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BUNGE Y EL COLAPSO

Etiquetas: [MARIO BUNGE]  
Fecha Publicación: 2014-08-26T03:10:00.001-07:00




















BUNGE Y EL COLAPSO

Fermín Huerta Martín


“John Bell pronto se sintió atraído por la filosofía. Pero, al ver que cada filósofo era contestado por otro, se pasó a la física, donde uno podía llegar a conclusiones de manera razonable.”
El enigma cuántico, B. Rosenblum y F. Kuttner


Si he separado de mi anterior artículo el tema del postulado de proyección de von Neumann o colapso de la función de onda es por la perplejidad que me produce los diversos pronunciamientos que el maestro Mario Bunge ha realizado sobre este tema, por lo tanto paso a enumerar sus opiniones de forma cronológica:
Quanta y filosofía, 1967:
Es cierto que, según la formulación habitual de la mecánica cuántica, la intervención del observador produce una súbita contracción del estado cuántico, el que queda proyectado sobre uno de los ejes propios del “observable” que se mide. Este colapso sería ilegal y por consiguiente impredictible: no existiría ninguna relación legal entre el estado original y el estado final. Pero este postulado conduce a contradicciones, por lo cual no figura en nuestra axiomática. Además, este postulado de proyección o del colapso de la “función de onda” implica el colapso del principio de legalidad, que es una presuposición ontológica fundamental de la investigación científica.
Una axiomatización sin fantasmas de la mecánica cuántica, 1967, incluido en Controversias en física 1983:
De acuerdo con la recomendación de Margenau, nuestra teoría prescinde del postulado de proyección de Von Neumann, que no es más que el mandato de “Leyes de la naturaleza y, en particular, ley de Schrödinger: alto ahí hasta que yo llegue yo soy el Observador omnipotente, el mago supremo que puede hacer aparecer cualquier cosa que yo desee”.
Mecánica cuántica y medición, 1977, incluido en Controversias en física 1983:
El referido postulado de proyección sólo sirve para decorar los libros de texto. Jamás es usado por nadie para calcular niveles de energía, probabilidades de transición, energías de ligadura, secciones transversales de dispersión, calores específicos, conductividades y otras magnitudes medibles. El principio no sólo es inútil, sino además falso.
Filosofía de la física, 1978:
Sostener, como hace von Neumann, que una medida pone de relieve una transición desde un estado desconocido a un vector propio impredictible del “observable” medido, es explicar lo oscuro por lo más oscuro.
Si fuera posible una teoría general de la medición, lo que es dudoso, lo natural sería abandonar el postulado de proyección de von Neumann y aplicar la ecuación de Schrödinger  (o un equivalente) al complejo objeto-aparato considerado como entidad puramente física que consta de dos componentes.
El debate  de Einstein y Bohr sobre la mecánica cuántica, 1977, incluido en Controversias en física 1983:
Lo que von Neumann escribió es que, tan pronto como se inicia el experimento, hay que usar una teoría diferente, es decir, la teoría de la medición basada en su postulado de proyección, recordemos el meollo de este postulado: Bajo la acción del aparato de medida A, la función de estado del sistema dejará de comportarse de acuerdo con la ecuación de Schrödinger y colapsará en una de las autofunciones del operador que represente a A. Se supone que el observador es libre de producir o no el colapso, pero impotente para conducirlo a una autofunción definida o incluso a un paquete de ondas estrecho. Margenau ha objetado convincentemente que el postulado puede describir la preparación de algunos estados, pero no un experimento propiamente dicho.
En cualquier caso se puede prescindir del ingrediente subjetivista que acompaña al postulado de proyección sin que disminuya por ello la potencia de la mecánica cuántica.
Determinismo, clasicismo y realismo, 1979-1985, incluido en Racionalidad y realismo 1985:
Según von Neumann (1932), la ecuación de Schrödinger, que empleamos habitualmente, describe cosas en sí, tales como son mientras no las observamos. (Curiosamente, esta admisión realista, contradictoria con la tesis de Bohr, no fue notada en el curso del debate entre Bohr y Einstein.) En cambio, afirmaba von Neumann, en cuanto interviene el experimentador cesa de valer la ecuación de Schrödinger y es preciso utilizar la teoría de la medición. Esta segunda teoría está centrada en el postulado de proyección, según el cual el acto de medición causa que el estado del ente cuántico se proyecte bruscamente, con cierta probabilidad, sobre uno de los infinitos ejes de cierto espacio funcional (a saber, el constituido por las autofunciones del operador representativo de la variable dinámica que se mide). Puesto que el causante de este colapso es el experimentador, von Neumann pretendía que en este caso el ente cuántico está a merced del mismo.
Se puede argüir lo que sigue contra la tesis de von Neumann. Primero, aun admitiendo que la aparición del experimentador implique la supresión de la ecuación de Schrödinger, el ente cuántico tiene existencia propia, como lo prueba el que el experimentador es impotente para obligarlo a adoptar un estado antes que otro.  El cuantón obra como si tuviese voluntad propia, y el físico se limita a calcular la probabilidad de que el estado del primero se proyecte sobre un eje dado: no puede prever con certeza cuál será este eje. Segundo, no hay por qué aceptar la tesis de von Neumann, de que el proceso de medición no satisface la ecuación de Schrödinger: éste es un dogma que jamás ha sido probado. No hay duda de que la proyección se produce en el curso de la medición, puesto que ésta determina con alguna precisión algún valor particular de la variable en cuestión. Pero es posible y deseable describir el proceso con ayuda de la ecuación de Schrödinger, esto es, dar cuenta del mismo en tanto que proceso legal, muy rápido, causado por interacciones puramente físicas entre el ente cuántico y el aparato de medición. En resolución, el argumento de von Neumann prueba cualquier cosa menos que la mecánica cuántica no es realista.
Actas del I Congreso de Teoría y Metodología de las Ciencias, 1982:
En lo que respecta al postulado de proyección, de von Neumann, no me referí a él porque, como ya lo hiciera notar el profesor Fernández-Rañada, no todo el mundo lo acepta. En lo que a mí respecta, yo, no lo acepto por los siguientes motivos. Primero, porque nunca se utiliza para hacer ningún cálculo interesante, como ya lo hiciera notar Margenau en 1936. Sólo se lo usa para apoyar a la interpretación positivista o de Copenhague. Segundo, porque falla en el caso más elemental, de la medición de la posición. En efecto, el postulado dice que, si medimos la posición de un electrón que está en un estado dado, la medición transforma a dicho estado en uno de los autoestados del operador posición. Ahora bien, los autoestados de dicho operador son delta de Dirac. Pero estas “funciones” no son de cuadrado integrable, de modo que el cálculo no se puede hacer. En particular, los coeficientes del desarrollo de la función de estado, que darían la probabilidad de que el electrón esté en cierto estado, no pueden calcularse. (…) El mecanismo de contracción no nos lo cuenta la mecánica cuántica, que es extremadamente general. Pero eso no salva el postulado de proyección porque lleva a contradicción.
La paradoja de Zenón cuántica, 1983, incluido en Racionalidad y realismo 1985:
Eventualmente habrá proyección pero será la etapa final de un proceso continuo, y ocurrirá aun en ausencia de observadores.
Cajas negras y translúcidas y acción a distancia: Sánchez Ron, 1985:
Se dice a veces que la pretendida reducción (contracción) del paquete de ondas por el proceso de medición es súbita, de modo que ejemplificaría una acción a distancia. Por este motivo muchos físicos (Einstein el primero) desconfían de él. Yo no desespero de poder deducirlo de la ecuación de Schrödinger, de modo tal que la reducción se explique como una contracción continua aunque muy rápida causada por la interacción con un sistema macroscópico.
Veinticinco siglos de física cuántica: del subjetivismo al realismo, 2000, incluido en Ser, Saber, Hacer, 2002:
Ciertamente, cada vez que se hace una medición exacta, la función de onda del objeto medido se reduce o proyecta, tal como lo postuló Von Neumann. De lo contrario, jamás se medirían valores exactos (a menos del error accidental). Pero esta reducción, por rápida que sea, no tiene por qué ser instantánea. Y el mecanismo de esta reducción no puede ser el mismo para todas las clases de medición.
En efecto, los distintos tipos de medición deberían ser descritos por distintos modelos teóricos, cada uno de los cuales debería invocar un proceso distinto de la reducción causada por la interacción entre el aparato y el objeto observado. Por ejemplo, no es lo mismo medir una longitud de onda luminosa con un comparador, que medir la intensidad de una fuente radiactiva con un contador de Geiger.
La física cuántica ¿refuta al realismo, al materialismo y al determinismo?, 2011:
En resumen, comúnmente un electrón está en una superposición de estados elementales. Pero cuando interactúa con su medio, puede ocurrir que semejante superposición se contraiga a un cubito minúsculo o, idealmente, a un punto. Esto es lo que se llama “colapso” o “proyección” de su vector de estado, la célebre y.
También se habla entonces de decoherencia (v. Schlosshauer 2007). Este proceso de contracción de una nube de probabilidad a un punto ocurre naturalmente, como cuando el electrón pasa por un poro muy pequeño. El mismo proceso también ocurre cuando se mide con gran precisión la posición del electrón. Algo análogo vale para las demás propiedades dinámicas de todos los objetos cuánticos, sean o no microscópicos. Pero Marcello Cini (1985) y otros han argüido que en esos casos no hay colapso instantáneo sino contracción más o menos rápida.
Lo que importa filosóficamente es que el proceso de decoherencia (o proyección) es puramente físico, aun cuando ocurra bajo control experimental. Un observador puede diseñar o ejecutar un experimento, pero su mente no puede actuar sobre ningún objeto exterior porque la telekinesis no existe. (…)Pero la historia no termina aquí sino en el eventual desenredo, del mismo modo que la superposición o coherencia termina con la proyección o decoherencia. En efecto, tarde o temprano uno de los componentes del sistema, digamos el primero, interactúa con un sistema macroscópico, el que puede ser un aparato de medición. Cuando esto ocurre, la superposición colapsa (o se proyecta) a uno de los estados elementales, que corresponde a un valor preciso E1 de la energía. (…)En definitiva, los dos cuantones han recuperado su individualidad: se han desenredado. Este desenredo ocurre cualquiera sea la distancia a la que estén separados los componentes, y sin que medie señal alguna del primero al segundo. La distancia máxima alcanzada hasta la fecha es de 150 km, la que separa a observatorios en dos islas Canarias. EPR (1935) creyeron que el enredo implica una “fantasmal acción a distancia.” (De hecho no hay tal acción: ni la teoría ni los experimentos involucran señales ni fuerzas entre los componentes del sistema. Análogamente, las “contracciones” y “dilataciones” de Lorentz no son efectos de fuerzas.).
Como se ve hay una evolución de la postura de Bunge en el tema que pasa de afirmar que es ilegal, impredictible, inútil y falso a decir que “se reduce o proyecta, tal como lo postuló Von Neumann”.
Su opinión más reciente recalca que acepta el postulado con dos objeciones, que la reducción no tiene por qué ser instantánea y que se da entre aparato y objeto observado.
Sobre la reducción instantánea  que intenta evitar a toda costa, no sé si Bunge es consciente de que ya está aceptando otro proceso instantáneo, lo hace cuando acepta el entrelazamiento cuántico, por no mencionar que en El moblaje del mundo pág. 369 dice: “Podrían existir sucesos instantáneos propiamente dichos, vale decir, cambios que no tomaran ningún tiempo. Si tales cambios existen no lo sabemos”. Porque el colapso producido por una medición se da con “contigüidad espacial” pero en el entrelazamiento cuántico que implica dos colapsos (o más colapsos, dependiendo de las partículas entrelazadas, como los estados GHZ) el segundo puede darse a millones de kilómetros del segundo.
Sin embargo Bunge ha aceptado la existencia de tal acontecimiento. Una de las posibles explicaciones de ese hecho es postular una velocidad infinita, se dice esto en el libro Entrelazamiento de Amir D. Aczel:
“Otros físicos creen que el “espíritu de la teoría de la relatividad” sí es violado por el entrelazamiento, porque “algo” (sea lo que sea) en efecto “viaja” entre dos partículas entrelazadas más rápidamente que la luz (de hecho, a velocidad infinita). El difunto John Bell era de esa opinión.”
Bunge hace tiempo que acepta el entrelazamiento cuántico aunque no he leído nunca que dé una explicación, que proponga un mecanismo a este hecho, Bunge que habitualmente busca los mecanismos en la explicación de los hechos, en este caso no solo no plantea ninguno sino que rechaza un posible mecanismo, dice en el texto citado de 2011: “En definitiva, los dos cuantones han recuperado su individualidad: se han desenredado. Este desenredo ocurre cualquiera sea la distancia a la que estén separados los componentes, y sin que medie señal alguna del primero al segundo. La distancia máxima alcanzada hasta la fecha es de 150 km, la que separa a observatorios en dos islas Canarias.” “EPR (1935) creyeron que el enredo implica una “fantasmal acción a distancia.” (De hecho no hay tal acción: ni la teoría ni los experimentos involucran señales ni fuerzas entre los componentes del sistema). “
La explicación más sencilla para el entrelazamiento es la que se menciona más arriba en la cita del libro Entrelazamiento de la velocidad infinita, es curioso que esta posibilidad tiene connotaciones en otros temas como ya mencione en mi artículo Tiempo en Bunge al respecto del tema de si el Universo puede considerarse un todo con tiempo propio, decía allí:
“¿Qué ocurriría si existiesen señales más rápidas que las electromagnéticas? El propio Bunge trata el tema en la pág. 226 de El moblaje del mundo (capítulo 4, sección 2.5. Criterios de posibilidad) donde dice: “la mecánica relativista excluye la posibilidad de que haya partículas superlumínicas (taquiones). Pero la teoría no tiene nada que decir acerca de entidades no corpusculares que viajen más rápido que la luz”.
El campo de “tiempos compartidos” se iría ampliando, ¿y si existiese una señal que fuese instantánea independientemente de la distancia? Esta suposición (aparte de disparatada) tiene como objeto poner de manifiesto que de existir se podría conocer el orden de los sucesos por muy distantes que fueran”
Como se ve Bunge ya plantea la posibilidad de entidades no corpusculares más veloces que la luz. ¿Por qué ahora no se plantea esa posibilidad? Negándola como posible explicación mecanismica (“y sin que medie señal alguna del primero al segundo”).
Se han barajado otras posibilidades (agujeros de gusano) pero seguramente igual de inasumibles por Bunge.
Podríamos citar a Bunge en El moblaje del mundo pág. 370 donde dice: “Una teoría relacional del tiempo que incluya la hipótesis del tiempo universal aún sería relacional, aunque no relativista”, quizás habría que empezar a hablar de  un entrelazamiento cuántico no relativista. O intentar desarrollar eso de “entidades no corpusculares que viajen más rápido que la luz”.
No soy más que un lego, un neófito en este intrincado pero interesante tema, pero tengo la sensación de que algo se nos escapa, o que para explicar el tema (aportar el mecanismo) necesitamos un salto, un cambio tan drástico en nuestra visión del mundo que nos pondría en los límites del conocimiento científico, me viene a la mente la materia ontológico general de Gustavo Bueno o propiedades desconocidas de esos ladrillos básicos de los cuales todo está compuesto de los que habla Bunge en El moblaje del mundo pág. 64, no sería el final de toda reflexión pero si de la posibilidad de experimentar. Ojala esté equivocado, pero si no hemos topado con el límite en esta ocasión será en otra.

