaron mucho de sexo. Me casé por segunda vez con 32 años, estuve casada cinco y tuve más de cuarenta amantes, todos de más o menos mi edad y todos dispuestos a darme el sexo que les pidiese. Me casé por tercera vez con 39 años, llevo casada un año y cansada de tener varios amantes he encontrado uno al que le he enseñado lo que tiene que saber de sexo para darme todo el sexo que necesito.

Ese amante es David, tiene 23 años y es como quiero que sea un hombre, dulce, pero que sepa follar duro.

Es el hijo de mi amiga Penélope. Nos conocimos en una fiesta que dio mi amiga para celebrar que David se graduó en Derecho. Estaban los amigos y amigas de David y su novia, también algunos padres, los más próximos a Penélope.

David me llamó la atención por su físico y simpatía. Decidí que tenía que tener sexo con él. Me acerqué a él y le dije que estaba dispuesta a contratarle en mi bufete de abogados. A él le hizo mucha ilusión y quedamos en mi despacho para firmar el contrato.

Hablamos de todo y de nada, me acerqué a él y le dije que me tenía que demostrar sus cualidades verdaderas si quería ser mi mano derecha.
-¿Me estás pidiendo sexo? Pero eres amiga de mi madre y tengo novia.
-No pongas excusas estúpidas. Nunca hay excusa para tener sexo.

Me acerqué a David, le metí la mano en los jeans y le empecé a frotar la polla, que empezó a crecer y ponerse dura.
-¿Cuántas veces a la semana tienes sexo con tu novia?
-Mi novia es virgen, o eso me dice ella.
-¿Y tú eres virgen?
David se quedó callado.
-¡Eres virgen! ¡Con 23 años y eres virgen! Lo tenemos que solucionar ahora mismo. ¿Porque seguro que quieres follar, verdad?
-Sí, sí, claro que quiero follar.

David empezó a tocarme, besarme y acariciarme. Era virgen, pero sabía lo que hacía.
-Vaya, David, sabes lo que haces.
-Es porque veo mucho porno.
-¿Quieres hacer realidad tus fantasías sexuales?
-Sí, sí.
-Prepárate.

Desnudé a David, me arrodillé delante de él, le cogí la polla y empecé a masturbarle. Su polla se puso tiesa como un bate de béisbol. Le chupaba y chupaba la polla.
-Sí, sí. Siempre he querido que una mujer me chupase la polla. Es fantástico.
Seguí chupándole la polla hasta que me pidió a gritos algo que me excitó.
-Quiero comerte entera, quiero comerte tu tesoro.
Me senté en el sofá, David se arrodilló delante de mí, me quitó los jeans y las bragas, me abrió de piernas y empezó a basarme el sexo, se lo abrí con los dedos e introdujo su lengua en mi sexo, lamió todo mi sexo, luego mi clítoris.
David estaba sabiendo poner en práctica todo lo que aprendió viendo porno.
-Sigue chupando, sigue chupando. No te cortes, quiero que disfrutes y que me hagas disfrutar.
David obedeció con dulzura, besaba mi sexo, y con valentía, metía su lengua tan adentro como podía.
-Chupa mi clítoris. No te cortes.
David chupó mi clítoris, tuve mi primer orgasmo.

Quería follar a David. Le dije que se sentase en el sofá. Su polla estaba erecta. Me acerqué a él, me abrí de piernas, le cogí la polla, me senté sobre él e introduje la polla en mi sexo.
-¿Qué te parece? Ya tienes tu polla dentro de una mujer a la que le gusta el sexo duro.
-Todo me parece genial. Haz conmigo lo que quieras. Soy tu esclavo.
-¡Fantástico! Pórtate bien y los dos disfrutaremos.
Empecé a saltar sobre David, con su polla dentro de mi sexo, a veces paraba para besarle, para meter la lengua dentro de su boca, para saborear su lengua, para que me chupase los pezones, para excitar mi clítoris… hasta tener el segundo orgasmo.

-David, fóllame como quieras.
David me tendió en el sofá, abrió mis piernas, se arrodilló, golpeó su polla en mi sexo –como en las películas, dijo David– y luego metió su polla en mi sexo.
-Fóllame sin parar.
David deslizaba su polla dentro de mi sexo, yo me excitaba el clítoris.
-David, follas muy bien para ser tu primera vez.
-Me parece mentira.
-¿Qué te parece mentira?
-Follarte, follarte, a ti, a ti.
-Sigue follando, sigue, más, más.
-Lo que me pidas.
-Fóllame hasta que te corras, pero cuando te vayas a correr me avisas.
-Sí, sí. Follarte, follarte, es fantástico.
David siguió follándome y yo excitando mi clítoris.
-Creo que me voy a correr.
-Saca tu polla de mi sexo.
Con su polla apuntándome David se corrió. Su semen se derramó por mi cuerpo, un chorro en mi sexo, otro en mis pechos, otro en mi cara. Me revolví para cogerle la polla y llevármela a la boca, un último chorro de semen llenó mi boca.

-David, ha sido fantástico.
-Sí, Delia, sí que lo ha sido. Ya no soy virgen. Te follaré lo que me pidas.
-Fantástico, porque quiero que me folles todos los días.

David trabaja en mi bufete y me folla todos los días. Sí, estoy casada y tengo un amante, es decir, soy un zorra, pero con suerte, porque mi amante es capaz de follarme tantas veces como le pido. Ya no necesito más amantes.

SOBREDOSIS DE SEXO


Fecha Publicación: 2013-10-05T03:50:00.000-07:00

Me gusta que me den mucho sexo. Me llamo Elisa. Me inspira Lisa Ann.

Tenía 16 años cuando la curiosidad me llevó a ver una película porno. Me gustó, me excitó tanto que empecé a masturbarme hasta tener un orgasmo que agitó mi cuerpo. Desde ese momento supe lo que quería: tener muchos hombres a mi lado que me diesen mucho sexo. Utilicé a mi primer novio para perder la virginidad, después le dejé, le dije que no sabía follar, que follarme durante diez minutos era muy poco. Era verdad, pero también era verdad que tener novio habría sido un obstáculo para tener sexo indiscriminado con todos los hombres que estuviesen a mi alcance. Para tener mucho sexo empecé a participar en fiestas universitarias y a trabajar como go-go y stripper en discotecas, como sex-party-girl y sex-doll para grupos de hombres a los que les excitase follar a la misma mujer durante horas en presencia o no de público y como escort de lujo. Después de veinte años y de ganar mucho dinero dejé mis profesiones sexuales. ¿Con cuántos hombres he follado durante esos veinte años? Seguro que con más de 10.000. Pero a mis 37 años no he renunciado a mis gangbang a medida, tengo varios grupos de amigos a los que llamo para que me den mucho sexo. Este sábado pasado vinieron a casa seis de esos amigos. ¿Qué creéis que pasó?

            Recibí a mis amigos en el salón de casa, en lencería. Ellos, que sabían a qué venían, no se anduvieron con rodeos y empezaron a acariciarme, tocarme, excitarme, desnudarme, besarme y a hacerme sentir sus pollas duras. Me pusieron unas veces a cuatro patas, otras tumbada, otras hicieron conmigo un sándwich, la postura daba igual si servía para tener dentro mí tantas pollas como pudiese. Daba gusto ser objeto de una doble penetración mientras me llevaba a la boca dos pollas y otros dos hombres veían la escena haciéndose una paja a la espera de follarme. Llegó el momento en el que no sabía quién me follaba por delante, quién por detrás y las pollas de quiénes tenía en la boca. Tuve varios orgasmos. Cuando todos me follaron  me pusieron de rodillas y uno a uno se corrió en mi cara, el semen resbalaba por mis mejillas, entraba en mi boca, seguía por mi barbilla, caía hasta mis pechos, extendía el semen por mi cuerpo, lo recogía con mis manos, me chupaba los dedos. Disfruté.