ARTICULOS DE ESTE BLOG DEDICADOS A LA MECANICA CUANTICA:
D´ESPAGNAT FILÓSOFO
MATERIALISMO Y ENTRELAZAMIENTO CUÁNTICO
REFLEXIONES SOBRE "TEORÍA CUÁNTICA Y REALIDAD"
DUDAS SOBRE LOS ESTADOS GHZ
OSCILACIÓN CUÁNTICA COORDINADA
BUNGE CUÁNTICO



BUNGE CUÁNTICO

Etiquetas: [MARIO BUNGE]  
Fecha Publicación: 2014-07-19T07:12:00.002-07:00





















BUNGE CUÁNTICO

Fermín Huerta Martín

Y lo he hecho después de haber sido yo mismo copenhagueniano –mea culpa, mea culpa—después de haber enseñado a varias generaciones de inocentes alumnos toda esa filosofía falsa. Pero espero haber hecho las penitencias necesarias para que se me perdone.
Actas del I Congreso de Teoría y Metodología de las Ciencias. Mario Bunge.

Nosotros como últimos observadores de todo sistema físico, somos objetos esencialmente clásicos, por cuanto nuestros sentidos sólo pueden percibir directamente fenómenos macroscópicos. Este hecho impone, probablemente, severas restricciones no sólo a las cosas que podemos percibir de un sistema microscópico, sino también a cómo podemos interpretar lo que percibimos. A consecuencia de ello, resulta muy discutible que podamos descartar por completo la “muleta” de la Mecánica clásica en el nivel microscópico.
Introducción a la mecánica cuántica. D. T. Gillespie

La mecánica cuántica, probablemente la más potente de todas las teorías científicas, es también la de filosofía más débil. (…)
El metafísico debería sentir un reto similar. Hasta ahora se le había dicho que la mecánica cuántica prueba que la materia es más parecida a la mente que a la materia, sintiéndose según los casos desconcertado o encantado. Debería advertir ahora que la materia no ha sido desmaterializada por la mecánica cuántica sino que la imagen que la física dibuja de ella es mucho más compleja de lo que la mecánica clásica y las teorías clásicas de campo habían supuesto: los cuantones son cosas proteicas que no pueden dibujarse en términos clásicos. Más, en cualquier caso, ahí están, a la puerta de la ontología, solicitando una nueva ojeada a ciertas categorías ontológicas básicas tales como las de sustancia, forma, movimiento, causación, azar y ley. Ojalá la nueva física, una vez limpia de una filosofía obsoleta, estimule nuevos desarrollos en la epistemología y la ontología.
Filosofía de la física. Mario Bunge.

Después de un año leyendo libros relacionados con la mecánica cuántica (incluye 7 libros leídos y 5 artículos escritos sobre el tema), podría sacar dos conclusiones rápidas, la primera es lo fascinante del tema y la segunda es que de una manera o de otra la temática de estos libros y sus autores orbitan en torno a la denominada interpretación de Copenhague en mayor o menor medida, justifica D. T. Gillespie tal cosa en el libro arriba mencionado de la siguiente manera: “Al seguir la interpretación de Copenhague no se pretende que sea necesariamente mejor o más correcta que cualquier otra; pero el hecho es que si se pretende una comprensión completa de la Mecánica Cuántica, no es posible evitar el adoptar, aun cuando sea a título de ensayo, un cierto punto de vista y parece razonable, a estas alturas, adoptar el más comúnmente aceptado” pág. XI.
Frente a esta postura podemos encontrar los razonamientos (expuestos en libros y artículos) del filósofo Mario Bunge que declara en su Diccionario de filosofía: “La teoría fue inicialmente interpretada como una afirmación de que todos los hechos microfísicos están creados por actos de observación o medición: ésta es la esencia de la interpretación de Copenhague, que ha prevalecido en los libros de texto hasta hace muy poco. (…) Todo esto sugiere que la interpretación de Copenhague de la mecánica cuántica es incompatible con su formalismo matemático y señala la necesidad y la posibilidad de una interpretación realista de la misma.”
Dice asimismo Bunge en Filosofía de la física:
“La doctrina de Copenhague es tan oscura como la doctrina de la trinidad, según la cual  el Padre (Aparato), el Hijo (Microsistema) y el Espíritu Santo (Observador) quedan unidos en la Divinidad (Fenómeno cuántico).”
“La doctrina de Copenhague es científica y filosóficamente insostenible por ser incoherente y no enteramente física”
“La doctrina de Copenhague es lógicamente incoherente y este defecto deriva de su adopción de una filosofía subjetivista”
El presente artículo pretende exponer en forma de pinceladas las propuestas de la interpretación de Copenhague por boca de algunos de los autores de los libros leídos en el último año contraponiendo posteriormente la propuesta de Bunge sobre el mismo tema. He elegido 3 apartados para tal exposición y dejo para un artículo aparte el tema del postulado de proyección de von Neumann o colapso de la función de onda.
Antes de entrar en la exposición creo que merece la pena por su interés para lo que se va a leer, traduciros del catalán un fragmento de un texto que si no estoy equivocado no se ha publicado en otro lugar y que se titula Mi trayectoria epistemológica, concretamente el trozo que dedica a la filosofía de la física, se encuentra en el libro Deu assaigs filosófics i una diatriba exasperada de 2007:
“Mi trabajo en filosofía de la ciencia dio un giro cuando me di cuenta, a principios de los años sesenta, que la única manera de resolver las polémicas sobre las interpretaciones rivales de las teorías cuánticas  y relativistas era axiomatizarlas. Por ejemplo, las interpretaciones subjetivistas de las famosas desigualdades de incertidumbre de Heisenberg se refutan de forma concluyente mostrando que son fórmulas que derivan de suposiciones que no hacen ninguna referencia a observaciones, como la ecuación de Schrödinger (que no contiene coordenadas de observador) y la desigualdad de Schwart (una fórmula puramente matemática).
A continuación, axiomaticé algunas de las teorías más básicas de, la física: la mecánica clásica (tanto la de partículas como la del continuo) la electrodinámica clásica, las dos relatividades, y la mecánica cuántica. Este trabajo, así como sus motivaciones y consecuencias está incluido en Foundations of Physics (1967). “Estructura y contenido de una teoría física” (1967) es un complemento de ese libro. También lo es “La teoría relacional y objetiva del tiempo físico” (1968) que presenta una teoría axiomática  del tiempo así como una serie de críticas a las ideas sobre el tiempo de Adolf Grünbaum, a la metáfora de la flecha del tiempo, y a la confusión habitual entre reversibilidad e invarianza bajo inversión del tiempo. Material adicional sobre estos temas, pero a un nivel más elemental, puede encontrarse en Filosofía de la física (1973), y en el capítulo 2, volumen 7, parte I del Tratado de filosofía (1985). Recientemente, Pérez-Bergliaffa, Vucetich y Romero (1993) han actualizado mi axiomatización de la mecánica cuántica, y Covarrubias (1993) ha hecho lo mismo con mi trabajo sobre relatividad general.
Estos resultados refuerzan el realismo filosófico, aunque solo sea porque la relatividad y los cuanta habían sido los únicos soportes científicos del subjetivismo. Por cierto, la refutación experimental del teorema de Bell fue saludada como una derrota del realismo, cuando en realidad lo que va refutar fue la familia de teorías de variables ocultas (o neoclásicas) como la de Bohm. La motivación inicial de estas teorías se desvanece cuando nos damos cuenta que el realismo puede salvarse simplemente reinterpretando la vieja mecánica cuántica. El teorema de Bell no es pertinente  para la cuestión del realismo: el realismo es tan defendible ahora como lo era antes de Bell. Lo que Bell hizo fue dar al clasicismo (trayectorias definidas y separabilidad) el tiro de gracia.
Otras implicaciones filosóficas de todo este trabajo son las siguientes. Primero, la lógica cuántica no es más que un juguete académico: la axiomatización de la mecánica cuántica muestra bien claramente que hace servir la matemática, la cual se basa en la lógica clásica. Segundo, la teoría cuántica de la medición es igualmente un material para académicos, dado que no puede haber un instrumento general de medida: todas las teorías de la medida que se usan actualmente en física son específicas tanto por las magnitudes como por los instrumentos. (Además, los supuestos de von Neumann sobre la medida no son realistas: ver Bunge y Kálnay 1983). Tercero, algunas paradojas cuánticas pueden resolverse adoptando una interpretación realista del principio de superposición (Bunge y Kálnay 1983). Otras se resuelven rechazando usar el principio cuando involucra funciones de estado no definidas (o sea, símbolos no denotativos), como aquellas que pretenden describir el estado vivo y muerto del gato de Schrödinger.
Mi trabajo en axiomática física me llevo de manera natural tanto a la semántica formal como a la ontología matemática. La primera es necesaria para clarificar la noción de suposición o hipótesis semántica, que confiere un significado factico (o sea, físico) a un formalismo matemático. Digo “factico” y no “empírico”, porque para los realistas la experiencia humana es un pequeño subconjunto de la totalidad de  los hechos. Mi supuesto semántico substituye la “regla de correspondencia” de R. Carnap, C. Hempel y H. Marganeu, que supuestamente apareja símbolos matemáticos con ítems empíricos. Uno primero interpreta y después se preocupa de los test empíricos.
La necesidad de una ontología compatible con la ciencia, en particular con la física, resulta obvia cuando reflexionamos sobre el carácter omnipresente de la relación parte-todo y de la noción asociada de adición o yuxtaposición física (tal y como aparece, por ejemplo, en el axioma que dice que la carga eléctrica de la adición (o yuxtaposición) (física) de dos cuerpos es igual a la suma de sus cargas. En suma, mi semántica formal y mi ontología fueron motivadas por mi trabajo sobre los fundamentos de la física.”
Primer tema: causalidad/determinismo.
“La teoría cuántica no explica la causalidad, y de hecho causa y efecto se confunden en el mundo cuántico y no tienen explicación o significado.”
“La teoría cuántica  destruye la noción de causalidad”
“El mundo cuántico es aleatorio por naturaleza”
Entrelazamiento, Amir D. Aczel.
“Con la aparición de la Mecánica Cuántica desapareció totalmente la idea de cualquier determinismo en el devenir del mundo microscópico”
Del determinismo clásico al delirio cuántico, Luis García Pascual.
Argumenta Bunge:
“Habitualmente se acepta que la teoría cuántica es indeterminista. ¿Lo es? La pregunta tiene trampa, porque el término “determinismo” es ambiguo. Si indeterminismo se hace igual a probabilismo, entonces la mecánica cuántica es, como resulta obvio, indeterminista, y lo es, básicamente, porque en ella aparecen probabilidades (o más bien distribuciones de probabilidad) fundamentales o irreducibles. Pero, como las probabilidades mecánico-cuánticas pueden interpretarse (erróneamente) de forma subjetivista, la respuesta anterior es insatisfactoria: no nos dice si la propia naturaleza ser rige por el azar. Para obtener una respuesta adecuada a la cuestión originalmente planteada, tendremos que adoptar una interpretación objetivista de las probabilidades mecánico-cuánticas (considerándolas, por tanto, como disposiciones o propensiones reales), y tendremos que refinar el concepto de determinación de forma que incluya las leyes probabilistas.
Para decirlo en términos más precisos, parece conveniente exigir que cualquier forma de determinismo se atenga tan sólo a los siguientes principios: a) legalidad (“Todo evento es legal, ninguno es caótico”), y b) transformacionismo o principio de no-magia (“Nada sale de nada y nada termina en nada: toda cosa y todo estado de una cosa tiene precursores y dejan descendientes”). Si se acepta esta definición de “determinismo” puede probarse que la mecánica cuántica es determinista, aunque no plenamente causal. Con más precisión, puede defenderse que la mecánica cuántica es medio estocástica y medio causal”
“El objeto mecánico-cuántico es susceptible de recibir influencias causales”
“La mecánica cuántica no ignora la noción de fuerza que no es sino la cuantificación de la noción de causa. Pero sí modifica el concepto clásico de fuerza, puesto que aquí las mismas fuerzas  (causas) no tienen por qué tener los mismos efectos.”
“Es decir, la mecánica cuántica conserva los conceptos de causa y efecto, pero modifica su relación haciéndola probabilista en vez de causal”
“La evolución autónoma y en forma completamente aleatoria de una cosa cuántica sólo se produce cuando no está actuando sobre ella ninguna causa, como ocurre en el caso de una partícula libre o un fotón libre, y aun entonces la evolución tiene lugar de forma legal y dejando intactas todas las constantes del movimiento.”
“Así, pues, vemos que, si se interpreta en términos realistas, la mecánica cuántica es determinista en un sentido amplio, pero importante de la palabra. Y vemos también que contiene importantes ingredientes causales, concretamente interacciones y acciones del entorno.”
“La física cuántica es un caso de determinismo estocástico”
“Todo evento tiene una causa, pero la relación causa efecto es estocástica, no causal”
“Cuando no intervienen causas, como ocurre en el caso de una partícula libre, la entidad evoluciona por sí misma en forma aleatoria. En resumen, puede decirse que la ecuación de Schrödinger es semicausal y semiestocastica.”
“La  mecánica cuántica no es ni puramente causal ni puramente estocástica, sino algo intermedio”.
Controversias en física, Mario Bunge.
“Ahora bien, la ecuación de Schrödinger es uno de los enunciados nomológicos de la mecánica cuántica. Esta contiene muchos otros, tales como las ecuaciones de autovalores y las ecuaciones de conservación. Por lo tanto la mecánica cuántica no es indeterminista: no afirma que los hechos suceden arbitrariamente, que no hay regularidades. Ciertamente el determinismo en el que se encuadra la mecánica cuántica no es el clásico o laplaciano sino mucho más rico. El determinismo cuántico tiene una fuerte componente estocástica (que se resume en la función de onda) y una fuerte componente causal (representada por el hamiltoniano). Este determinismo cuántico está lejos del indeterminismo radical de la escuela de Copenhague, atribuido al libre albedrio del espectador.”
Epistemología, Mario Bunge.
Segundo tema: naturaleza de los objetos cuánticos.
“Si llevamos este parecer a su conclusión lógica, los objetos microscópicos no son cosas reales.”
“Según este punto de vista, los objetos a escala atómica existen sólo en algún dominio abstracto, no en el mundo físico.”
“Evitamos la contradicción aparente a base de considerar que el sistema microscópico (el átomo) no existe por sí sólo.”
“La teoría cuántica establece que los átomos y las moléculas no están en ninguna parte hasta que nuestra observación los crea allí donde los detectamos. De acuerdo con Heisenberg, los objetos microscópicos no son “reales”, sino que son meras “potencialidades””
El enigma cuántico, B. Rosenblum y F. Kuttner.
Responde Bunge:
“Incoherencias sintácticas en cuanto se desee construir al observador a partir de microsistemas dependientes del observador”
Quanta y filosofía, Mario Bunge
“Si cada uno de los átomos de mi cuerpo existe sólo en la medida en que yo puedo observarlo, entonces yo (sistema de átomos) no existo.”
 “Es posible reinterpretar la mecánica cuántica tal como se interpreta la física clásica, esto es, asumiendo que los entes a que se refiere existen por sí mismos”
“Por lo regular, un cuantón no tiene una posición puntual ni un valor único del momento, tiene sólo distribuciones de posición momento. En general, estas distribuciones cambian con el tiempo bajo la acción del entorno, esté o no el último bajo control humano. Un cierta distribución objetiva se hace más estrecha, casi puntual, y en este sentido emerge o deviene actual una propiedad clásica, mientras que su conjugada deviene clásicamente menos definida.”
“El cuantón no es ni partícula clásica ni campo clásico sino una entidad sui generis, que en circunstancias extremas, se asemeja a una partícula o a un campo”
“Las analogías de la partícula y la onda son débiles y, sobre todo, mutuamente incompatibles. Los entes a los que se refieren las teorías cuánticas se comportan de modo original, esto es, según leyes no clásicas, por lo que no pueden ser ni cuerpos clásicos ni campos clásicos”
Filosofía de la física, Mario Bunge
“Los experimentos confirmaron la tesis cuántica de que normalmente los entes cuánticos están en estados tales que sus propiedades dinámicas son borrosas, poseen varianzas o dispersiones no nulas. De ordinario los cuantones están es estados que son superposiciones de estados propios de alguna variable dinámica”
“Los objetos que describe las teoría cuántica los cuantones son muy diferentes de los que describe la física clásica los clasones. No sólo difieren por sus leyes sino también por sus propiedades dinámicas. No tienen formas geométricas precisas ni, por consiguiente, trayectorias precisas.”
Racionalidad y realismo, Mario Bunge.
“Los cuantones existen independientemente de la voluntad del observador, de modo que la física cuántica no requiere un cambio de la teoría realista del conocimiento ni de la lógica. Si requiere, en cambio, una transformación de la ontología, tan profunda como las que exigieron en su tiempo la mecánica newtoniana, la física de campos y la biología evolutiva.”
Ser, Saber, Hacer. Mario Bunge.
“Si los objetos físicos no tienen existencia autónoma, sino que están siempre a merced de algún experimentador, entonces no pueden comportarse de acuerdo con leyes físicas estrictas, es decir, no son objetos físicos.”
“Los cuantones son objetos extendidos que carecen de figura y de limites definidos”
“Los elementos constitutivos del universo no tienen por sí mismos ni tamaño, ni forma, ni siquiera velocidad. El tener un tamaño y una forma definidos o el tener un valor preciso de velocidad son propiedades que sólo emergen en el macronivel, lo mismo que el color, la conductividad térmica o la viscosidad.”
“La pretensión de que las cosas adquieren sus propiedades precisamente cuando condescendemos a observarlas es puro antropocentrismo, además de que, si se desea un desarrollo coherente, es preciso, para conservar el mundo en marcha, llenar el cosmos con un plantel de observadores  siempre dispuestos a tomar medidas infinitamente precisas de cualquier cosa imaginable. Y esto no es más que una versión moderna del animismo.”
“La física estudia sistemas físicos, y los sistemas físicos son, también por definición, entidades cuya existencia es independiente de que haya observadores.”
Controversias en física, Mario Bunge.
Tercer tema: realismo.
“Como el teorema de Bell y los experimentos nos han enseñado tales elementos de realidad sencillamente no existen,  la alternativa a esos elementos de realidad es la mecánica cuántica”
Entrelazamiento, Amir D. Aczel.
“El reto es explicar observaciones que nos fuerzan a negar la realidad física directa”
“Si llevamos este parecer a su conclusión lógica, los objetos macroscópicos mismos no son cosas reales. Esto es lo que dice Heisenberg: En los experimentos sobre sucesos atómicos tenemos que tratar con cosas y hechos, con fenómenos que sean tan reales como cualquier fenómeno de la vida cotidiana. Pero los átomos o las partículas elementales en sí no son reales: constituyen un mundo de potencialidades o posibilidades y no de cosas o hechos.”
El enigma cuántico, B. Rosenblum y F. Kuttner.
A lo que Bunge nos dice:
“Un examen cuidadoso de las teorías de variables ocultas que resultaron refutadas por los experimentos mencionados muestra que lo que estos ponían a prueba era la conjunción de la suposición de variables ocultas con el postulado de separabilidad o localidad: esta conjunción implica las desigualdades de Bell. Por lo tanto, al refutarse dichas desigualdades se refuta, sea el postulado de las variables ocultas, sea el de la separabilidad, pero el realismo sigue incólume.”
“Es posible y conveniente interpretar su formalismo matemático en términos estrictamente realistas, esto es, en función de cosas en sí. Los experimentos que confirman la teoría son manipulaciones que suponen la realidad de las cosas manipuladas.”
Racionalidad y realismo, Mario Bunge.
“Aspect, posiblemente influido por la confusión de Einstein entre realismo y clasicismo, así como por el fenomenismo de su compatriota Bernard d´Espagnat, interpretó el resultado de su experimento como una refutación del realismo.
El presunto realismo no es otro que el clasicismo que había defendido Einstein. Un aspecto del clasicismo es la exigencia de predictibilidad de cada acontecimiento individual que Einstein confundió con el realismo.”
“La física no es fenomenista sino realista. Pero no es totalmente causal ni local: no es clásica.”
“El realismo no puede ser afectado por ningún experimento físico”
Ser, Saber, Hacer. Mario Bunge.
“A menos que estemos dispuestos a abrazar el solipsismo debemos suponer que nuestro conocimiento es verdadero en la medida en que modeliza cosas, relaciones y acaecimientos reales.”
Filosofía de la física, Mario Bunge.
Como se ve la posición de Bunge es radicalmente enfrentada a la interpretación de Copenhague, sin embargo quizás existe alguna afinidad, por ejemplo en la cita de Heisenberg, quizás esas “potencialidades” serian traducibles a cuantones y la actualización de esa potencialidad podría ser la partícula o la onda.
De cara a completar las ideas de Bunge sería interesante que se pudiera traducir y publicar su libro Foundations of Physics de 1967.
Bunge es un claro ejemplo de la circulación de ideas entre la filosofía y la física, en este caso con una autoridad comprobada por su doble condición de físico y filósofo, con resultados fructíferos desde mi punto de vista. Bunge ha relatado alguna vez el origen de sus intereses intelectuales, dice por ejemplo en el libro Encuentros con Mario Bunge de Raúl Serroni-Copello:
“¿Ya en el secundario supo qué hacer con sus estudios?
No, yo no sabía qué quería hacer. Recién cuando me echaron del Buenos Aires y tuve que estudiar por mi cuenta, empecé a estudiar vorazmente de todo y comenzaron a gustarme varias cosas, entre ellas la psicología, la física, la filosofía. Desde luego estas tres fueron mis intereses principales, aparte de la política y de la literatura. Recuerdo nítidamente que el 1 de enero de 1937 me propuse estudiar metódicamente una cantidad de problemas y, en particular, la historia de la filosofía. Ahí empecé, digamos, a ponerme bien serio.
Sin embargo al año decide seguir física.
Sí, porque debido a mis lecturas en filosofía de la física, en particular los libros de Eddington y de Jeans, intuí muchos errores. Pero, ¿cómo hacía para refutarlos si no sabía física? De modo que me impuse aprender física para poder hacer filosofía  de la física.”
Espero que la lectura de estos fragmentos os estimule para leer alguno de estos libros, todos ellos son muy interesantes.

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OSCILACIÓN CUÁNTICA COORDINADA
BUNGE CUÁNTICO



COHERENCIA ABORTIVA

Etiquetas: [POLITICA]  [RELIGION]  
Fecha Publicación: 2014-06-27T08:47:00.000-07:00














COHERENCIA ABORTIVA

Fermín Huerta Martín

Intentando cumplir al menos con una de sus promesas electorales (dado que casi todas las demás promesas chocaron con la realidad económica evaporándose) el gobierno español actual del Partido Popular ha anunciado que quiere modificar la vigente ley del aborto. Uno de los objetivos de la nueva ley según el gobierno es “incorporar el mandato de la ONU para la no discriminación de las personas con discapacidad” aplicándolo a los concebidos no nacidos (CNN). Con la actual ley del aborto determinados casos de malformación, enfermedad incurable o anomalía fetal incompatible con la vida, podían ser objeto de aborto en los plazos legales. Para el gobierno esto supone una discriminación y  consideran su proyecto de ley “progresista”, un progreso con respecto a la ley actual que mantiene esa discriminación.
Un par de comentarios sobre el asunto:
Primero, aun cuando aceptemos que efectivamente se ha corregido una discriminación con la nueva ley, se mantiene sin embargo otra discriminación galopante, pues se mantiene el supuesto legal de aborto por motivo de violación. Esto implica una discriminación entre los CNN con o sin discapacidad fruto de relaciones sexuales consentidas y los CNN fruto de relaciones sexuales no consentidas. Porque si se quiere situar la protección al CNN como eje central de la nueva ley del aborto, está claro que el supuesto abortivo de violación rompe esa protección, pues el CNN fruto de una violación puede ser un feto sano perfectamente viable y es un hecho ajeno al propio feto viable, como es la violación, algo de lo que el CNN no tiene ninguna culpa, aquello que se esgrime como argumento para su eliminación. Si se abre la puerta a consideraciones de un tipo concreto ajenas al CNN para decidir sobre su supervivencia, ¿porque no ampliar estas con otros supuestos? Tendremos que esperar a la aprobación de la ley, pero se puede abrir un abanico de posibilidades según se interprete el supuesto de “grave peligro para la vida o la salud física o psíquica de la embarazada”, sobre todo en el apartado “psíquica”.
Segundo, la supuesta superación de esa discriminación no se da en el vacío cósmico, no es lo mismo el nacimiento de un CNN en una familia adinerada que en una familia obrera. Menos aún en una época en la que el mismo gobierno que impulsa esta ley (con muchas discrepancias entre sus propias filas) está recortando otra ley diseñada también para intentar evitar la discriminación que sufren las familias que acogiendo en su núcleo miembros “dependientes” no tienen suficientes medios para ello.
No quiero entrar en más profundidades sobre un tema al que ya dedique el artículo Gustavo Bueno y el aborto.
Es difícil no entrever las sotanas, oler el incienso que desprende el “espíritu” de esa nueva ley hecha por un gobierno que disfruta condecorando vírgenes por méritos policiales.
Recientemente en la coronación de nuestro nuevo Rey Felipe VI hemos podido ver la satisfacción del cardenal  Rouco Varela cuando el nuevo jefe del Estado español le besaba la mano y se reclinaba ante el (la imagen recoge el momento posterior a tal evento). En una misa televisada unos días después  de la coronación, en el canal de los obispos 13 TV, decía el párroco en su sermón refiriéndose a la coronación, sobre los dos objetos (símbolos) que aparecían en la ceremonia en el Congreso, la corona y el cetro, el cura decía algo así como que la corona estaba coronada con una cruz y la felicidad inundaba su ser entero. Los tentáculos eclesiásticos son alargados y su necesidad de satisfacción terrenal es casi infinita, aprovechando la coyuntura favorable de un gobierno afín que le va a dar una ley del aborto más cercana a sus posiciones y de un relevo en la jefatura del Estado (del que la Constitución dice que ninguna confesión tendrá carácter estatal) con el que se ha visualizado de nuevo su marca de empresa, la cruz en lo más alto de la corona del nuevo jefe del Estado, que se inclina y besa la mano del gran cardenal.
Cada cosa en su sitio.













OSCILACIÓN CUÁNTICA COORDINADA

Etiquetas: [CIENCIA]  
Fecha Publicación: 2014-05-30T08:15:00.000-07:00














OSCILACIÓN CUÁNTICA COORDINADA


En un articulo anterior (Dudas sobre los estados GHZ) de esta serie que sin planearlo estoy dedicando al fascinante mundo de la mecánica cuántica (y es que los temas van surgiendo solos según voy leyendo sobre esta rama de la física que no desmerecería en una comparativa con la literaria de ciencia ficción) hice la siguiente propuesta con la osadía fundamentada en el entusiasmo ignorante:
“Cuando tratamos con 2 partículas, el entrelazamiento tiene una línea causal clara, la primera de ellas que colapsa su función de onda produce el colapso de la segunda. ¿Qué pasaría si se consiguiese hacer un experimento en el que la medida de las 2 partículas fuese al mismo tiempo?, de tal forma que ninguna determinase su signo por culpa de la medida de la otra, sino por el colapso propio de la función de onda, por la ley de conservación del momento lineal no se podría obtener un resultado que no fuese contrario (+-), a no ser que la naturaleza nos guarde más sorpresas en forma de resultados como ++ o --, en cualquier caso una medición al mismo tiempo con resultado esperado (+-) descartaría la influencia causal instantánea y nos pondría delante de otras hipótesis necesariamente, que explicasen esa situación y que podría conjugar el entrelazamiento con las variables ocultas, por ejemplo, imaginemos que las partículas en estado singlete no tienen definido el signo del espín hasta que no son medidas pero que tienen un “mecanismo” oscilatorio coordinado las dos partículas por el cual el signo del espín de cada una oscila continuamente siendo en cada instante contrario al de la otra partícula (podríamos hablar de espín virtual), si la medida se realiza al mismo tiempo esto garantizaría los signos opuestos, si la medida no se realiza al mismo tiempo, se da la causación instantánea de tal forma que al medir una partícula y dejar de oscilar su espín, en el mismo momento deja de oscilar también el otro.
Este mecanismo descrito podría aplicarse a entrelazamientos de 3 o más partículas, la oscilación explicaría las correlaciones de medidas instantáneas y causales.
Aunque naturalmente el mecanismo oscilatorio coordinado tendría mayor complejidad según aumenta el número de partículas.
Una manera de poner a prueba mi hipótesis sería realizar mediciones a determinadas distancias de algunas partículas con origen en una fuente que las fabricase lo más iguales posibles, de tal forma que pudiese comprobarse que a determinadas distancias (lo más exactas posibles) siempre se da el mismo espín, para ello sería preciso que ese mecanismo oscilatorio empezase siempre a andar con el mismo pie, de lo contrario el experimento no tendría sentido.
Si las mediciones fueran precisas, a determinadas distancias se darían siempre los mismos resultados.”
Después de completar una serie de lecturas sobre temas cuánticos  que incluyen los siguientes libros, En busca de lo real de B. d´Espagnat, La realidad cuántica de José Luis Sánchez Gómez y Andrés Cassinello Espinosa, Lo decible y lo indecible en mecánica cuántica de J. S. Bell, 50 cosas que hay que saber sobre física cuántica de J. Baker, El enigma cuántico de  Fred Kuttner, Bruce Rosen Blum y Entrelazamiento de A. D. Aczel. Decidí volver la mirada hacia uno de mis maestros en filosofía, un maestro que algo sabe sobre el tema pues estudio física (dijo en una ocasión: “De manera que terminé siendo un filósofo entre los científicos y un científico entre los filósofos; lo cual, me temo, no me hizo simpático ni a unos ni a otros.”). Desgraciadamente no todos sus trabajos sobre el tema se han traducido al español (como por ejemplo su libro Foundations of Physics, podéis ver la lista de los mismos en la Bibliografía de Mario Bunge), aun así hurgando entre los libros que poseo de Bunge y algo de Internet he podido releer  de forma consecutiva un grupo de textos del maestro dedicados al tema, entre ellos, en concreto dentro del fascinante libro Racionalidad y realismo (la vieja edición de Alianza Universidad, esta anunciada la reedición por Editorial Laetoli), releí La paradoja de Zenón cuántica que es un resumen de los artículos publicados por el Bunge y Andrés J. Kálnay en Nuovo Cimento 77-B, pues bien dentro de ese artículo podemos leer:
“La paradoja se disuelve si se abandona la hipótesis de que la mera observación causa un cambio brusco del estado del sistema, y en lugar de suponer que éste está, ya en su estado inicial, ya en su estado final, se supone que está normalmente en una superposición de ambos (conforme al principio de superposición). En otras palabras, supondremos que el sistema está en el estado
psi (t) = c1(t) fi1+ c2(t) fi2
Donde c1(t) y c2(t) son las proyecciones de psi sobre los estados inicial fi1 y final fi2 respectivamente, y que en todo momento el sistema evoluciona de manera continua conforme a la ecuación de Schrödinger. (Eventualmente habrá proyección pero será la etapa final de un proceso continuo, y ocurrirá aun en ausencia de observadores.) (…) La interpretación física de estas ecuaciones es obvia. A medida que transcurre el tiempo, el vector de estado psi gira con velocidad angular w alrededor del origen del espacio de los estados formados por los ejes fi1 y fi2. En otras palabras, el sistema oscila entre los dos estados cada h/varianza de la energía segundos. En el caso clásico  no hay rotación porque la energía tiene un valor preciso en todo momento. En este caso el vector de estado está siempre acostado sobre el eje fi1: nada sucede. En particular, no hay salto cuántico de fi1 a fi2. (tampoco hay saltos cuánticos en nuestra teoría, pero si hay cambios de estado cíclicos.)
El estado instantáneo psi (t) de un sistema inestable es igual a la superposición de dos estados propios: el inicial (o no desintegrado) fi1 y el final (o desintegrado) fi2. El vector de estado gira con la velocidad angular w=varianza de la energía/constante de Planck reducida en el espacio de los estados formado por los auto vectores fi1 y fi2.”
Creo que las similitudes con mi propuesta son evidentes aunque no sabría darles forma matemática, no se si mi admirado Quique Ruiz consideraría interesante el asunto como para merecer su docta atención.
Adjunto imagen del artículo de Bunge para consultar las formulas originales que aquí os he transcrito como he podido ante las limitaciones propias de no usar algún programa especifico para tal fin.