            Mis amigos se fueron. Pero a los cinco minutos tuve una idea: llamar a David… para tener más sexo. Creí que tardaría en llegar más tiempo, pero tardó diez minutos. No sentí que entrara en casa. Le encontré en el baño esperando a que saliese de la ducha. Estaba desnudo con la polla dura apuntándome. No se anduvo por las ramas.

            David me sentó en la silla de la ducha, me abrió de piernas y empezó a chupar mi sexo sin freno ni control. Después metió el dedo corazón de la mano derecha en el sexo, levantó mi clítoris y empezó chupar con intensidad, presionando mi clítoris con fuerza. Yo empecé a alucinar porque David es el que mejor sabe utilizar su lengua y el que más partido sabe sacar a mi sexo y a mi clítoris. David siguió a lo suyo: chupando y presionando mi clítoris hasta que consiguió que tuviese un orgasmo sensacional.

            -David, ahora quiero que me folles.
            -Elisa, a eso he venido: a follarte duro.

Nos pusimos de pie, David metió su polla en mi sexo, me cogió por las piernas y me levantó, me abracé a él. Así me llevó hasta el dormitorio. Allí follamos. David me tendió sobre la cama, me besaba con lujuria y me hacía sentir su polla dentro de mí con fuerza hasta muy adentro. Sus penetraciones eran las de un hombre poseído por unas ganas irrefrenables de follar y follar y de dar placer sexual a la mujer más ansiosa y necesitada de sexo. Me aproveché y le pedí que me follase hasta la extenuación. David obedeció. Siguió follándome sin parar hasta que se retiró de mí.

           -¿Por qué dejas de follarme?
           -Porque quiero que tengas otro orgasmo.
           -¿Cómo?

David me besó y presionó mi clítoris con tanta intensidad que un orgasmo agitó mi cuerpo.

           -¿Qué te ha parecido?
           -Muy bien, muy bien. Quiero follarte.

David se tendió boca arriba sobre la cama. Me abrí en arco de triunfo, agarré la polla de David, descendí sobre su polla y la deslicé dentro de mi sexo. Empecé a cabalgar con la polla de David dentro de mí. Cuando paraba de cabalgar aprovechaba para frotarme el clítoris. David me acariciaba los muslos, los pechos y mi clítoris. Yo seguía cabalgando hasta que paré con la polla de David todo lo dentro de mi sexo que pude metérmela, froté mi clítoris sin freno y tuve un nuevo orgasmo.

-David, quiero tu polla.

David agarró su polla y me la ofreció. Cogí la polla de David e hice con ella una de las cosas que más me gustan en el sexo: chupar y chupar la polla dura hasta conseguir que el hombre se corra de gusta dentro de mi boca. Con la polla de David dentro de mi boca empecé a hacerle una paja para que alucinase de placer. Saqué de mi boca la polla de David y le toqué la punta de la polla con la punta de mi lengua. Entonces, la polla de David se convirtió en un manantial del que empezó a fluir semen en abundancia. Me llevé a la boca la polla de David. Mi boca se llenó de semen y yo fui feliz, muy feliz.

Follo con tantos hombres como puedo, pero si después follo con David la sobredosis de sexo es total y el placer absoluto.

ME GUSTA SER INFIEL


Fecha Publicación: 2013-09-03T02:49:00.000-07:00

Ser infiel me hace sentir libre. Me llamo Norma. Me inspira Emily Marilyn.
 
Antes de casarme mantuve relaciones sexuales con tantos hombres como pude, perdí la cuenta cuando superé el centenar. Pensaba que tenía que follar mucho y con muchos hombres porque una vez casada tenía que ser una esposa buena y fiel. Pero una esposa buena y fiel sólo lo pude ser durante tres meses. La fidelidad me ahogaba y siempre fui una chica mala a la que le gustaba practicar sexo siempre, por placer. Empecé a poner los cuernos a mi marido, primero con exnovios, porque me excitaba pensar que a mi marido le frustraría saber que le era infiel con exparejas, pero pensé que le frustraría aún más que tuviese sexo con su mejor amigo. Esa fue la razón por la cual empecé a flirtear, mejor dicho, a zorrear, con David.

Me cité con David en el bar de un hotel.
-Sé que eres el mejor amigo de mi marido, pero ese no es un motivo para que no podamos tener sexo.
-Para mí es el  principal motivo para tener sexo. Siempre me ha gustado follarme a las mujeres de mis amigos.
-Entonces subamos a mi habitación. Es la sesenta y nueve.

Los dos pasamos a la acción en el pasillo que nos llevaba a la habitación en la que íbamos a follar sin límites. Antes de abrir la puerta ya estábamos medio desnudos. Entramos en la habitación, nos terminamos de desnudar y empezamos a darnos sexo. Nos besamos con verdadera voracidad.
-Te quiero hacer de todo –dijo David.
-No te cortes, cómeme y fóllame.
David me llevó a la cama, se tumbó boca arriba, se sujetó la polla y empezó a masturbarse.
-Te ayudo –dije, y me tendí sobre él.
David entendió que quería que él me comiese enterita. Mientras le chupaba la polla él abrió mi sexo y metió su lengua hasta muy adentro. Cuanto más me chupaba el clítoris más le chupaba la polla. Los dos disfrutábamos sin límites, porque los dos buscábamos lo mismo, sexo sin límites, con el único objetivo de obtener placer el uno del otro. La polla de David llenaba toda mi boca, se la chupaba y le presionaba la puntita, él también presionaba mi clítoris. Estuve a punto de tener un orgasmo cuando David se corrió.
-¿Por qué tan pronto?
-No te preocupes, es sólo el principio. Yo puedo correrme varias veces.
David me tendió boca abajo. Mientras terminaba de saborear el semen de David, él presionó tanto mi clítoris que tuve un orgasmo increíble. Entonces supe que la noche iba a ser perfecta.
 
David me abrió de piernas, cogió su polla dura y la deslizó dentro de mi sexo.
-Te voy a follar hasta que me pidas que me corra.
-Fóllame mucho, como quieras. Fóllame como a la zorra que siempre has querido follar.
David empezó a embestirme con una fuerza y una intensidad brutal. Me parecía increíble que hubiese un hombre tan poderoso en el sexo. Sabía hacerme sentir su polla dentro de mí. En ocasiones sacaba la polla de mi sexo para presionar con ella mi clítoris. Yo alucinaba.
-Sí, sí, fóllame, fóllame.
-Te follo, te follo.
-¿Te gusta follarme?
-Me gusta follarte.
-Soy la esposa de tu mejor amigo.
-Y la zorra que siempre he querido follar.
-Fóllame duro.
David obedeció. Cambiamos varias veces de postura, y entre postura y postura le chupaba la polla.
Según la postura David aprovechaba para estimular mi clítoris, lo que me acercaba más y más al orgasmo.
-David, sigue, sigue, estoy a punto.
David aceleró el ritmo y la profundidad de sus embestidas, también la estimulación de mi clítoris. Llegó un momento en el que no fui capaz de controlarme, ni quería. Tuve un orgasmo de pura fantasía, que excitó mis ganas de tener la polla de David dentro de mi boca.
-David, quiero tu polla, y quiero que te corras.
Me arrodillé delante de David y abrí la boca a la espera de que se corriese a chorros. Y así fue, David se corrió a chorros, me cubrió la cara y lleno mi boca con su semen delicioso. Me recogí el semen de la cara y me chupé los dedos. También chupé la polla de David.
-Norma, eres perfecta. Siempre que quieras sexo cuenta conmigo.