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DUDAS SOBRE LOS ESTADOS GHZ

Etiquetas: [CIENCIA]  [FILOSOFIA]  
Fecha Publicación: 2014-04-29T07:40:00.000-07:00



















DUDAS SOBRE LOS ESTADOS GHZ

Fermín Huerta Martín

Esta breve reflexión está completamente supeditada a tres fuentes de información sin los cuales no podría escribir esto y que deberéis consultar si queréis entender lo que a continuación voy a exponer, las fuentes son:
F1, el artículo de Adán Cabello “El teorema de Bell con y sin desigualdades”
http://faeuat0.us.es/Adan/Carpetas/Lecture/Bellconysin.pdf
F2, el video “Entrelazamiento cuántico” de Javier García
http://www.youtube.com/watch?v=hs1zv84fA3U
F3, el artículo de José Usera “El teorema de Bell”
http://www.fisicafundamental.net/misterios/bell.html
Soy consciente de que tanto con mi anterior artículo “Reflexiones sobre “Teoría cuántica y realidad”” como con el presente estoy pisando arenas movedizas en el sentido de que no tengo la formación suficiente ni en física ni en matemáticas como para profundizar con más seguridad en estos temas. Consecuentemente puedo hacer el ridículo más espantoso, pero dado que no tengo ningún prestigio que salvaguardar, el batacazo del ridículo me servirá de lección ante futuras temeridades. Insto pues a cualquiera que quiera darme una lección y exponer los puntos en los que mi desconocimiento me hace estar equivocado, a que sin demora me escriba para corregirme.
En F3 se expone que si se mide el mismo componente de espín de las tres partículas entrelazadas el resultado de la multiplicación de sus tres resultados (que solo pueden ser +1 o -1) es -1, esto contradice la información que se da en un momento en F2 donde se dice que si se mide el mismo componente de espín de las tres partículas siempre dará o todos +1 o todos -1, la primera opción no es posible según la norma antes expuesta pues +1x+1x+1=+1 mientras que la segunda si podría ser pues -1x-1x-1=-1.
Para el experimento se utilizan unas configuraciones determinadas que os copio:
 

   A
X1Y2Y3
+1+1+1  (1)
+1-1-1    (2)
-1+1-1    (3)
-1-1+1    (4)
    B
Y1X2Y3
+1+1+1   (5)
+1-1-1     (6)
-1+1-1     (7)
-1-1+1     (8)
    C
Y1Y2X3
+1+1+1   (9)
+1-1-1     (10)
-1+1-1     (11)
-1-1+1    (12)
     D
X1X2X3
-1-1-1   (13)
-1+1+1  (14)
+1-1+1  (15)
+1+1-1  (16)
En el interesante libro Entrelazamiento de Amir D. Aczel se da la siguiente pauta, en A B y C o 0 o 2 partículas irán a (-) en D 1  o 3 partículas irán a (-)
Cuando se expone este argumento estas cuatro configuraciones se resumen en este sistema de ecuaciones:
X1xY2xY3=+1
Y1xX2xY3=+1
Y1xY2xX3=+1
X1xX2xX3=-1
El argumento dice que si multiplicamos en columnas las ecuaciones dado que siempre encontramos los miembros duplicados el resultado siempre será +1 al lado izquierdo de la igualdad mientras que la multiplicación en columna del lado derecho dará -1. Esto se presenta como una prueba en contra de las variables ocultas y a favor de la mecánica cuántica.
Para confirmar esto dice Cabello en F1 pág. 13 “el valor de X1 sería el mismo en la primera ecuación  y en la cuarta”, pero el conjunto descrito en su numeración (27)(28)(29)(30) que corresponden a las configuraciones arriba expuestas A B C y D representa cada una cuatro posibles opciones que corresponden a mi numeración (1) a (16), así tenemos que X1 en (1) es +1, X2 en (5) es +1 y X3 en (9) es +1, pero esta combinación no existe en D.
Me parece que la formula general de cada caso, que generaliza 4 situaciones distintas es un artificio matemático para obtener el resultado deseado, además hay 4 fórmulas de este tipo lo que complica más el asunto. Pues estamos coordinando 4 cosas cuando cada una de ellas representa 4 cosas diferentes y de todo ello extraemos una conclusión muy importante.
En el video se dice que cuando se hacen los experimentos con esas elecciones concretas de X e Y se dan solo estas 4 situaciones expuestas en las tablas A B C y D, lo cual implica una cierta coordinación para obtener tal resultado, naturalmente esta coordinación o es entrelazamiento cuántico o es variables ocultas, en cualquiera de los dos casos implica una restricción sobre el total de posibilidades, que serían:
1 +++
2 ++-
3 +-+
4 +--
5  -++
6 -+-
7 --+
8 ---
De las 8 posibilidades solo se dan 4 en las tablas A B y C, las que al multiplicar dan + (la 1, 4, 6 y 7), en la tabla D se dan las otras 4 (la 2, 3, 5 y 7) las que al multiplicar dan -.
Algunos ejemplos de configuraciones de estados que no existen, aquellos que al multiplicar da -1. Son:
    E
X1Y2Y3
-1+1+1
-1-1-1
+1+1-1
+1-1+1
   F
Y1X2X3
-1+1+1
-1-1-1
+1+1-1
+1-1+1
   G
Y1Y2X3
+1-1+1
+1+1-1
-1-1-1
-1+1+1
Curiosamente si generalizásemos estas tres últimas configuraciones y le juntásemos la configuración D nos darían las multiplicaciones en filas -1 y las multiplicaciones en columnas +1, pero al multiplicar todos los -1 (al ser cuatro) daría +1 y al multiplicar los resultados de las columnas (que son 3 veces +1) daría también +1.
En las configuraciones A B y C, cuando hay 2 componentes de un triplete GHZ, el que falta de diferente letra es de signo contrario al que debería ser si fuese de la misma letra, ejemplo, en la combinación (1) el Y1 debería ser -1 pero el X1 es +1. El patrón es XX o YY de igual signo el tercero es +, si XX o YY son de diferente signo el tercero es -. Sin embargo en la combinación D con dos iguales el otro siempre es -, es la única manera de que la multiplicación de los tres signos de -.
¿Cuál es la causa de esta restricción?
Evidentemente tiene que haber una causa que produzca este resultado tanto desde un punto de vista de variables ocultas como de entrelazamiento cuántico.
El planteamiento de Greenberger, Horne y Zeilinger era  demostrar que no podría haber variables ocultas.
Cuando tratamos con 2 partículas, el entrelazamiento tiene una línea causal clara, la primera de ellas que colapsa su función de onda produce el colapso de la segunda. ¿Qué pasaría si se consiguiese hacer un experimento en el que la medida de las 2 partículas fuese al mismo tiempo?, de tal forma que ninguna determinase su signo por culpa de la medida de la otra, sino por el colapso propio de la función de onda, por la ley de conservación del momento lineal no se podría obtener un resultado que no fuese contrario (+-), a no ser que la naturaleza nos guarde más sorpresas en forma de resultados como ++ o --, en cualquier caso una medición al mismo tiempo con resultado esperado (+-) descartaría la influencia causal instantánea y nos pondría delante de otras hipótesis necesariamente, que explicasen esa situación y que podría conjugar el entrelazamiento con las variables ocultas, por ejemplo, imaginemos que las partículas en estado singlete no tienen definido el signo del espín hasta que no son medidas pero que tienen un “mecanismo” oscilatorio coordinado las dos partículas por el cual el signo del espín de cada una oscila continuamente siendo en cada instante contrario al de la otra partícula (podríamos hablar de espín virtual), si la medida se realiza al mismo tiempo esto garantizaría los signos opuestos, si la medida no se realiza al mismo tiempo, se da la causación instantánea de tal forma que al medir una partícula y dejar de oscilar su espín, en el mismo momento deja de oscilar también el otro.
Este mecanismo descrito podría aplicarse a entrelazamientos de 3 o más partículas, la oscilación explicaría las correlaciones de medidas instantáneas y causales.
Aunque naturalmente el mecanismo oscilatorio coordinado tendría mayor complejidad según aumenta el número de partículas.
Una manera de poner a prueba mi hipótesis sería realizar mediciones a determinadas distancias de algunas partículas con origen en una fuente que las fabricase lo más iguales posibles, de tal forma que pudiese comprobarse que a determinadas distancias (lo más exactas posibles) siempre se da el mismo espín, para ello sería preciso que ese mecanismo oscilatorio empezase siempre a andar con el mismo pie, de lo contrario el experimento no tendría sentido.
Si las mediciones fueran precisas, a determinadas distancias se darían siempre los mismos resultados.

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REFLEXIONES SOBRE "TEORÍA CUÁNTICA Y REALIDAD"

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Fecha Publicación: 2014-03-31T07:36:00.000-07:00


















REFLEXIONES SOBRE “TEORIA CUANTICA Y REALIDAD”

Fermín Huerta Martín

En el número 40 de la publicación Investigación y Ciencia correspondiente a enero de 1980 se publicó el artículo de Bernard d´Espagnat Teoría cuántica y realidad, no recuerdo cuando compré el ejemplar, lo que es seguro es que lo adquirí de segunda mano y algo estropeado, tanto la portada (que muestra unos escarabajos estercoleros) como la contraportada se han despegado aunque las conservo, las páginas interiores contienen alguna anotación hecha con bolígrafo del anterior dueño. Seguramente lo compré en el mercado de San Antonio de Barcelona, en algún momento de mi juventud, era una manera más económica de acercarse a la publicación que tantas lecturas satisfactorias me ha producido a lo largo de los años, recientemente he descubierto que se puede consultar en las bibliotecas públicas, lo cual me parece fenomenal.
Posteriormente el artículo se reedito en 1997 en el monográfico Misterios de la física cuántica  correspondiente al nº 10 de la colección Temas de la misma publicación Investigación y Ciencia.
D´Espagnat tuvo relación con J. S. Bell, así lo menciona el propio Bell en su libro Lo decible y lo indecible en mecánica cuántica, donde dice por ejemplo en la pág. 102: “Me he beneficiado también  de muchas discusiones sobre el tema con el Prof. B. d´Espagnat”, en este mismo libro Bell recomienda la lectura del artículo de d´Espagnat, pág. 206: “Para explicar el desenlace de esto sin matemáticas, nada mejor que seguir a d´Espagnat” y en sendas notas cita el artículo aquí tratado y el libro En busca de lo real, aunque el traductor equivoca la fecha de publicación en español del artículo que es enero de 1980 y no diciembre.
Todo esto confiere un plus de fidelidad a las ideas de Bell en la exposición de d´Espagnat.
El tema del artículo es la denominada desigualdad de Bell, expresada en este texto mediante la expresión:
n[A+B+] ≤n[A+C+]+n[B+C+]
que se lee: el número de pares de protones en el que el primer protón  tiene la componente del espín a lo largo del eje A más y el segundo protón tiene la componente del espín a lo largo del eje B más, es menor o igual que la suma de los pares de protones en el que el primer protón tiene la componente del espín a lo largo del eje A más y el segundo protón tiene la componente del espín C más, con el número de protones en que el primer protón tiene la componente del espín a lo largo del eje B más y el segundo protón tiene la componente del espín  C más.
El experimento se realiza con protones en estado singlete, se mide un componente del espín a lo largo de uno de los tres ejes elegidos arbitrariamente designados A B C, pudiendo ser la componente del espín + (más) o – (menos), siempre que un miembro del par sea A+ el otro será siempre A- (esto es el estado singlete).
De esta forma si se miden dos protones en estado singlete, en el primero la componente A resultando + y en el segundo la componente B resultando -, podemos deducir que el primer protón era del tipo A+B+ y el segundo del tipo A-B-, quedando la componente C sin conocer pero solo puede ser C+ o C-.
En base a esto y con una serie de operaciones d´Espagnat muestra el proceso que culmina en la antes escrita desigualdad de Bell, que sería una formula lógica, como dice el autor, la parte no puede ser mayor que el todo.
Las posibles combinaciones con los tres ejes son estas:
A+B+C+
A+B+C-
A+B-C+
A+B-C-
A-B+C+
A-B+C-
A-B-C+
A-B-C-
En la desigualdad de Bell aparecen todas las combinaciones excepto la A+B+C+ y la A-B-C-, paso a desglosarlas. En la primera parte de la desigualdad tenemos  n[A+B+] que involucra estas cuatro posibilidades:
<1> A+B-C+
<2> A+B-C-
<3> A-B+C+
<4> A-B+C-
En la segunda parte de la desigualdad el primer componente se desarrolla así:
<5> A+B+C-
<6> A+B-C-
<7> A-B+C+
<8> A-B-C+
El segundo componente se desarrolla así:
<9> A+B+C-
<10> A-B+C-
<11> A+B-C+
<12> A-B-C+
En un momento del artículo dice el autor:
“La mecánica cuántica predice en concreto que la desigualdad de Bell no se cumplirá en algunos casos según como se elijan los ejes A, B y C, de suerte que haya más pares de protones A+B+ que pares combinados hay de A+C+ y B+C+”.
Analicemos esta expresión ¿Qué ocurre cuando contamos muchos protones de los cuatro primeros tipos? Es decir aquellos tipos de los que tiene que haber más que de los otros.
Los tipos de protones <1>, <2>, <3> y <4> se encuentran también en la segunda parte de la desigualdad, el <1> es igual que el <11>, el <2> es igual que el <6>, el <3> es igual que el <7> y el <4> es igual que el <10>, por lo tanto, no puede haber más pares del lado izquierdo de la desigualdad que del lado derecho porque cada par que alimente la suma del lado izquierdo estará alimentando la suma del lado derecho y en estas condiciones no puede haber más miembros en el lado izquierdo que en el derecho. Imaginemos que se contabiliza un par del tipo <1><4> estaremos contabilizando también del tipo <11><10>, así con los pares <2> y <3>que son iguales que el <6> y el <7>, por lo tanto ningún resultado experimental puede dar una cantidad mayor en el lado izquierdo de la desigualdad, porque esto está implícito en la formula. Es una cuestión lógica.
Un truco para forzar la desigualdad es plantear los experimentos como si no existiera el tercer componente. En ese caso si se podría contabilizar más pares A+B+ que pares juntos A+C+ y B+C+. Pero en el desarrollo que ha llevado a la desigualdad (lo expuesto en el artículo de d´Espagnat) se ha partido de la existencia de esta clase de elementos.
Quede claro que puedo aceptar sin ningún problema la hipótesis de la mecánica cuántica de que los componentes del espín no están definidos hasta que no se miden y que hay una comunicación instantánea con el otro componente del par en estado singlete diciéndole que opción ha elegido (+ o -). Desde mis coordenadas materialistas puedo aceptar esto sin problemas, sin que socave mi materialismo ni mi realismo, basta con amoldar estos a los nuevos resultados experimentales. Pero si se intenta demostrar esto debe ser de una manera no contradictoria como me temo es el caso que acabo de exponer.

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Fecha Publicación: 2014-02-25T09:16:00.002-08:00



















MATERIALISMO Y ENTRELAZAMIENTO CUÁNTICO

Fermín Huerta Martín


“Multitud de filósofos espiritualistas han abrazado con gran alegría estas teorías”
Javier Pérez Jara, La filosofía de Bertrand Russell.


Espoleado por la lectura del libro En busca de lo real de Bernard d´Espagnat  decidí leer el libro La realidad cuántica de A. Cassinello y J.L. Sánchez, así como  releer otros artículos o fragmentos de libros relacionados con el tema de la no-separabilidad en mecánica cuántica. El tema me persigue desde hace tiempo (más bien yo lo persigo a él), como no puede ser de otra manera si tenemos en cuenta la importancia que tiene dentro del panorama científico, consecuentemente debe interesar a quien se interese por la ciencia (como es mi caso) aunque sea un interés derivado del interés filosófico (intereses mezclados en mi caso). En este caso concreto el tema tiene mucho de interés filosófico, basta leer frases como estas:
“Es el realismo estricto, lo que la experiencia ha invalidado en el terreno de la realidad cuántica”, Las carencias de la realidad. R. Lapiedra.
“La no-separabilidad viola el postulado del multitudinismo y esto acaba con el cientificismo”, En busca de lo real. B. d´Espagnat.
“El teorema de Bell fuerza a abandonar la imagen realista del mundo”. La realidad cuántica, A. Casinello y J. L. Sánchez.
“Dicho experimento se mueve casi por completo dentro del campo filosófico”. La hipótesis del realismo y las desigualdades de Bell, M. Ferrero.
“Resultados experimentales comienzan a dilucidar cuestiones filosóficas”. Realidad del mundo cuántico, A. Shimony, Investigación y ciencia, Temas 10.
“Un área donde algunos valerosos experimentadores han puesto recientemente la filosofía a prueba experimental”,  J. S. Bell, Lo decible y lo indecible en mecánica cuántica.
Una de las dificultades a la hora de abordar el tema es el andamiaje matemático con el que está unido, por eso libros como La realidad cuántica son una buena aproximación al tema. Entre otros interesantes asuntos explican dos maneras de entrelazamiento cuántico encontradas en determinados experimentos, el relacionado con la denominada desigualdad de Bell (al que dedicare el siguiente artículo de mi blog)  y el relacionado con el interferómetro de Mach-Zender, que da ocasión de leer frases como estas:
“Si no está colocado el espejo semirreflector F, el fotón, o bien va por la ruta A, o bien va por la ruta B. Cuando está puesto el espejo semirreflector F el fotón va a la vez por las rutas A y B como haría una onda.”
“Nadie sabe cómo la partícula “fotón” se las ingenia para afectar a la vez a ambas rutas, nadie lo sabe porque, insistimos, la condición para que eso suceda es precisamente que nadie lo vea”
“Si hay dos (o más) alternativas indistinguibles de llegar a un resultado, la función de onda será la superposición de las funciones de onda de las diferentes posibilidades (…) en cuanto hay manera de distinguir cuál de las alternativas puede darse, la función de onda colapsa”
“Como el fotón no está seguro, se ha de poner en el caso peor. No va a permitir que haya interferencia y a la vez sepamos la ruta. Por eso ante la amenaza, rompe la interferencia, colapsa la función de onda”
“El mero hecho de poder distinguir por qué camino ha ido el fotón es suficiente para producir el colapso de la función de onda: el fotón superior ya no va por las dos rutas a la vez sino por una de ellas. ¡Sencillamente porque yo podría averiguar su ruta, si quisiera, observando su compañero de abajo!
Remito al libro o a Internet al que quiera profundizar en estas cuestiones, lo que parece claro es que son resultados experimentales, no hipótesis o elucubraciones, son hechos comprobados que nos ponen delante de cuestiones interesantísimas.
El modesto objetivo de este artículo es reunir las opiniones que sobre el tema se manifiestan desde los dos materialismos que más me han influenciado, el materialismo filosófico de Gustavo Bueno y el materialismo emergentista de Mario Bunge.
Por parte del materialismo filosófico el tema ha sido tratado por un representante tan cualificado como Javier Pérez Jara (de plena actualidad por la publicación del libro La filosofía de Bertrand Russell) que aborda el tema de pasada en su artículo “De la Física a la Metafísica: cuestiones sobre Teología Natural, Mecánica Cuántica y Cosmología” donde habla de la imposibilidad de las relaciones a distancia y dice:
“Tenemos que comenzar por señalar que siempre que se ha creído detectar una relación o acción a distancia, como en los fenómenos del magnetismo, o de la gravitación, &c., la Física siempre ha acabado demostrando que la «acción a distancia» no era más que una mera apariencia –como no podía ser de otra manera desde una Ontología no mágica–; es decir, que la acción no era «a distancia», sino mediada por una tercera materialidad o «mecanismo».”
Propuesta de lo más sensata desde mi punto de vista.
Por su parte Mario Bunge dice en Ser, Saber, Hacer:
“La física cuántica no es local y, por tanto, los componentes de un sistema no son separables “Once a system, always a system”. Por ejemplo, si un sistema se divide en dos partes que se alejan mutuamente a gran distancia, lo que se le hace a una de ellas repercute en la otra, como si ambas siguieran unidas (…) este es un hecho contraintuitivo, tanto como el aspecto ondulatorio de las “partículas”, el efecto túnel y la sustancialidad del vacío. Pero resulta natural si se piensa que la teoría cuántica es una teoría de campos. En todo caso, la no-localidad es parte del paquete cuántico, tan desconcertante para el sentido común, como excitante para la imaginación científica. Al fin y al cabo, no es más extraño  que la flotación de los barcos, la propulsión a chorro, el nacimiento de los fotones o la levitación electromagnética.”
Dice también en Controversias en física:
“Quienes admitimos la teoría cuántica como una excelente aproximación, o sea como un mapa de la realidad que es aproximadamente verdadero, nos preocupamos solamente por las interpretaciones equivocadas  de que es objeto. Una de ellas es la pretensión de que la teoría nos obliga a abandonar el realismo, o sea la tesis de la existencia autónoma del mundo externo. Sin embargo, la teoría cuántica puede interpretarse de manera estrictamente objetiva o realista, como se vio en el capítulo 10. Más aún, es imposible refutar experimentalmente el realismo, ya que todo experimento bien diseñado y ejecutado involucra una distribución neta entre el objeto que se observa, el dispositivo experimental y el observador. (Incluso si hay interacciones entre los tres se mantiene la distinción entre ellos, ya que no hay interacción sino entre dos o más cosas distintas.) De lo contrario no sabríamos si estamos observando el objeto mismo o bien un “artefacto” introducido por los instrumentos de observación o medición; acaso ni sabríamos si somos víctimas de alucinaciones. En resumen, el experimento presupone el realismo. Si se abandona el realismo se debe proceder a clausurar todos los laboratorios.”
Podríamos decir que aunque los experimentos sean aceptados por todas las partes se difiere tanto en la interpretación de ellos como en su explicación, esta frase de A. Shimony puede ser sintomática:
“Dos entidades, separadas por varios metros de distancia y que no poseen ningún mecanismo para comunicarse entre sí, pueden a pesar de todo “entablar relaciones””.
Dice Bunge en Filosofía de la física:
“Para explicar en profundidad, para ir al meollo de las cosas, debemos conjeturar mecanismos (no necesariamente ni, por lo usual siquiera, mecánicos)”
En esto concuerdan los dos materialismos, porque la opción que ejemplariza la frase de Shimony parece apelar más a la magia que mencionaba Javier.
Llegados a este punto parece que la cuestión ya no sería materialismo/idealismo sino racionalismo/irracionalismo. Se descubre aquí la importancia de la filosofía en el quehacer científico.
Es como si este tipo de experimentos hubiera acentuado la vena idealista de muchos investigadores, o hubiera decantado a los científicos indecisos filosóficamente hacia un idealismo espontaneo (por no decir ingenuo) que les hacen abandonar las más básicas normas del método científico para en lugar de proponer alternativas (científicas y racionales) apelar directamente a la magia. Nos encontramos en ese punto que J. S. Bell describe en Lo decible y lo indecible en mecánica cuántica: “Lo que resulta mucho más probable es que la nueva manera de ver las cosas comportará un salto imaginativo que nos asombrará”.
Busquemos nuevas propuestas, señales que viajan más rápido que la luz (la comunicación a una velocidad superior a la de la luz o quizás instantánea, implicaría otro problema, ¿Cómo sabe una partícula hacia donde enviar el mensaje? ¿Lo manda en todas direcciones, o conoce la situación previa del destinatario?), entidades que conforman un todo a pesar de estar separadas sus partes “observables” pero que responden como una “unidad” en según qué circunstancias (Dice D´Espagnat en su artículo Teoría cuántica y realidad: "Pueden entenderse como elementos de un sistema físico único que se crea durante la primera interacción y progresivamente se va extendiendo más y más en el espacio hasta que la primera medición lo destruye"), etc.
Reorganicemos la inteligibilidad del mundo, dice Pérez Jara en su libro sobre Russell citándolo: “nuestro conocimiento es muy finito y limitado, y que del hecho de que no conozcamos las leyes, razones o motivos que mueven a tales o cuales fenómenos a comportarse de tal o cual manera, no significa que estas leyes, motivos o razones no existan. Afirmar lo contrario sería tan presuntuoso como gratuito. Según esto, no debería hablarse nunca de la “completud”, en sentido estricto, de tal o cual teoría; las ciencias están en continuo avance, y con casi toda probabilidad el ser humano jamás podrá llegar a conocer todo lo que se esconce detrás de una simple gota de agua. Ninguna ciencia, en suma, agota su campo.” O como dice J. S. Bell en Lo decible y lo indecible en mecánica cuántica: “La actitud científica es que las correlaciones están pidiendo a gritos una explicación”.
Porque para desistir de la razón, para abandonarnos a lo sobrenatural y al espiritualismo siempre estamos a tiempo.

ARTICULOS DE ESTE BLOG DEDICADOS A LA MECANICA CUANTICA:
D´ESPAGNAT FILÓSOFO
MATERIALISMO Y ENTRELAZAMIENTO CUÁNTICO
REFLEXIONES SOBRE "TEORÍA CUÁNTICA Y REALIDAD"
DUDAS SOBRE LOS ESTADOS GHZ
OSCILACIÓN CUÁNTICA COORDINADA
BUNGE CUÁNTICO








D´ESPAGNAT FILÓSOFO

Etiquetas: [FILOSOFIA]  
Fecha Publicación: 2014-01-28T09:24:00.001-08:00



















D´ESPAGNAT FILÓSOFO
Fermín Huerta Martín

Los átomos concurren para crear mi mirada, pero mi mirada concurre para crear los átomos, es decir, para hacer emerger las partículas desde lo potencial a lo actual; desde una realidad que es un Todo indivisible a una realidad extendida en el espacio-tiempo.
Bernard d´Espagnat