Meses después inicié mi relación lésbica con Kira a la que incité a formar un trío con David. El trío me permite disfrutar de la sexualidad masculina y femenina al mismo tiempo, algo que me hace muy feliz. Además, me permitió consolidar mis lazos emocionales con Kira. Me sentí más unida a ella después de que David se corriese sobre nuestros clítoris, yo recogí el semen de David del clítoris de Kira y Kira lo recogió del mío. Fue fantástico. David también disfrutó. Los tres estamos muy unidos.

Por cierto, sigo casada. Pero del sexo disfruto y me siento libre en compañía de Kira y David.

ESPOSA INFIEL


Fecha Publicación: 2013-08-06T03:12:00.002-07:00

Desde que soy infiel disfruto del sexo. Me llamo Kira. Me inspira Cherry Deville.

Me casé con 26 años y fui fiel a mi marido durante cuatro años. Tuve la oportunidad de practicar sexo con otros hombres, sin embargo, me mantuve fiel aunque tener sexo con mi marido se convirtió en una rutina desde el primer año de casados.

Le comenté a mi amiga Norma la situación en la que me encontraba. Su consejo fue que me acostase con otros hombres. Me dijo que era lo que ella hacía desde el primer año de casada.

-Prometí ser fiel a mi marido –me justifiqué.
-¿Y si eres fiel sólo a medias?
-Norma, no te entiendo.
-¿Serías infiel a tu marido si te acostases con otro hombre, verdad?
-Sí.
-¿Sólo si tu amante fuese hombre serías infiel a tu marido, verdad?
-Sí. Pero, ¿adónde quieres llegar?
-¿Y si tu amante fuese una mujer?
-¡Por favor! ¡No soy lesbiana!
-Yo tampoco –me dijo Norma, acercándose a mí–. ¿Y si fuésemos algo más que buenas amigas? –me preguntó.
Norma besó mis labios con delicadeza y sensualidad.
Tuve una mezcla de sensaciones, pero la excitación se adueñó de mí. Nos besamos, acariciamos, nuestras lenguas y cuerpos se entrelazaron, lamimos nuestros pezones, saboreamos nuestros sexos, excitamos nuestros clítoris, la una provocó un orgasmo a la otra.
El sexo lésbico fue una novedad deliciosa, y no tuve el sentimiento de culpa por ser infiel a mi marido.
 
A los tres meses de nuestra relación, Norma me dijo:
-¿Sabes desde cuándo soy infiel de verdad?
-Desde el primer año de casada, es lo que siempre me has dicho.
-Es cierto que a mi marido le he puesto los cuernos con muchos hombres, pero le soy infiel de verdad desde que me acuesto con David, su mejor amigo.
-Eres más zorra de lo que creía.
-Quiero que tú seas tan zorra como yo. Tienes que tener sexo con David.
-¿Con el mejor amigo de mi marido? ¿Me propones que compartamos amante?
-Sí. Sé, porque David me lo ha dicho, que quiere tener sexo contigo. Le gusta follarse a las mujeres de sus amigos.
Me quedé en silencio, pero sonreí.
-Tu sonrisa me dice que te gusta la idea.
-¡Sí, mucho!
-Kira, eso quiere decir que eres tan zorra yo. Vas a follar con David, y luego le propones que seamos un trío, tú, él y yo. ¿Qué te parece la idea?
-¡Genial!
-Sin duda, eres tan zorra como yo.
-Sí, soy tan zorra como tú.

Aproveché que mi marido salía de viaje por unos días para invitar a David a mi casa, a mi dormitorio, a mi cama. Tuvimos sexo.

-Sé que quieres follarme porque soy la mujer de tu mejor amigo.
-Sí, quiero follarte desde hace meses.
-Es la primera vez que voy a ser infiel a mi marido.
-No te vas a arrepentir. Te voy a hacer disfrutar como nunca has disfrutado con un hombre.
David comenzó a besarme con delicadeza, a desnudarme, a acariciar mi cuerpo.
-Eres muy bonita.
-Dame placer –pedí, casi supliqué.
David me siguió besando, pero ahora de una manera apasionada.
-David, no me hagas el amor, fóllame.
Le pedí a David lo que nunca pedí a mi marido.
David pasó su lengua por mis labios, mis pechos, mi vientre… mi sexo. Gemí, y gemí más cuando presionó mi clítoris con su lengua caliente. Metió y deslizó uno de sus dedos en mi sexo mientras chupaba mi clítoris. David estaba haciendo lo que nunca hizo mi marido. Yo estaba disfrutando como nunca.
-Kira, quiero que tengas los orgasmos que nunca has tenido.
-Sigue, sigue –dije entre gemidos.

David siguió y siguió, y consiguió que tuviese mi primer orgasmo, que agitó mi cuerpo.

Yo quería más, quería que me follase.

David empezó a hacerse una paja. Cuando la polla estuvo lo bastante dura la deslizó dentro de mi sexo, tan despacio que sentí entrar en mi cada centímetro de una polla que era de fantasía. La penetración fue tan profunda que sentí las pelotas de David tocar mi entrepierna. Entrecrucé mis piernas por detrás de David. No le quería soltar.

-Fóllame como quieras.
-Te voy a follar duro. Es como me gusta follar a las mujeres de mis amigos.
-Fóllame todo duro que quieras.


Las embestidas de David fueron furiosas, profundas, intensas. Adoptamos varias posturas. A David le gustaba follarme mientras estimulaba mi clítoris con sus manos. A mí también me gustaba porque el placer iba a más.

David me sorprendió: sacó la polla de mi sexo y presionó mi clítoris. Mi reacción fue dar un respingo. Volvió a meter la polla en mi sexo, muy despacio. David frotó mi clítoris y me folló durante minutos hasta que mi excitación fue absoluta y tuve mi segundo orgasmo.

-Kira, me gusta follarte.
-Y a mí que me folles.
-Quiero ser tu amante.
-Quiero que seas mi amante. Pero también quiero hacer un trío con Norma.
-Fantástico.
-Pero antes quiero disfrutar un poco más de ti.
-¿Qué quieres?
-Quiero tu polla.

Me arrodillé. David entendió lo que quería de él. Me dio su polla para que disfrutase como más quería. Se la agarré, empecé a chuparle las pelotas y toda la polla, a excitarle la puntita para que se corriese, y se corrió a chorros. Disfruté.

David, Norma y yo disfrutamos haciendo el trío. Además, sirvió para que Norma y yo nos sintiésemos más unidas. Las dos hicimos disfrutar a David, porque nos dejamos comer el sexo por él, nos folló, y las dos le chupamos la polla a la vez hasta conseguir que se corriese a chorros sobre nosotras. Norma recogió el semen derramado en mis mejillas, yo el derramado en las suyas, nuestras lenguas se juntaron, nos besamos, mientras David nos acariciaba el cabello.

Sigo casada, pero ahora disfruto del sexo como nunca imaginé gracias a Norma y David.

EL AMANTE PERFECTO


Fecha Publicación: 2013-07-13T03:29:00.002-07:00

Ya tengo al amante perfecto. Me llamo Olga. Me inspira Candy Manson.
 
Tengo 28 años, me casé hace cinco y desde que me casé no he dejado de buscar un amante que me diese mucho sexo. No sé cuántos amantes he tenido, seguro que más de cien, muchos de una sola noche, de otros me cansaba en una semana o en quince días. No he perdido ocasión de tener sexo: en congresos de empresas, cuando mi marido se iba de viaje o me iba yo, durante las vacaciones, en fiestas organizadas por amigas mías. En una de esas fiestas conocí a mi amante.

La fiesta comenzó bien. Uno de los invitados vino a mí y después otro. Estaba dispuesta a irme con los dos a la cama, pero apareció David, que me agarró de la mano y me llevó a uno de los dormitorios de la casa.

David se acercó a mí, me desgarró la ropa, me dejó en lencería, me abrazó y empezó a manosearme, besarme y hacerme sentir su polla, le desnudé, la polla de David estaba del todo erecta, me apuntaba. David empezó a darme golpecitos con la polla en los muslos y en el sexo. Agarré la polla y me la metí entre los muslos. David empezó a deslizar su polla, mientras me quitó el wonderbrá, sujetó mis pechos, acarició y besó mis pezones.

-¡David! Veo que quieres mucha guerra.
-Olga, vas a tener una noche de mucho sexo porque tengo mucha hambre de sexo.
-Yo también tengo ganas de sexo, y ahora tengo hambre de polla.

Me arrodillé delante de David, metí  su polla dura entre mis pechos, David empezó a deslizarla y yo a chuparla cuando la acercaba hacia mi boca. Después de un par de minutos agarré la polla de David y empecé a hacerle una paja como es debido y chuparle los huevos y la polla hasta ponerle cerca de correrse, pero los dos nos contuvimos porque queríamos una noche larga de mucho sexo.

-Olga, tengo hambre de sexo. Te quiero comer enterita.

Me fui hacia la cama, me senté, David me quitó las bragas, me abrí de piernas y David empezó acariciar mi sexo y mi clítoris y a besar mis muslos, mi sexo y mi clítoris. Empecé a gemir a gritos. David puso  mi sexo y mi clítoris al rojo. Entonces pasó la lengua por mi clítoris. Me encontraba muy cerca del orgasmo. David metió su dedo corazón en mi sexo, levantó mi clítoris y lo presionó con la lengua. Sentí un orgasmo que agitó todo mi cuerpo.

-David, quiero que me folles duro. No te cortes un pelo.

David me puso a cuatro patas, agarró su polla y la deslizó dentro de mi sexo, despacio, muy despacio. Sentí cada milímetro de su polla dura entrar en mi sexo. Las embestidas de David eran profundas e intensas. David sacó su polla de mi sexo y con ella me golpeó las nalgas, introdujo de nuevo la polla en mi sexo y me dio unos cachetes en el culo, que me pusieron más cachonda de lo que ya estaba.

-Fóllame, fóllame duro –pedí a gritos.

David obedeció. Sus embestidas fueron cada vez más poderosas. Yo gemí hasta que me fue imposible mantenerme a cuatro patas, el orgasmo me desvaneció.

David me tumbó boca arriba, pasó su lengua por mi cuerpo desde el Monte de Venus hasta mi boca, se tendió sobre mí. Sentí que su polla seguía dura.

David se puso de rodillas delante de mí, con su polla acarició mi sexo, luego metió la punta dentro de mí.
 
-Fóllame otra vez, y cuando te vayas a correr… ya sabes.

David se tendió sobre mí y metió su polla hasta el fondo de mi sexo. Sus acometidas eran brutales y mis gemidos los de una zorra. David siguió follándome durante minutos hasta que me llevó al tercer orgasmo.

-Quiero tu polla en mi boca.

David se puso de pie apoyándose en el cabecero de la cama. Me acerqué a él de rodillas. Agarré su polla erecta y dura como una barra de acero. Comencé a masturbarle. Veía lo mucho que él disfrutaba. Empecé a besar sus pelotas, recorrí su polla de abajo a arriba, lamiéndola, y cuando llegué a su punta, la besé. Sentir su polla dentro de mi boca fue maravilloso.

-Olga, chupa hasta que me corra, por favor.

Hice lo que me pidió. Durante un buen rato le hice una paja y le chupé la polla. Yo me lo estaba pasando en grande. Pero, lo mejor estaba por llegar. David parecía a punto del desvanecimiento. Le chupé la polla con todo mi ser. Sujeté su polla con fuerza, aceleré la paja un poco más y en unos segundos sentí el impacto de su semen en mi rostro. Su eyaculación fue poderosa y abundante. Bañó mi cara. Me metí la polla en mi boca mientras David seguía corriéndose, llenó mi boca de lo que más gusta. Relamí la polla. Recogí el semen de mi cara y me chupé los dedos. No quería perder ni una gota de su semen.

He encontrado en David el amante perfecto. Sigo casada, pero David me sigue dando todo el sexo que necesito.

SIEMPRE SEXO


Fecha Publicación: 2013-06-16T00:43:00.001-07:00

Me gusta practicar sexo en todo momento. Me llamo Débora. Me inspira Devon Lee.
 
Tuve sexo por primera vez con mi primer novio. Teníamos 18 años. Teníamos sexo todos los fines de semana, pero de lunes a viernes los días se me hacían muy largos porque no tenía sexo. Le cogí el gusto a ser infiel a mi novio porque me di cuenta de que me gustaba follar con hombres distintos. ¿Y con varios hombres a la vez? También. Para la fiesta de mi 20 cumpleaños invité a tres amigos del último año de carrera, les dije que trajesen a otros tres, que lo íbamos a pasar en grande: los seis me follaron. Me gustó tanto la experiencia que empecé a trabajar como sex party girl; iba a fiestas en las que yo era una de las chicas a las que los tíos follaban durante horas; en una fiesta me follaron veinte hombres. Así me gané la vida durante cinco años. ¿Qué habría dicho mi novio? Lo que dijo el día que me dejó, que soy una zorra.

Mi amiga Rocío me invitó a una de sus fiestas. Me dijo que habría mucho sexo, pero sólo después de que David eligiese chica y la empezase a follar.
–¿De los invitados quién es David?
–Siempre viene una tarde. Dice que así los invitados se van conociendo.
–¿Cómo sabré quién es David?
–Entra, echa un vistazo y va directo a la chica que ha elegido, se la lleva a un dormitorio y la folla durante horas. Lo sé, porque yo he sido esa chica unas cuantas veces.
–¿Cómo folla?
–Siempre folla duro.
–A ver si tengo suerte y soy la elegida.

Pasó la hora y entró David. Vino hacia Rocío y hacia mí.
–A ti no te conozco.
–Es la primera vez que vengo a una fiesta de Rocío.
–Tú eres la elegida.