Casi un año después de comprar los libros del señor J. he podido leer el primero de ellos, se trata de En busca de lo real (la visión de un físico) de Bernard d´Espagnat, aunque el libro es suficientemente complejo e interesante como para distraerse durante su lectura con otras cuestiones debo confesar que (sobre todo al inicio de la lectura) tuve algún pensamiento dedicado al anterior dueño del ejemplar en cuestión, con quien me une una afinidad de temas de lectura considerablemente alta, las manos del señor J. tocaron cada una de las páginas del libro igual que lo han hecho mis manos, y seguramente al igual que yo resopló mentalmente ante algunos fragmentos especialmente enrevesados, que la temática sea enrevesada es inevitable, que la exposición de esa temática lo enrevese todo mas no es inevitable.
Este libro es un claro ejemplo de lo que Gustavo Bueno describe como “filosofía espontánea de los científicos”. Bernard d´Espagnat, anticipándose quizás a este tipo de objeciones dice: “Una persona que conoce un dominio determinado, no está descalificada ipso facto para hablar de ideas generales”. Sin embargo su interés filosófico tiene una limitación, pues matiza: “Hace mucho que nadie cree ya en construcciones filosóficas  de esta especie (sistema) y los hombres de ciencia están, todavía menos que cualquiera otros, inclinados a interesarse por ellas”. Dice también d´Espagnat: “El dialogo entre hombres de ciencia y “hombres de pensamiento” resulta a veces difícil, debido a que estos últimos erigen todavía de forma espontánea en imperativos de la lógica ideas cuya contingencia ha sido reconocida por los primeros”. También compara la “hormiga científica frente a las cigarras filosóficas”.
D´Espagnat demuestra en el libro conocimientos filosóficos unidos a los de física (que es su profesión) lo que le ha permitido escribir este texto donde expone su “concepción del mundo”, la que esquemáticamente se podría resumir en palabras del autor en: “Realismo  lejano y no-físico, el ser sigue siendo la explicación última de las existencia de regularidades en los fenómenos observados, pero en la cual los elementos de dicha realidad no pueden ser puestos en relación, ni con las nociones tomadas de nuestra existencia habitual, ni tampoco con entidades matemáticas localizadas”.
El autor manifiesta: “Para los que rechazamos el idealismo”, sin embargo en otras ocasiones parece mostrar idéntica equidistancia del materialismo. Confiesa que hay un “paralelismo entre el concepto de realidad “lejana” y la Sustancia de Espinosa”, esto le lleva a referirse al Ser en forma ambigua. Ciertos aspectos de la postura filosófica de Bernard muestra puntos de coincidencia con la obra de Gustavo Bueno, no por casualidad se ha mostrado ya las conexiones entre la obra de Espinosa y Bueno (ver El materialismo de Espinosa).
También critica la filosofía de la experiencia o positivismo. Todo esto confluye en su postura de lo real velado cuya equidistancia del idealismo y del materialismo la hace especial. El autor se diferencia de Bueno en que no da el paso de concretar el Ser como materia, una forma de materia no accesible a las ciencias categoriales. Sin embargo al no dar el paso, esa equidistancia le hace decir cosas como estas: “El uso de la palabra Dios para nombrar la realidad tiene la ventaja de dejar abiertas ciertas puertas”. “No toda comprensión es necesariamente intelectual. Nuestra inteligencia no es transcendente.” ”En el estado actual de nuestros conocimientos resulta por ello arriesgado negarle, de manera perentoria, todo valor “explicativo de los fenómenos” al mito del amor divino creador de formas.” “La física muestra que las únicas filosofías realistas aceptables son las del realismo lejano; es decir, concepciones en las que la realidad independiente escapa a nuestras categorías de uso común y a nuestros conceptos habituales. Sobre todo el hecho del transcurrir del tiempo, que no es familiar y que tenemos una tendencia casi invencible a entender como una realidad primera, se vuelve en estas concepciones de que hablamos, un dato relativo que se refiere a los fenómenos y no a la realidad.” ”O, como todo lo que tiene un sesgo de realidad independiente (o ser), tal relación debería más bien trascender el tiempo, por lo menos en ciertos aspectos”, “En vista de la necesidad que hay de tomar en serio la noción de una realidad lejana (situada fuera de los marcos del espacio y del tiempo, y “anterior” a la excisión sujeto-objeto)”. No deja de tener su gracia que una realidad situada fuera de los marcos del espacio y el tiempo  sea “anterior” a la excisión sujeto-objeto. Cuando la palabra “anterior”, aunque vaya entrecomillada es una referencia temporal (aquí vuelve a tener algo en común con el materialismo filosófico de Gustavo Bueno en esta toma de postura concreta, ver Tiempo y devenir en el materialismo filosófico). Algo similar ocurre con el espacio, una realidad al margen del espacio no podría tener cambios, que siempre implican movimientos de partes o del Todo indivisible que a veces menciona. Entonces o hablamos de algo radicalmente diferente, por ejemplo de espíritu que se convierte en materia (y al hablar de espíritu cabe recordar las palabras de Holbach de que “es imposible para cualquier ser material formarse una idea real de un espíritu”), o negamos radicalmente la materia y afirmamos que todo es espíritu con todo lo que eso implica.
“Una fidelidad matizada y no literal a la religión de su infancia es una actitud de espíritu que se recomienda a todo individuo que haya tenido una y esté deseoso de no encerrarse en ninguna perspectiva”.
Bajo mi punto de vista y paradójicamente d´Espagnat peca de ignorancia científica, los avances de la neurociencia ponen la noción de espíritu en su lugar. De tal forma que se podía haber ahorrado buena parte de las conjeturas del libro y haber dado el paso de Gustavo Bueno y hablar de “materia” en lugar de “ser”.
Parte de toda esta construcción la deriva el autor de la noción de no-separabilidad de la que dice: “viola el postulado del multitudinismo y esto acaba con el cientificismo” Aunque este tema concreto por su interés lo tratare en el siguiente artículo de forma separada.
“De hecho, para quien tiende a mantener la idea de un papel eminentemente ejercido por la conciencia en los fenómenos físicos, la no-separabilidad hablará más bien en favor de la noción de alguna conciencia cósmica, de la cual las conciencias individuales no serían más que un emanación” Bernard d´Espagnat

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RADIO 3 NO SE TOCA

Etiquetas: [VARIOS]  
Fecha Publicación: 2013-12-19T08:04:00.000-08:00





















RADIO 3 NO SE TOCA

La finalidad de las artes es excitar o sosegar, entretener o edificar, en todo caso jugar con nuestras emociones.
Mario Bunge, Tratado de Filosofía Tomo I pág. 118.

Un desafortunado día de noviembre de 2013 leí la noticia de que: “El presidente de RTVE anunciaba convertir Radio 3 en una radio fórmula al estilo de los 40 principales”. Radio 3 es una emisora pública española que funciona desde 1979, tras leer la noticia, mi cerebro, en piloto automático, repasó todos los programas de esa emisora que a lo largo de los últimos 25 años me han hecho disfrutar de buena música: Diálogos 3, El Ambigú, El sótano, Cuando los elefantes sueñan con la música, Flor de pasión, Discópolis,  Melodías Pizarras, Toma uno, Ruta 61, Sateli 3, Carne cruda, Peligrosamente juntos, UNED, El rimadero, Atmósfera, Músicas posibles, Disco grande, Capitán  demo, Alma de león, casi pongo toda la programación. Los programas no han sido elegidos entre toda la parrilla semanal, simplemente los he escuchado cuando el devenir del día a día me ha obsequiado con la soledad, conduciendo, trabajando, en casa, cuando he podido, pero siempre solo. A veces en horarios intempestivos como las 4 de la mañana.  No recuerdo quien me puso tras la pista de la emisora, seguramente fue una recomendación de alguno de mis amigos (Jaime o Ramón), lo que si recuerdo es el primer programa que me enamoro, es el que he puesto el primero de la lista: Diálogos 3 del gran Ramón Trecet, de su mano fui descubriendo una lista de autores que marcaron mi vida musical para siempre,  Trecet es el culpable de la compra de un buen puñado de discos de gente como: Bill Douglas, Brian Eno, Carlos Núñez, Durruti Columne, Hedningarna, Lito Vitale, Madredeus, Michael Nyman, Nitghnoise, Paul Winter, Penguin Café Orchestra, Philip Glass, Richard Stoltzman, Suzanne Ciani, The Chieftains, Win Mertens. ¿En qué programa de radio fórmula hubiera descubierto estos músicos? A pesar de que el programa desapareció en 2008, una prueba de su importancia es la existencia de un blog que se llama Huérfanos de Diálogos 3, como olvidar la frase con la que terminaba el programa:
"Buscar la belleza, que es la única protesta que merece la pena en este asqueroso mundo".
Una vez puesta Radio 3 en el dial, fui escuchando los demás programas.
Si descartamos las emisoras que emiten música clásica, no he encontrado otra emisora en la que encontrar tanta buena música junta.
He usado un par de veces la expresión “buena música”, (ellos en la emisora utilizan la expresión “música de calidad”), esto no es más que un residuo de mi prehistoria, cuando era más joven tenía unas ideas estéticas más “radicales” y podía sin vacilar evaluar música buena y mala, con o sin calidad, etc. Recuerdo que cuando tuve mi primer coche (un viejo Seat 127 de segunda mano) y me paraba en un semáforo al lado de un Mercedes o un BMW, pensaba en broma, tú tienes mejor coche pero yo tengo mejor música. Años después y algunas reflexiones por medio, no sería capaz de hacer semejantes distinciones, simplemente diría “música que me gusta”, dado que sería incapaz de argumentar contra una adolescente fan de One Direction  o de Shakira si mi música es mejor o peor que la suya, buena o mala, bella o fea, etc.
Así, siguiendo esa argumentación, podría decir que no defiendo la fórmula actual de Radio 3 porque ahora pongan buena música y con la radio fórmula no la pusieran, tendría que decir, con una argumentación subjetiva, que la música que ahora ponen me gusta más que la de la radio fórmula. Pero claro esta argumentación no haría que el presidente de RTVE cambiase de opinión (suponiendo que perdiese el tiempo leyendo esto) así que voy a intentar mostrar las virtudes objetivas de Radio 3 sin apelar a la calidad de sus programas:
Mi argumentación tiene dos ideas centrales, que considero las dos características principales de la emisora, el conjunto y la diferencia. El conjunto que forman los programas de la emisora y el tipo de músicas diferentes que ponen en esos programas en comparación con los programas de radio fórmula tipo 40 principales.
Radio 3 tiene una cobertura nacional, cuando la mayoría de emisoras son locales, provinciales o autonómicas, hay zonas de España donde la oferta de emisoras es abundante, pero en otras no, zonas rurales o de baja población, de tal forma que si bien en estas zonas si se reciben programas de radio fórmula no se recibiría ninguna con músicas diferentes, minoritarias, poco rentables económicamente, tendrían que depender de Internet para ello, pero no todo el mundo dispone de Internet, tampoco se puede buscar algo que se desconoce absolutamente, Radio 3 es un puente en ese aspecto. Nunca olvidare en un viaje a una pequeña capital de provincia española, mi visita a una pequeña librería, donde la emisora que acompañaba la contemplación de los libros era Radio 3.
No tiene publicidad, algo que solo se puede sostener de forma pública,  con una audiencia de medio millón de personas (el 1% de la población) supongo que poca publicidad se puede poner. Contiene un buen número de programas especializados, es decir que interesan a una variedad de pequeños grupos de personas. Pero que no tendrían cabida en emisoras más “mayoritarias”. Algo que de nuevo solo podría sostener una emisora pública, pues para una emisora privada no le sería rentable.
Promociona músicos que empiezan, que difícilmente tendrían otra forma de promocionarse sin apoyo monetario.
Tiene una gran variedad musical, tanto por los programas como por los contenidos de los programas, hasta el punto de que puede considerarse la antítesis de las radio formulas, basadas en la repetición machacona de las mismas músicas lo más comerciales posibles, para que el oyente las reconozca y las escuche, Radio 3 por el contrario se basa en la mínima repetición de sus contenidos, hasta el punto de que por ejemplo en mi caso, la finalidad de escuchar Radio 3  ha pasado del modelo de cuando escuchaba a Trecet, oír cosas para profundizar en autores nuevos y comprar música de estos autores, al modelo actual que supone escuchar música nueva diariamente que me gusta en esa primera audición. Sin necesidad de profundización en ello pero sin descartarlo, ahora con Internet es más fácil esa profundización.
Me diréis, con la cantidad de recortes que se están haciendo en la actualidad en España, sanidad, educación, etc., por qué preocuparse de una cosa así, primero, el tema de los recortes ha sido tratado en el blog con alguna breve referencia, pero en general gente mucho más preparada que yo lo ha tratado en múltiples sitios, segundo, el de Radio 3 se trataría de un recorte emocional (aquí entra la frase de Bunge de la cabecera), seguramente menos importante que los otros recortes, pero si se añade a estos el efecto es más demoledor.
Quizás alguna lectora o lector se estará preguntando ahora mismo ¿Qué tiene que ver todo esto con la filosofía? De forma directa se puede responder que en el apartado que dedica la emisora a la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia), si se elimina, se perderían unas interesantes charlas filosóficas (y de otros temas). De forma indirecta se podría argumentar que la música es un arte y que del arte se ocupa la filosofía a través de la filosofía del arte o estética, en cuanto ciencia de lo bello. Aquí volvería a lo subjetivo, podría utilizar muchos adjetivos para describir la belleza de la música que suena en la emisora diariamente (esa belleza que Trecet nos conminaba a buscar), el conjunto que se logra a lo largo de un día es de un nivel tan alto que no lo he encontrado en ninguna otra emisora.
Convertir Radio 3 en unos 40 principales públicos es absurdo, solo tendría sentido si se intentara aumentar la audiencia y poner publicidad, pero lo primero que conseguirían es perder la audiencia que en la actualidad tienen pues esta audiencia quiere escuchar radio3 formulas y no otras radio formulas.
No creo que sea por causas ideológicas, si algún programa molesta se le elimina y ya está, como en el caso de Carne cruda, no sé si la excusa es el dinero, hacer una emisora más barata que gaste menos en compra de música a base de comprar menos y repetirla más, o a base de eliminar programas, para reducir la plantilla.
He llegado a un punto que cuando me preguntan qué clase de música me gusta tendría que responder: la que ponen en Radio 3.
Una de las frases promocionales de la emisora dice: "eres lo que escuchas", si nos cambian la programación de Radio 3, habría que preguntar ¿en que nos convertiremos el medio millón de oyentes?

CARTA A FERMIN HUERTA

Etiquetas: [FILOSOFIA]  [PSEUDOCIENCIA]  [RELIGION]  
Fecha Publicación: 2013-11-09T07:47:00.003-08:00


















Carta a Fermín Huerta

Francisco Aguilar Piñal



Como autor de “La quimera de los dioses”, creo que no sólo debo dar las gracias a Fermín Huerta por su detallada recensión de mi libro, sino también responder con algunas precisiones al comentario, para aclarar mi pensamiento sobre temas concretos.
1. “Círculos de trigo” como un misterio inexplicado, me da pie para rebatir mi supuesta candidez con argumentos de sensatez, sin acudir ni a la filosofía ni a la ciencia, que, por ahora, no han conseguido descifrar el misterio.
Cándido será quien acepte como solución al enigma el “fraude” o la “broma” de dos vejestorios como autores de esos “agroglifos”, como afirman en los enlaces de la reseña Ernesto Carrasco (dice que son “obra humana”) y Luis Alfonso Gámez (afirma que es “un negocio típicamente británico”) amparados por la web arp-sac.org. Ellos son los crédulos en la superchería. Como tantos otros que han escrito sobre el tema.
Llevo más de veinte años recopilando artículos y estudios sobre los dibujos en los campos de trigo y tengo la firme convicción de que, aunque hubiera algún bromista que pretendiera sacar beneficio, la inmensa mayoría de esos dibujos no se han podido hacer de forma chapucera. Todos (o casi todos) responden a unas ecuaciones matemáticas y geométricas de alta complejidad, precisos en los límites y distancias; algunos siguen los más sofisticados patrones fractales, que sólo pueden surgir de mentes superiores a las de simples bromistas (fuesen o no subvencionados para hacer declaraciones de autoría) que no empleaban para su fraude más que un tablón, unas cuerdas y linternas. (Fácilmente se rebate esta teoría con decir que no todos son círculos, hay también triángulos, cuadrados, líneas serpenteantes, etc.).