David me llevó a una de las habitaciones. Me desgarró la ropa. Me pidió que le desnudase. Cuando le quité los pantalones vi que su polla pedía paso. Le quité el splip y su polla saltó como un resorte golpeando en mi sexo.
–Débora, vengo con las pelotas muy llenas.
Entendí el mensaje a su gustó. Me arrodillé delante de David, agarré su polla, la besé, la chupé y me la metí en la boca. Le masturbé con verdadera pasión. Le hice una paja completa, unas veces despacio, otras deprisa, pero siempre con verdadera pasión y voracidad. Le quería demostrar que yo también tenía muchas ganas de sexo, que quería sexo toda la noche. Chupé la punta de su polla y metí su polla en mi boca. David empezó a gemir.
–Qué bien chupas. Si follas igual de bien te voy follar toda la noche.
Yo era feliz saboreando la polla de David.
–Me gusta tu polla.
–Débora, sigue chupando hasta que me corra.
Obedecí a David, que a los dos minutos se corrió un par de veces. Recogí su semen de mi cara y me chupé los dedos.
Luego tuvimos sexo toda la noche.
 
Me fui a casa de David a pasar el fin de semana. Él vino de comprar unas rosas para mí. Entró con sigilo en la ducha. No se anduvo con tonterías. Me pidió que me sentase en el bordillo de la bañera, se arrodillo y empezó la fiesta. Desde mis pies hasta mi sexo David lamió mis piernas con su lengua abrasadora, me abrió de piernas, abrió mi sexo con sus dedos y metió su lengua tan adentro de mi sexo que aluciné. David pasaba su lengua por mi sexo con suavidad y por mi clítoris ejerciendo presión. Yo me estaba poniendo a más de cien. ¡Qué manera de chupar mi sexo y mi clítoris! Empecé a gemir como una gata en celo. Me gustaba el estilo de David: sabía combinar suavidad y presión. Mis gemidos iban a más. Me estaba poniendo a más de mil.
–¡Aaaah, aaaah!, ¡David, David! Sigue, sigue, por favor.
David presionó mi clítoris con su lengua de fuego con tanta intensidad que tuve un orgasmo alucinante.
David se levantó, me abrazó y me besó. Fue un beso largo, profundo, con mucha lengua. Me gustó saborear la lengua de David, esa lengua que hace unos segundos me puso el sexo a más de mil y me llevó al orgasmo.
–David, ¡fóllame, fóllame, fóllame!, ¡fóllame duro!
David me folló de pie un par de veces, me provocó dos orgasmos y se corrió a chorros después de que le comiese la polla.


David siempre tenía ganas de sexo. Una vez me despertó en mitad de la noche. Se desnudó delante de mí.
–Débora, estoy fuera de control. Te voy a follar ahora mismo.
Me lo dijo con su polla erecta apuntándome. Me sentí vulnerable y ansiosa.
David agarró su polla, la acercó a mi sexo, lo tocó con su polla y la deslizó dentro de mi sexo. Se tumbó sobre mí, empezó a embestirme, le sujeté con brazos y piernas. Me embestía cada vez más deprisa y más profundo. Sentí su piel sobre mi piel, sentí su polla poderosa dentro de mi sexo. Besé a David, sentí sus labios en los míos, sentí su lengua en la mía. David siguió embistiéndome con todas sus fuerzas. Yo sentía la polla de David muy, muy adentro de mi sexo. Yo me sentía muy cerca del orgasmo. Entonces David detuvo sus embestidas, sacó su polla de mi sexo y con su polla presionó mi clítoris. Tuve un orgasmo que sacudió todo mi cuerpo.
David se tumbó a mi lado. Le agarré la polla y empecé a masturbarle y a besarle en la boca. Aceleré el ritmo de la paja que le estaba haciendo y le metí la lengua en la boca. David se puso de rodillas a mi derecha. Contemplé su polla formidable dura como un bate de béisbol. Se acercó a mí. Empecé a chuparle la polla y a hacerle una paja a toda velocidad. Después de unos minutos sentí dentro de mi boca una eyaculación abundante. Saqué de mi boca la polla de David para verle eyacular. El semen de David impactó en mi cara, lo recogí y me lo llevé a la boca. Me chupé los dedos.


David y yo somos pareja desde hace cinco años. Tenemos 30 años y somos felices juntos porque nos damos mucho sexo, siempre, en todo momento. Somos la  pareja perfecta.

DISFRUTA DE MI CUERPO


Fecha Publicación: 2013-05-18T03:03:00.004-07:00

Mi actual pareja sabe disfrutar de mi cuerpo y provocarme un placer sexual absoluto. Me llamo Merche. Me inspira Nina Mercedez.

            Me inicié en el sexo demasiado tarde; después de aprobar los exámenes de fin de carrera, tenía 23 años, y fue con mi primer novio, que lo era desde hacía seis años; fuimos pareja cuatro años más; cuatro años de sexo sin más, muy convencional, muy aburrido.

            Una amiga casada me aconsejó romper o no con mi pareja –eso daba igual–, pero hacer lo que hacía ella: tener sexo con otros hombres. Empecé a ir con ella a discotecas de alterne y a fiestas libertinas; allí era fácil ligar, los hombres venían a mí atraídos por mi físico racial; luego íbamos a un reservado, un hotel o a su apartamento y teníamos sexo. Las primeras veces me iba sólo con un hombre, pero lo encontraba tan aburrido como estar con mi novio; empecé a tener sexo con dos hombres a la vez, luego con tres, con cuatro, y, a veces, con más; me lo pasaba en grande teniendo sexo con varios hombres a la vez, en largos gangbang, todos follándome, todos corriéndose sobre mi cuerpo o mi cara, uno detrás de otro, de dos en dos, o todos a la vez. ¿Con cuántos hombres tuve sexo en un año? Perdí la cuenta cuando superé los doscientos.

            Pero una noche, en una de esas fiestas libertinas, me llamó la atención un hombre. Desde que le vi nos imaginamos teniendo sexo sin límites. Fui a él.
–Me llamo Merche, has excitado mi fantasía y quiero follar contigo.
–Me llamo David, me gustas y te voy a follar duro.

Fuimos a una de las habitaciones del hotel donde se estaba celebrando la fiesta. Nos empezamos a desnudar el uno al otro, casi a rompernos la ropa; mientras nos acariciábamos, tocábamos y besábamos con lujuria.
–Me aburre tener sexo con un solo hombre, pero me has dicho que me vas a follar duro. Espero que sea así, porque de lo contrario no nos volveremos a ver.
–Te prometo que vas a alucinar de placer. Luego me pedirás que te folle todos los días.
David me besó, introdujo su lengua en mi boca, mientras me tocaba los muslos y el sexo. Me llevó hasta la cómoda, de frente al espejo. Me sujetó los pechos y me besó el cuello, mientras empezaba a sentir su polla dura contra mi culo.
–Esta noche vas a ser mi esclava sexual.

David sacó unos pañuelos de seda de uno de los cajones de la cómoda. Me tumbó en la cama, me ató con los pañuelos brazos y piernas al cabecero y a los pies de la cama y me vendó los ojos. Me resultó excitante encontrarme indefensa ante un hombre poderoso que me iba a someter a una sesión de sexo duro.

David comenzó a besar mis labios, mejillas, cuello, pechos, vientre, muslos, sexo y clítoris. Mientras me besaba acariciaba mi piel y excitaba mi sexo. Con sus besos, húmedos y calientes, y sus caricias comenzó a excitarme.
–Sigue, sigue. Soy tuya, soy tu esclava sexual. Disfruta de mi cuerpo.
David abrió mi sexo con sus dedos; sentí su lengua acariciar todo mi sexo, la sentí dentro de mí, igual que uno de sus dedos, con el que levantó mi clítoris, que besó, chupó y presionó con su lengua. David sabía lo que hacía.
–Merche, ¿te gusta lo que está pasando en tu sexo?
–Sí, sí. Sigue, sigue, hasta el final, hasta el orgasmo. Quiero tener un orgasmo.
David aceleró el ritmo de sus caricias, con sus dedos y con su lengua. Nunca sentí una lengua tan adentro de mi sexo, nunca una lengua que presionase mi clítoris con tanta intensidad. La excitación fue tal, que todo mi cuerpo se estremeció cuando sentí un orgasmo fabuloso.

–David,  quiero más sexo.
–Merche, te voy a follar duro.
David deslizó su polla dura dentro de mi sexo, despacio, tan despacio que llegué a ser consciente de que era la polla más larga y más gruesa que había entrado en mi sexo.
–Fóllame, fóllame mucho, mucho, fóllame.
Empecé a sentir las embestidas de David, a gemir de placer. David se tendió sobre mí; sentir su piel y sudor me excitaron más aún; besó mis pechos, mis pezones, mientras su polla hacía estragos dentro de mi sexo; besó mis labios, metió su lengua tan adentro de mi boca como su polla tan adentro de mi sexo. Con sus besos me impedía respirar, entonces aceleraba el ritmo de sus embestidas, las hacía más profundas, más intensas. El placer me devoraba.
Sin embargo, David sacó su polla de mi sexo.
–¿Qué haces? Sigue follándome. ¿Dónde estás? Quiero que me sigas follando.
Era la primera vez que pedía a gritos a un hombre que me siguiese follando.
Sentí que David empezaba a presionar mi clítoris con su polla. Me arrancó un gemido de placer intenso.
–Te voy a follar sin parar, y cuando estés a punto del orgasmo tu clítoris va a echar humo.
–Sí, sí, sí.
David me follaba sin parar; sus embestidas eran más y más rápidas.
–Sigue, sigue.
David me follaba sin parar; sus embestidas eran cada vez más y más profundas.
–Fóllame, fóllame.
David me follaba sin parar; sus embestidas eran cada vez más y más intensas.
–Ya, ya. Estoy a punto del orgasmo.
Entonces David sacó su polla de mi sexo y presionó mi clítoris con tanta intensidad que sentí el orgasmo más fabuloso de mi vida. Todo mi cuerpo se agitó sin control.

–David, sólo falta una cosa.
David entendió lo que le estaba pidiendo. Se puso en arco de triunfo sobre mí, golpeó mis pechos con su polla, acarició mis mejillas con su polla, que acercó a mi boca y chupé.
–¡Qué bien sabe! Me gustaría tocar tu polla.
David me desató y me quitó la venda de los ojos. Tuve la oportunidad de coger su polla, acariciarla, besarla y metérmela en la boca. Quería lo mejor de David. Comencé a masturbarle a toda velocidad, sin parar un instante. David empezó a gemir.
–Merche, sigue, sigue, no pares.
Aceleré el ritmo y en un par de minutos David se corrió a chorros sobre mi cara, en mi boca. Fui feliz.
–David, me has hecho tu esclava sexual. Quiero que disfrutes de mi cuerpo todos los días.

Rompí con mi novio de siempre y me fui a vivir con David. Mi vida está llena de sexo y soy muy feliz.

MI ALUMNO FAVORITO


Fecha Publicación: 2013-04-13T09:32:00.002-07:00

Ahora tengo una vida sexual plena. Me llamo Letizia. Me inspira Brenda James.
 
Empecé a follar con 18 años, pero nunca tenía bastante. Las parejas me duraban poco, nunca más de un año. Me casé dos veces, con 24 y 30 años; los matrimonios me duraron cuatro y dos años. Desde los primeros meses de casada era infiel a mis maridos; nada serio, pero no perdía la ocasión de follar. No sé con cuántos hombres he tenido sexo, pero seguro que con más de 200, y tampoco son tantos, uno al mes.

Tengo 36 años y soy profesora de instituto en Barcelona. Si ahora tengo una vida sexual plena se debe a que he sido valiente y me atreví a romper la última prohibición que me impuse cuando empecé a trabajar como profesora: no tener sexo con un alumno.

Fue hace un año, yo tenía 35 años y David 17. Desde el primer día de curso me sentí atraída por él, tanto que en clase los pezones se ponían tiesos y humedecía las bragas, y en casa me masturbaba imaginándole entre mis piernas, chupando mi clítoris y penetrando mi sexo, llenando mi boca con su polla y derramando su semen por mi cuerpo.

Pronto me di cuenta de que David me miraba con verdadero deseo, que me desnudaba con la mirada. Estaba segura de que era su fantasía sexual, que se masturbaba imaginando que me follaba.

Un viernes cité a David en mi departamento con la excusa de devolverle corregido un trabajo. A los pocos minutos le encontré distraído.
–David, ¿me estás prestando atención?
–Profesora Letizia, lo siento, la tengo delante y no soy capaz de pensar.
–¿Por qué?
–Porque es muy bonita, irresistible, pura tentación. No me la quito de la cabeza haciéndola el amor. Lo siento, no lo tenía que haber dicho.
David se levantó, se dirigió a la puerta y comprobó que estaba cerrada.
–Profesora Letizia, ¿qué quiere de mí?
–Lo que sientes por mí lo siento por ti.
Me acerqué a David, que estaba de espaldas a la puerta y le besé en la boca.
–Tenemos que hacer el amor, pero aquí no podemos. Ven a mi casa, y follamos –dije.
David reaccionó cogiéndome por la cintura, acercándome a él. Le besé, le metí la lengua en la boca y una mano en los pantalones. Toqué su polla.
–Así quiero tu polla esta tarde, muy dura, durante horas, porque quiero follar mucho, muchísimo.

Recibí a David en lencería. Fuimos al dormitorio.
–Deja que te desnude –dije a David al oído.
Mientras le desnudaba le besaba. Le quité el slip y su polla dura saltó como un resorte. Le agarré la polla y empecé a masturbarle.
–Tu novia se lo pasará en grande con esta polla, dura y bonita.
–Mi novia es una estrecha. No quiere que tengamos sexo.
–¿Eres virgen?
–Casi.
–¿Qué significa casi?
–Llevo meses masturbándome todos los días pensando en usted.
–Lo que dices es muy bonito. Y tu polla es una tentación. ¡La de cosas que voy a hacer con tu polla!
Chupé y besé la polla de David y me la metí en la boca.
–Voy a ser tu profesora de sexo.
–Me aplicaré en todo lo que me ordene.
–Desnúdame y cómeme.
David me quitó la lencería, rozando mi piel y besando cada parte de mi cuerpo que quedaba desnuda: los pechos, las piernas y el sexo. Excitó mis pezones hasta ponerlos duros como balas, calentó mis muslos y saboreó mi sexo y mi clítoris.
–Tienes mucha hambre de sexo.
–Muchísima hambre. Es la primera vez que paso mi lengua por el sexo y el clítoris de una mujer. ¡Y me gusta, me gusta mucho!
–¡Sigue, sigue!
Frotaba, besaba y chupaba mi sexo y mi clítoris, a cada segundo con más y más ganas. Se notaba que David no era experto, pero su voracidad salvaje me excitaba tanto que yo quería más y más.
–¡Sigue, sigue!
David obedeció. Chupó y chupó, y presionó mi clítoris con tanta intensidad que tuve mi primer orgasmo.