Nunca he calificado de sobrenaturales a tales fenómenos, sí de paranormales, puesto que se salen de lo normal. Tampoco, por supuesto, pienso en bromistas extraterrestres (aunque los ovnis no pertenezcan al campo de lo sobrenatural). Todavía no hay una solución científica, pero confío en que algún día la habrá. De momento, yo sólo descarto el fraude. ¿Tantos bromistas hay en el planeta como para que hayan aparecido tales fenómenos en Estados Unidos, Alemania, Suiza, Austria, Bélgica, Italia, Canadá, Rusia, Filipinas y Kazajstán? ¿Sabes que hasta en España aparecieron los círculos en junio de 1004 en Castellfollit, cerca de Manresa? Desde luego, los más bellos y sofisticados han aparecido al sur de Inglaterra, sobre todo en el condado de Wiltshire, y el sorprendente de Walkershill, un dibujo de geometría fractal, que no ha podido salir de unas manos humanas, mucho menos en unos pocos minutos, durante una madrugada.
No, amigo Fermín, no soy una mente brillante, pero tampoco cándida. No sé cuál es el secreto de estos “pictogramas”, pero que nadie me hable de bromistas nocturnos.
2. Ciencia. Creo que mi “optimismo” por los resultados científicos está más que justificado, a la vista de todo lo que se ha avanzado en el último medio siglo. Cuando hablo de Ciencia (con mayúscula) me refiero a todas las ciencias (excepto la teología, que no puede ser ciencia porque carece de libertad para la investigación, al estar sometida a unos dogmas intocables). Ciertamente ninguna ciencia en concreto estudia el “problema de Dios”, porque para ellas no existen los espíritus, que son una “invención humana”, una “fantasía sin fundamento real”.
Admito, con los grandes científicos materialistas de hoy que la “hipótesis de un Dios es innecesaria”, por la sencilla razón de que la ciencia última puede explicar todo lo que existe sin necesidad de una creación “ex nihilo”. Los avances cosmológicos, neurológicos o de física cuántica en los últimos años han sido tan espectaculares como desconocidos para el gran público. Por eso es tan necesaria la divulgación de tantos descubrimientos, que repelen instintivamente a la cultura recibida hasta hoy.
Sabemos que los grandes científicos del pasado, y muchos del presente, aún no han podido asimilar la idea de un universo (o puede ser que multiverso) increado. A los anteriores se les puede disculpar su creencia en un dios creador porque en su tiempo no existían los datos de que hoy disponemos. Pero a los científicos creyentes de hoy no se les puede disculpar, porque están obligados a conocer los avances de la mecánica cuántica y del nacimiento de la vida en un laboratorio científico.
3. Ateísmo. No me gusta el calificativo de “ateo” porque parece incluir en su concepción semántica un activismo proselitista de que carezco. Con mi actitud y mis escritos no pretendo convencer a nadie para que siga mi camino. Una persona que, como yo, es feliz no creyendo en ninguna otra vida después de esta terrestre, no debe buscar un “compañero de camino” creyente, al que, sin duda, le hará sufrir en el cambio de su fe.
El sentido de esta vida (aparte de la supervivencia) es la búsqueda de la felicidad (diga lo que diga el bueno de Bueno). Por tanto, ¿quién soy yo para apartar a nadie de su fe, si le hace plenamente feliz? Cada cual debe buscar la felicidad donde quiera, aunque esté tan equivocado como los creyentes en las cientos de religiones existentes, todas falsas. Pero mi postura es neutral: Libertad y respeto a toda conciencia que, a su vez, me respete, aunque no me comprenda.

Me defino como religioso no-creyente porque quiero distinguirme del ateo violento o del indiferente. Soy religioso porque no hay nada que más me interese que la religión, es decir, ese “meme” que, según Dawkins, desde la infancia se ha agarrado a mi cerebro como una garrapata a la piel del perro. He estudiado el tema religioso hasta el fondo, sin desfallecer, y mi conclusión ha sido La quimera de los dioses, que me he permitido dar al público por si hiciera algún bien en alguna conciencia timorata, incapaz de luchar contra lo aprendido.
Por mucho que lo afirmen los papas católicos, la fe y la razón son incompatibles. Nunca se encontrarán en el camino intelectual. Porque la fe es un “sentimiento” que no depende de la razón, el único atributo que nos hace humanos. La fe se basa en algo tan fraudulento como las “revelaciones” y las consignas de los eclesiásticos (seguir por este camino me llevaría muy lejos). En cambio, la razón me anima a aceptar las conclusiones científicas, empíricas, que me hablan de un mundo misterioso y eterno, sin necesidad de un Ser superior que lo creara (porque, ¿quién creó a ese Ser? La eternidad se puede predicar de algo o de alguien, sin solución de continuidad).
Lo mío no es agnosticismo, sino convicción en la imposibilidad de una existencia divina, porque así me lo enseña la Ciencia moderna, desde la cosmología hasta la física cuántica, no por deducciones filosóficas. Por eso puedo escribir (en la pág. 249) que “el ateísmo está fundamentado en la razón”, aunque debería añadir científica. El “ateísmo esencial total” de Gustavo Bueno tiene un poso espiritual que no se acomoda con el fundador del materialismo filosófico. Con el catedrático de Oviedo estoy muy de acuerdo en sus opiniones políticas, pero en cambio, soy deudor de Gonzalo Puente Ojea en sus opiniones sobre “el mito del alma” y sobre la falsedad de las religiones. Por lo demás, todos somos tan insignificantes que dentro de muy poco estaremos convertidos en un puñado de cenizas. Que sigas con salud.

EXTENSA INTRODUCCIÓN AL ATEÍSMO

Etiquetas: [FILOSOFIA]  [RELIGION]  
Fecha Publicación: 2013-10-26T10:01:00.000-07:00



















EXTENSA INTRODUCCIÓN AL ATEÍSMO

Fermín Huerta Martín


Con estas páginas quisiera contribuir a que, voluntariamente, abrieran los ojos para ver la verdad de la Ciencia y de la Razón.
Francisco Aguilar Piñal


A pesar de que al autor no le gusta la palabra ateo y se declara religioso no creyente, durante la lectura del libro La quimera de los dioses de Francisco Aguilar Piñal tuve la sensación de leer una interesante, documentada y extensa introducción al ateísmo. Por su variedad temática y su exposición asequible a un público no iniciado, resulta un libro muy recomendable para adentrarse por primera vez en los vericuetos del ateísmo, las abundantes referencias bibliográficas  pueden servir de guía para futuras lecturas o profundizar en cualquiera de las múltiples argumentaciones que sustentan sus opiniones. Comparado con otros libros que se podrían considerar de iniciación al ateísmo, cojo los tres ejemplos que tengo más a mano en mi biblioteca, Curso acelerado de ateísmo de A. López y J. I. Ferreras (79 páginas), Doce pruebas que demuestran la no existencia de Dios de S. Faure (92 páginas) y Ateos clandestinos de A. Izquierdo (192 Páginas), el libro que aquí nos ocupa muestra una diferencia, su extensión, 549 páginas. Nueve años de lectura tras su jubilación le han dado para mucho al autor que hace un despliegue de citas bibliográficas sencillamente impresionante. Quizás su extensión puede desanimar al lector perezoso pero asegura una iniciación más sólida y argumentada.
Un buen libro iniciático debe ser un puente, el primero que cruza un neófito (que a pesar de serlo ya ha tenido la inquietud de ponerse a andar) que le da acceso a un cruce de caminos con múltiples opciones de seguir avanzando, ese es el valor de las citas bibliográficas, dar la posibilidad al lector de profundizar en las cuestiones que le hayan parecido más interesantes. Por qué no nos engañemos, cuando uno lee por puro placer intelectual sin obligación académica, la lectura tiene que enganchar y satisfacer, de lo contrario se puede abandonar.
Afortunadamente el número de libros “ateos” se ha multiplicado en los últimos tiempos, hasta el punto de ser complicado seguir a todos los autores que en la actualidad tratan el tema, o la constelación de temas que involucran la palabra ateísmo. Sin embargo en esta ocasión me permito recomendar uno de ellos, que no cuenta con la publicidad de otros autores, que el autor ha publicado en autoedición y que merece la pena leer.
Tuve conocimiento del libro porque su autor tuvo la amabilidad de escribirme y preguntarme si lo había leído.
De su contenido, especialmente interesante y documentado me ha parecido el capítulo dedicado a El mito del alma y el dedicado a El dios bíblico. El capítulo dedicado a Jesucristo es un buen resumen de investigaciones mucho más extensas (por citar un ejemplo que yo he leído las de Gonzalo Puente Ojea), pero es una exposición que ha sabido mantener lo esencial de la crítica atea a este fenómeno y que como todo el libro contiene un impresionante despliegue bibliográfico que puede orientar en futuras lecturas.
Algunas posibles críticas al contenido del libro podrían ser estas:
Pienso que peca de optimismo cuando dice en la pág. 451: “La comprobación de la teoría de cuerdas dará la explicación a todos los “misterios” de la naturaleza”, hay misterios que no se resolverán aunque se compruebe la teoría de cuerdas o la gravedad cuántica de bucles, porque se encuentran en otro nivel ontológico, o es que la comprobación de alguna de esas teorías explicaría el paso del organismo unicelular al multicelular, por ejemplo.
Dice en la página 365 que la verdad solamente se puede encontrar en la Ciencia. Para empezar solo metafóricamente puede hablarse de Ciencia, lo que existe son ciencias determinadas, Física, Química, etc., que nos ofrecen datos (que suponemos verdaderos), pero la construcción que realizamos con esos datos que nos dan las ciencias ya no es ciencia, es filosofía (que también puede ser verdadera). La misma construcción que realiza en este libro, que le lleva al ateísmo, es una reflexión filosófica basada en los datos científicos, ¿Qué ciencia concreta sería pertinente para atacar el problema de Dios? Las cosmovisiones o concepciones del mundo solo pueden ser filosóficas, aunque las realicen físicos, antropólogos, etc.
Me ha parecido detectar una cierta candidez en algunos de sus comentarios relativos a hechos “paranormales” como la Qui-ja, o en una entrevista leída por Internet donde comenta el tema de los círculos del trigo, donde dice:
“El segundo de los misterios que me confunden es el de los “círculos” del trigo y maíz en las cosechas de tantas tierras y lugares diferentes. Es imposible el fraude humano.” Le recomiendo la lectura de estos enlaces:
http://www.escepticos.es/repositorio/elesceptico/articulos_pdf/ee_15/ee_15_los_creadores_de_circulos_de_cereal_reivindican_su_arte.pdf
http://www.escepticos.es/node/3038
Me parece equivocada su opinión:
“Desde un punto de vista filosófico, no me gusta la palabra ateo, porque la negación de Dios supone un conocimiento absoluto que no se tiene.”
Hay otras maneras de enfocar el asunto que no dependen de un conocimiento absoluto, que en el caso ateo sería imposible, si se exigiera lo mismo al creyente, solo podría creer aquel al que se le apareciese Dios de forma inequívoca, pero al ateo no le bastaría que no se le apareciese Dios para demostrar que no existe, pues siempre cabría esa posibilidad. Tanto el creyente como el ateo se basan en sus respectivas posturas de otros argumentos que la mera “comprobación”. De  aceptar esta opinión del señor Aguilar, la única postura posible seria el agnosticismo, que no deja de ser una apuesta por el desconocimiento (el agnóstico “desconoce” si Dios existe o no). El mismo autor de La quimera de los dioses, que confiesa haber sido educado en el catolicismo, de haber tenido en cuenta ese argumento, difícilmente hubiera podido pasar de su postura crédula a la de “religioso no creyente”. En cualquier caso no cuadra con su frase de la pág. 249 donde dice:”El ateísmo está fundamentado en la razón” o con lo dicho en la pág. 276: “En el cual la idea de un Dios, tal como se ha concebido hasta hoy, no tiene cabida”, o con este texto de la pág. 361: “Para ser ateo no es preciso ser marxista ni extremista de izquierda política. Basta tener un juicio medianamente crítico y libertad de pensamiento” o con esto de la pág. 532: “Nada hay más sagrado en el hombre que la libertad de conciencia, siempre tan perseguida y menospreciada. En mi caso, y en el de otros muchos, me ha conducido al ateísmo”, o con esto de la pág. 539: “Admito, pues, con la Ciencia, que la hipótesis de Dios es innecesaria”.
Basta leer la exposición de Gustavo Bueno sobre ateísmo esencial total que realiza por ejemplo en La fe del ateo, para entender este otro enfoque.
Termino con una lista de los errores que he encontrado en el libro, la edición en papel ya no es posible corregirla (si una posible reedición), pero teniendo en cuenta que existe una edición digital (más barata), esta si podría corregirse.
A veces escribe Internet con minúsculas (pág. 81) y otras con mayúsculas (pág. 99).
A veces escribe Ácido Desoxirribo-Nucleico (pág. 68) y otras ácido desoxirribonucleico (pág. 71).
Pág. 26, dice: más dos milenios atrás, debería decir: más de dos milenios atrás.
Pág. 106, desconsoladoras - desconsoladora.
Pág. 160, ver a hablar – ver o hablar.
Pág. 181, falta cerrar comillas después de: (como quieren hacerlo las religiones dogmáticas).
Pág. 183, al final de la hoja falta la G de Gili.
Pág. 186, falta un punto y seguido entre Jesús y Si.
Pág. 254, todo lo que hay es mi cerebro – todo lo que hay en mi cerebro.
Pág. 267, he venido abolir la ley – he venido a abolir la ley.
Pág. 268, Darrin M.McMahon - Darrin M. McMahon.
Pág. 310, 1874 – 1974.
Pág. 313, Pilles Kepel, La Yihad, Península 201 - Gilles Kepel, La Yihad, Península 2001. (Error en el nombre y en la fecha).
Pág. 358, falta punto y aparte después de hebreo.
Pág. 380, Milton Ash – MiltonAsh.
Pág. 394, falta punto y aparte tras “Vaticano)”.
Pág. 398, la mayoría de lo textos – la mayoría de los textos.
Pág. 399, textos agnósticos – textos gnósticos.
Pág. 420, del hebreo naz_r – del hebreo nazir.
Pág. 426, Richard Ambelain, Jesús o el secreto mortal de los Temparios - Robert Ambelain, Jesús o el secreto mortal de los Templarios. (Error en el nombre del autor y en el título del libro).
Pág. 427, Richard Ambelain, Jesús o el secreto mortal de los templarios - Robert Ambelain, Jesús o el secreto mortal de los Templarios. (Error en el nombre del autor y en la “T” de Templarios puesta en minúsculas).
Pág. 427, llega mis oídos – llega a mis oídos.
Pág. 429, ¡siete¡ - ¡siete!
Pág. 429, surgidos otros – surgido otros.
Pág. 445, Flp 2:6-9) – (Flp 2:6-9).
Pág. 447, de de las religiones – de las religiones.
Pág. 456, el la “cristianización” - la “cristianización”.
Pág. 463, priscialianismo – priscilianismo.
Pág. 463, del la “Gran iglesia” - de la “Gran iglesia”.
Pág. 463, desde que, consiguiera - desde que consiguiera.
Pág. 475, msma – misma.
Pág. 476, Yahvéh.. – sobra un punto y aparte.
Pág. 478, ¿”Cuál fue – comillas iniciales puestas como comillas finales.
Pág. 488, parta alta – parte alta.
Pág. 513, tal puerta?) – falta punto y aparte.
Pág. 543, autosugestionada que – autosugestionada de que.