David se tumbó en cama. Su polla parecía un misil. Me arrodillé en arco de triunfo sobre su polla, él la agarró con fuerza y yo descendí sobre ella. Sentí toda la polla de David dentro de mí. David acarició mis muslos. Yo empecé a balancearme. David me acercó a él. Cogí sus manos y las acerqué a mis pechos. David me acarició los pechos, me pellizcó los pezones. Gemí. Me tendí hacia David. Acerqué mis pechos a su boca. Besó mis pechos. Tocó con la punta de su lengua mis pezones erectos. David puso sus manos en mis nalgas y me empujaba hacia él. A cada empujón hacia él mis pechos se balanceaban y se dirigían hacia su boca y me los besaba. Me apoyé en sus piernas. Conseguí que la penetración fuese máxima. David presionó mi clítoris. En ese momento quise tener un orgasmo. Presioné mi clítoris tanto como pude. Tuve orgasmo de película.

Caí en cama desvanecida, pero con ganas de más sexo.
–David, ahora fóllame tú.
David introdujo su polla en mi sexo y se tendió sobre mí. Le sujeté con brazos y piernas. David empezó a besarme, a meter la lengua en mi boca.
–Fóllame a tope –pude decir entre beso y beso.
David empezó a deslizar su polla a toda prisa, me follaba de verdad, me follaba como un animal salvaje, con una furia incontrolable. David sería virgen, pero era un gran follador. David me folló durante minutos, deslizando su polla hasta lo más profundo de mí ser. David se apoyó sobre sus brazos, aceleró el ritmo de sus embestidas, las hizo más profundas, más intensas. En tres minutos sentí mi tercer orgasmo, que agitó todo mi cuerpo.

–Quiero más –dije.
–¿Qué más quieres de mí? –preguntó David.
–¿No te has corrido, verdad?
–No. Sólo me correré cuando me ordene.
–Quiero tu polla.
David me ofreció su polla, dura como un bate de béisbol.
–David, te voy a sacar hasta la última gotita de tu semen delicioso.
Besé las pelotas y la polla de David, me la metí en la boca. La polla de David llenaba mi boca. Yo era feliz y David por la cara que ponía también. Quería que David se corriese, además, se lo merecía por la bien que había follado. Aceleré el ritmo de la paja que le estaba haciendo, y de las chupadas. David se agitaba sin control.
–¡Profesora Letizia! ¡Aaahhh, aaahhh, aaahhh!
David se agitaba sin control, y empezó a eyacular a chorros cubriendo mi cara y mis pechos. Chupé la polla de David, con verdadero deleite. Recogí el semen de mi cara y me lo llevé a la boca. ¡Delicioso!

Nos estuvimos viendo durante meses. Follábamos. Los padres de David se enteraron de nuestra relación y le echaron de casa. David llamó a mi puerta y yo le acogí en mi casa con las piernas abiertas. Le enseñé todo lo que sé de sexo, aprendió deprisa. David y yo somos pareja y follamos a lo grande.

ME FOLLA A PLACER


Fecha Publicación: 2013-02-16T09:34:00.000-08:00

Siempre he necesitado follar, he follado mucho, pero ahora tengo al hombre que me folla a placer. Me llamo Jana. Me inspira Darryl Hannah.

Me eché novio a los 18 años, estuve con él tres años, desde que le dejé me di cuenta que no podía pasar sin sexo. Follar se convirtió en razón de ser. Empecé a buscar hombres para que me diesen sexo en discotecas y fiestas universitarias. Un empresario de la noche me ofreció ser una de sus chicas sex party. Me dijo que mi trabajo consistiría en participar en encuentros sexuales en los que uno o varios hombres me follarían delante de invitados que pagan por ver sexo en vivo y en directo, y que algunos de esos invitados podían participar en el show de follarme. Acepté. Empecé a tener sexo casi todas las noches y a ganar mucho dinero. Sin embargo, fuera del trabajo tenía poco sexo porque tenía la mala suerte de conocer a hombres llenos de prejuicios que me consideraban una puta y una zorra.

Pero tuve la suerte de conocer a David, un amigo de mi jefe, que me contrató para pasar conmigo un fin de semana. Sólo hubo sexo. Después de varias semanas volvió a contratarme.

-Desde que te conocí he follado con varias mujeres, pero no he disfrutado.
-A mi follan varios hombres todas las noches, pero nadie me folla como tú. Quiero que me folles todos los días.
-Trabaja para mí.
-Pero no quiero que me follen otros hombres. Quiero que sólo me folles tú.
-El único hombre que te va a follar voy a ser yo. Pero te voy a follar todos los días. Vas a ser mi sex woman exclusiva.

Pero David me empezó a tratar no como a una de sus empleadas y sí como su mujer. Estaba siempre pendiente de mí. Dejó de tener sexo con otras mujeres y sólo lo tenía conmigo.

-Lo único que me hace feliz es follar contigo. No quiero tener sexo con otras mujeres, sólo contigo.
-Ni yo con otros hombres. Contigo follar es un placer.
-Follemos ahora mismo.
-Sí, follemos mucho, follemos toda la noche.

David empezó a besarme con delicadeza, en el cuello, en las mejillas, en los labios, nuestras lenguas se tocaron; comenzó a desnudarme, acariciarme y tocarme; mientras me besaba me acariciaba los pechos y los pezones, el sexo y el clítoris. Yo también acariciaba su cuerpo, su polla, que empezó a crecer, a ponerse dura.

-Jana, ya sabes que me gusta comerte entera.
-Y a mí que me comas, y tener la boca llena.

David se tendió en cama boca arriba, yo sobre él; abrió mi sexo con sus dedos y sentí su lengua dentro de mí; agarré su polla con fuerza, la chupé y la metí en mi boca; presionó mi clítoris con su lengua. Iba a ser una noche de sexo a placer. Sabía que cuanto más chupase la polla de David, él más excitaría mi clítoris hasta llevarme al orgasmo. Acaricié sus pelotas y su polla; chupé su polla de abajo a arriba, metí su polla dentro de mi boca; y David… David lamió mi sexo y mi clítoris, cada vez más y más deprisa, con la lengua presionó mi clítoris con tanta intensidad que sentí un orgasmo. Reaccioné agarrando fuerte la polla de David. Le agradecí el orgasmo chupándole la polla con delicadeza.

-David, me gusta tu polla.
-Y a mí tu sexo.
-También me gusta que me folles.
-Te follaré hasta el orgasmo.

David cumplió lo que dijo. Me puso a cuatro patas, cogió su polla dura y la deslizó dentro de mi sexo. Me sujetó fuerte por las caderas y empezó a embestirme una y otra vez, una y otra vez. Sentía su polla dentro de mí, dura como un bate de béisbol. A veces paraba en sus acometidas para frotar mi sexo con su mano derecha, para presionar mi clítoris y hacerme gemir de placer; otras veces sacaba la  polla y con ella me daba golpes en las nalgas, en los muslos y en el sexo; y volvía a deslizar la polla dentro de mi sexo. Me follaba como un león poseído por un apetito de sexo insaciable. Me follaba duro, me follaba de verdad, me follaba como tiene que follar un hombre a una mujer, sin parar hasta llevarla al orgasmo. El segundo orgasmo fue mejor que el primero. Pero yo quería más.

-David, fóllame otra vez, fóllame, fóllame, fóllame.

David me tendió sobre la cama, y él se tendió sobre mí. De nuevo deslizó su polla dentro de mi sexo. Le sujeté con brazos y piernas, y le pedí que me follase hasta la extenuación. Me follaba despacio, pero metía su polla hasta el fondo; entonces me apretaba los pechos y chupaba los pezones. Soltaba los pechos y volvía follarme; sentí su pelvis contra la mía, su fabulosa polla dentro de mí.

-Quiero otro  orgasmo.
-Te daré otro orgasmo.

David me follaba, me follaba, me follaba con furia y pasión. Y yo gozaba como sólo gozan las mujeres que son folladas de verdad, por un hombre de verdad, que se entrega en el sexo para que su mujer sea feliz. David sacó su polla de mi sexo, se arrodilló y presionó mi clítoris con su polla de tal manera que tuve mi tercer orgasmo, el mejor.

-¡David, David!
-¿Qué quieres?
-Quiero tu polla.
-Jana, mi polla es tuya.

David se sentó al borde de la cama, yo me arrodillé delante de él, le cogí la polla y empecé a masturbarle; le chupé la polla, me la metí en la boca, y le hice una paja con la punta de la polla dentro de mi boca, cada vez más deprisa, más y más deprisa.

-¡Jana, Jana! ¡Sigue, sigue!

Obedecí. De David quería todo, y después de un par de minutos lo conseguí: David se corrió a chorros. Su semen llenó mi boca y cubrió mi cara y mis pechos. Me relamí y con la punta de la lengua recogí el semen que había en mis pezones.

-Jana, eres maravillosa.
-David, me follas a placer.

David y yo somos pareja desde hace seis meses. Y no hemos dejado de practicar sexo ni un solo día. A mis 24 años soy una mujer afortunada.

ME SABE FOLLAR


Fecha Publicación: 2013-01-17T08:06:00.001-08:00

Soy feliz porque tengo al hombre que me sabe follar. Me llamo Casandra. Me inspira Kinzie Kenner.

Al terminar la carrera me fui un año a Miami. Intenté ser fiel a mi novio de toda la vida, pero no pude, no me podía pasar sin sexo. Intenté tener una pareja estable, pero fue imposible porque el hombre que elegí me follaba peor que mi novio. Cambié de pareja, y me pasó lo mismo. Cuando me quise dar cuenta estaba dentro de una espiral de sexo indiscriminado. Me marqué el objetivo de follar con la mayor cantidad de hombres que pudiese; en medio año follé con más de cien; lo conseguí porque a veces decía al hombre con el que quedaba que llamase a amigos suyos, una noche me follaron siete hombres, fue genial, me sentí muy bien.

A mi regreso a Madrid volví con mi novio, pero fue muy aburrido porque no me gustaba su manera de follarme. Me marqué el objetivo de encontrar al hombre que me supiese follar, lo que me llevó a follar con unos pocos, más de cien en cuatro años. Encontré a ese hombre en la fiesta de cumpleaños que mi amiga Rocío celebró en una casa de campo.

–Ven, te voy a presentar a un compañero de trabajo –me dijo Rocío–. No sé si te gustará, es muy tímido.
–Yo le espabilo rápido.
–No seas puta.
–Me pides un imposible.

Cuando nos presentaron noté que saltó la chispa entre nosotros. De inmediato me sentí atraída por David, quería tener sexo con él. Y él conmigo, lo noté en su mirada.

–David, me han dicho que eres muy tímido.
–Eso lo dice Rocío porque no quiero tener sexo con ella.
–¿Por qué?
–Es compañera de trabajo.
–Yo no soy compañera de trabajo.
–¿Me estás pidiendo sexo? Nos conocemos desde hace veinte minutos.
–Los tímidos sois muy buenos en el sexo. Podemos follar y mucho más.

Nos fuimos a uno de los dormitorios.

–Como soy muy tímido querrás llevar la iniciativa, ¿verdad?
–Espero que me sigas el ritmo.
–Empieza, que a lo mejor te llevas una sorpresa y me pides repetir.
–¡Vaya! No eres tan tímido –le dije a David a la vez que le metía la mano derecha en sus pantalones.
–A los tímidos nos gustan las mujeres muy putas. Si me demuestras que eres muy puta te follaré como nunca te han follado.

De tanto frotarle la polla no le cabía en el slip. Le desabroché los pantalones, se los bajé, le bajé el slip y su polla se levantó golpeando mi cara. Me puse de pie, apreté la polla dura de David entre mis muslos, me besó los labios, introdujo su lengua en mi boca.

–¿Qué cosas te apetece hacer con mi polla?
–De todo. Vas a alucinar. ¿Qué cosas te apetece con tu lengua?
–De todo. Vas a alucinar.

Desnudé a David, él me desnudó; nos besamos y acariciamos; empecé a masturbarle y él a excitar mi sexo; nuestras lenguas se tocaron. Gateamos sobre la cama en sentidos opuestos, él se tumbó boca arriba, yo boca abajo sobre él; agarré su polla y empecé a chuparla; abrió mi sexo con sus dedos y empezó a chuparlo; su polla estaba dura como una barra de acero, mi sexo tan caliente como un volcán. Nos sincronizamos a la perfección; cuanto más chupaba yo, más me chupaba él, introducía su lengua en mi sexo y excitaba mi clítoris hasta ponerlo al rojo vivo; en unos minutos me puso al borde del orgasmo; entonces me aferré a su polla con todas mis fuerzas y se la chupé con avaricia y él presionó mi clítoris con tanta intensidad que un orgasmo recorrió todo mi cuerpo.

–No te muevas. Quiero tu polla dentro de mi sexo.

Me arrodillé sobre David en arco de triunfo, agarré su polla dura y la deslicé dentro de mi sexo. Empecé a cabalgar con su polla tocando mis entrañas, quería que la penetración fuese profunda, y lo estaba consiguiendo. A veces me inclinaba hacia David para que acariciase y besase mis pechos y mis pezones; otras me echaba hacia atrás y yo frotaba mi clítoris tan deprisa y con tanta intensidad como era capaz. Un segundo orgasmo agitó mi cuerpo y me desvanecí sobre David, que me abrazó.

Follamos por segunda vez. David sobre mí deslizando su polla dura dentro de mi sexo y besándome en el cuello, en las mejillas y en los labios, y diciéndome cosas bonitas: “te deseo”, “¡qué bonita eres!”, “me gustas”, “me gusta follar contigo”… Abracé a David y le atenacé con mis piernas.

–Fóllame como quieras.

David deslizó su polla hasta el fondo de mi ser, a la vez que me daba un beso cálido. Se puso de rodillas entre mis piernas abiertas, cogió su polla, y con su polla jugó con mi sexo. Me dio golpecitos con su polla en mi sexo, en mi clítoris, la deslizaba apenas un poco dentro de mi sexo, la sacaba y la volvía a meter, presionaba mi clítoris con su polla; sentir esa presión me llevó  al tercer orgasmo.

–Quiero tu polla, la polla que me ha vuelto loca de placer.

David se acercó a mí, de rodillas en arco de triunfo. Agarré su polla, empecé a masturbarle y chuparle la polla. Sentir su polla dentro de mi boca como antes dentro de mi sexo me hizo feliz. Le masturbé y chupé la polla más y más deprisa hasta que sus gemidos me demostraron que estaba a punto de correrse, y se corrió. Su semen cubrió mi cara y llenó mi boca.

Quedamos más días, todos tuvimos sexo. Ahora David es mi pareja porque me sabe follar.