HOLBACH QUE ESTAS EN LOS CIELOS (y III)

Etiquetas: [FILOSOFIA]  
Fecha Publicación: 2013-09-28T06:13:00.000-07:00



















Holbach que estas en los cielos (y III).

Holbach moralista.



Las pasiones son los verdaderos contrapesos de las pasiones.

Holbach



He de confesar que de las tres partes en que he dividido Sistema de la naturaleza (y que se corresponden con los tres artículos que he publicado sobre Holbach en el blog) la última (el presente artículo) es la que más me ha sorprendido. El Holbach ontólogo y el Holbach ateo eran en cierta medida previsibles, el Holbach moralista no tanto, y sin embargo la concepción moral que da el barón está muy próxima a la mía. Mientras leí el Holbach moralista recordé una conversación mantenida en un blog con un católico “profundo e informado” donde decíamos:

“Irichc:

No hay convicción moral que defina al ateísmo. Por tanto, nadie más sensible que el ateo a la demagogia y a la sensiblería, ya que su condición de tal no guarda una relación clara con los principios que sigue o dice seguir. No hay mandamientos ateos, virtudes ateas, doctrinas ateas, consuelos ateos ni penitencias ateas. Puede sostener una cosa y acto seguido la contraria, sin que su calidad de descreyente se resienta por ello. Hoy puede ser Lenin y mañana Buda.

Yo:

El ateísmo no tiene convicción moral, pero eso no quiere decir que no lo tenga cada ateo particular.

Irichc:

Tampoco quiere decir que la tenga, y de eso me quejo.

Yo:

Yo como ateo si tengo convicción moral, al resto de ateos tendrás que preguntarles.”

Desde luego la postura moral defendida por Holbach es la antítesis de lo comentado por Irichc, para empezar lejos de cambiar de opinión gratuitamente Holbach defiende: “La moral debe ser estable, la misma para todos los individuos de la raza humana, no debe variar de un país o de un tiempo a otro”.

Pero no adelantemos acontecimientos y empecemos por el principio, por lo que Holbach entiende que es la moral:

La moral es una ciencia de los hechos.

La moral es la ciencia de las relaciones existentes entre los espíritus, las voluntades y las acciones de los hombres, al igual que la geometría es la ciencia de las relaciones existentes entre los cuerpos.

La moral es la necesidad de las relaciones existentes entre los hombres enseñada a seres razonables.

Ya en las primeras páginas del libro Holbach matiza: Es muy importante para los habitantes de este mundo ser justos, bondadosos y pacíficos.

Más adelante pregunta: ¿Cuál es el objetivo del hombre en la esfera que ocupa? Conservarse y llevar una existencia feliz.

El hombre virtuoso es aquel cuyas acciones tienden constantemente al bienestar de sus semejantes.

La felicidad es la coordinación del hombre con las causas que actúan sobre él.

La política debería ser el arte de regular las pasiones de los hombres y dirigirlas hacia el bien de la sociedad.

La libertad es la facultad de hacer todo lo que no perjudica a la felicidad de los semejantes para conseguir la propia felicidad.

No hay patria sin bienestar, una sociedad sin justicia sólo contiene enemigos (…) La libertad, la propiedad y la seguridad, hacen amar a la patria, y el amor a la patria es lo que constituye al ciudadano.

La sociedad es justa, buena y digna de nuestro amor cuando satisface las necesidades físicas de todos sus miembros.

(Podríamos decir que en la España actual, hay muchas personas a las que solo les queda la libertad, porque la propiedad la han perdido al quedarse sin trabajo y les han desahuciado de sus viviendas, la seguridad queda relativizada, ya no hay trabajo seguro (duradero) ni vivienda segura si no está terminada de pagar, y la libertad que les queda se convierte en libertad de emigrar. En estas circunstancias es difícil amar la patria que esta encallada en un modelo de capitalismo que parece no tener alternativa porque los que podrían cambiarlo son los que más se benefician de su inmovilismo, así solo pueden amar a la patria los que trabajan y conservan sus viviendas y pueden vivir, aunque con el temor de perderlo todo).

Recalca la importancia de la educación:

Nuestros padres e instructores son quienes nos hacen buenos o malos, sabios o insensatos, estudiosos o distraídos, firmes o frívolos y vanos. Sus ejemplos y discursos nos modifican para toda la vida.

En la moral la educación  no es otra cosa que la agricultura del espíritu.

Educados así, los hombres no tendrán necesidad de las recompensas celestes para conocer el valor de la virtud, ni de ver a sus pies el abismo en llamas para sentir el horror del crimen.

(Otra cosa que peligra en la España actual, los recortes en la educación, la limitación de becas o la subida de tasas universitarias, prepara el terreno para perpetuar ese inmovilismo del que hablaba antes, solo aquellos que provienen de las clases que más se benefician del estado actual de las cosas podrán licenciarse y perpetuar la situación de un capitalismo que culpa del paro a la clase política y no lo ve como una responsabilidad propia, pues el empresario defenderá su parcela particular y no la totalidad del bien público que concierne a todos los ciudadanos, así los más beneficiados son muchas veces los menos patriotas, pues evitan pagar impuestos o evaden capital al extranjero que podría invertirse aquí).

Dice también:

Para que el hombre fuese virtuoso sería necesario que tuviese interés o encontrase ventajas en practicar la virtud. Sería necesario que la educación le inculcase ideas razonables, que la opinión pública y el ejemplo le mostrasen la virtud como el objeto más digno de estima, que el gobierno le recompensase fielmente, que la gloria le acompañase siempre y que el vicio o el crimen fuesen constantemente despreciados y castigados.

(El ejemplo falla también en la España actual, repleta de evasores fiscales y una clase política corrupta en parte, y que parece afectar al mismo gobierno y su presidente que afirma no estar en política por dinero pero no dejaba de cobrar  “presuntamente” sobresueldos).

La sociedad puede, con el fin de conservarse, amedrentar y castigar a quienes intenten dañarla o cometan acciones que reconoce verdaderamente perjudiciales para su reposo, seguridad y felicidad.

La ley no tiene derecho a castigar a quienes la negligencia de la sociedad ha privado de los medios de subsistencia, del ejercicio de su laboriosidad y sus talentos, de la oportunidad de trabajar para ella.

La sociedad tiene el derecho de quitar la vida a sus miembros.

Aunque el hombre actúe por necesidad en todo lo que hace, sus acciones son justas, buenas y meritorias siempre que tienden a la utilidad real de sus semejantes y de la sociedad en la que vive.

Cuando decimos que la virtud es su propia recompensa queremos decir simplemente que en una sociedad cuyas intenciones fueran guiadas por la verdad, por la experiencia y por la razón, todos los hombres conocerían sus verdaderos intereses, sentirían el objetivo de la asociación, encontrarían  ventajas o motivos reales para cumplir sus deberes; en suma, se convencerían de que, para ser verdaderamente feliz, el hombre debe ocuparse del bienestar de sus semejantes y merecer su estima, afecto y ayuda.

Una política fundada sobre la naturaleza del hombre y de la sociedad, armada de leyes equitativas, vigilante respecto a las costumbres de los hombres, fiel en recompensar la virtud y castigar el crimen, sería mucho más adecuada para hacer la moral respetable y sagrada que la autoridad quimérica de ese Dios.

Volviendo a lo planteado por Irichc: “No hay convicción moral que defina al ateísmo”, podríamos decir, lo que no hay es un ateísmo que sea un calco en negativo del cristianismo (a cuya rama católica pertenece Irichc) y eso se ve claro al decir que no hay mandamientos, virtudes, doctrinas, consuelos y penitencias ateas, tampoco hay sacerdotes, obispos, cardenales ni Papas ateos, ni cielo ni infierno ateo. Lo que Holbach demuestra es que puede haber argumentaciones morales en base al ateísmo que podrán ser compartidas o discutidas por otros ateos, pues el ateísmo no tiene una jerarquía ni dogmas que hagan inútil la reflexión pues lo único que exigen es la obediencia. Como describe Holbach en su libro: “El cristianismo ha causado más divisiones, disputas, guerras civiles y políticas y crímenes de toda clase que todas las demás religiones del mundo juntas”, por lo tanto no le ha servido de gran cosa tener mandamientos, virtudes, doctrinas, consuelos y penitencias. Holbach intenta poner otras bases distintas y debo decir que el resultado no está mal para ser una moral materialista y atea.

HOLBACH QUE ESTAS EN LOS CIELOS (II)

Etiquetas: [FILOSOFIA]  
Fecha Publicación: 2013-08-31T06:27:00.000-07:00















Holbach que estas en los cielos (II).
Holbach ateo.

Fermín Huerta Martín

Si la ignorancia de la naturaleza dio a luz a los dioses, el conocimiento de la naturaleza está hecho para destruirlos. Holbach

De todo lo expresado en el artículo anterior, Holbach ontólogo, debería deducirse el ateísmo de Holbach. Sin embargo a veces se ha propuesto que “Hay dos maneras de sortear la incompatibilidad entre teísmo y materialismo. La primera consiste en hacer de los dioses entidades corpóreas, como hacen, entre otros, Epicuro y Hobbes (…) La segunda consiste en añadir un principio racional divino que opera causalmente en el mundo (…) Spinoza acepta la equivalencia entre Dios, la Sustancia y la Naturaleza.” Esto lo cuenta Alberto Hidalgo en su interesante artículo Materialismo filosófico. Voy a intentar confrontar lo expuesto por Hidalgo con lo desarrollado por Holbach en Sistema de la naturaleza (y expuesto en parte en Holbach ontólogo) para intentar averiguar si en el caso del barón  es posible compatibilizar su materialismo con algo de lo expuesto por Hidalgo.
Un principio fundamental del materialismo de Holbach es este: La materia es eterna y necesaria pero sus combinaciones y formas son pasajeras y contingentes.
En base a esto podríamos empezar por preguntar si por ejemplo Holbach admitiría los dioses de Epicuro. Estos son descritos en el libro Epicuro de Carlos García Gual:
“La eterna felicidad de los dioses es incompatible con el cuidado por los asuntos humanos. Su eterna vida es incompatible con el existir dentro de nuestro mundo, que, como todos los demás mundos en el universo atómico e infinito, está sujeto a nacimiento y destrucción. Los dioses epicúreos habitan, pues, en los espacios íntercósmicos, en esos intermundia que quedan al margen de las catástrofes cósmicas. También los dioses tienen cuerpo, aunque éste es de una increíble sutilidad, y están formados por agregación de átomos en renovación continua, sin decadencia ni desgaste corporal. Y tienen forma humana.”
“Son seres apáticos y ociosos”. “La divinidad eterna y feliz”. “Serenos e inmortales”
Está claro que estos dioses a pesar de ser corpóreos no encajan con lo expuesto por Holbach que no admite ninguna realidad concreta como eterna al margen del gran todo y de esos “elementos indestructibles” incluso menciona “átomos de Epicuro”, lo de que “están formados por agregación de átomos en renovación continua, sin decadencia ni desgaste corporal”  implica un mecanismo sobrenatural y además iguala a los dioses eternos con un universo eterno en una coexistencia difícil de explicar.
Lo del principio racional divino; o el principio es inherente al mundo y entonces se podría aplicar lo que dice Holbach: “Esta fuerza, que crees conocer mejor llamándola Dios, no es sino la energía del gran conjunto”. O si es impuesto desde fuera implica la existencia de un Dios que no acepta Holbach. Finalmente si se establece la equivalencia entre Dios y naturaleza, o toda la realidad sería espiritual o material, o una tercera cosa que desconocemos (para Holbach también se desconoce lo que es el espíritu, del que dice que es la negación de todo lo que conocemos), la cuestión entonces es si esa sustancia de innumerables atributos tiene o no conciencia, si tiene conciencia sería algo parecido a algún Dios teológico, si no tiene conciencia estaríamos en el plano materialista y llamar realidad material o espiritual a esa sustancia sería una cosa de etiquetas.
Aunque su posición ontológica excluye a dios, Holbach se enfrenta a las hipótesis espiritualistas analizando la naturaleza de lo que denomina un fantasma con cualidades imposibles de conciliar, profundizando en las contradicciones que se derivan de ello: Sustancia privada de extensión que actúa sobre órganos materiales extensos. Un ser privado de extensión no podría moverse ni comunicar movimiento  al cuerpo puesto que tal ser, al no tener partes, es incapaz de cambiar sus relaciones de distancia respecto a otros cuerpos ni provocar movimientos en el cuerpo humano, que es material. El motor del mundo material es un espíritu puro, un ser inmenso puede llenar el espacio sin excluir por ello a la naturaleza, un ser inmutable es la causa de los cambios continuos que se operan en el mundo, un ser omnipotente no puede impedir el mal que le disgusta, la fuente del orden está obligada a permitir el desorden.
¿Cómo pueden influir las acciones físicas de un ser material sobre una sustancia inmaterial y hacerle experimentar sentimientos desagradables?
Si es bueno, ¿cómo puede consentir que se les haga sufrir, aunque sólo sea  por algún tiempo?  Si lo sabe todo, ¿por qué necesita poner a prueba a sus favoritos, de los que nada tiene que temer? Si en verdad es todopoderoso, ¿no podría ahorrarles estas desgracias pasajeras y procurarles de una vez una felicidad duradera?
Si Dios supera en bondad a todos los seres de la especie humana ¿por qué no utiliza su poder infinito para hacerlos a todos felices?
¿No es él mismo la causa primera o el cómplice de las ofensas que le hacen? ¿No es él el  verdadero autor del mal o del pecado que permite cuando podría impedirlo?
No es infinito si la naturaleza entera, sin ser él, puede existir junto a él. No está en todas partes si no está en el hombre que peca o si se retira en el momento en que comete el pecado.
Toda revelación, ¿no supone en los hombres una ignorancia, una imperfección, una perversidad que un Dios sabio, bueno, todopoderoso y previsor habría tenido que prever?
Pero Holbach va más allá de exponer las contradicciones que se derivan de la idea de Dios, para el barón: El espíritu es la negación de todo lo que conocemos. Es imposible para cualquier ser material formarse una idea real de un espíritu.
Me gustaría comentar dos opiniones de los traductores, una expuesta en el epilogo donde se habla de que Holbach es terriblemente anticlerical, obsesivamente antirreligioso. Parecen expresiones vertidas desde el bando confesional, me recuerda algunos fragmentos de la definición de ateísmo del Diccionario de teología de L. Bouyer donde se dicen cosas como estas: El ateísmo es un fenómeno que aparece en todas las civilizaciones, pero que corresponde a un momento de decadencia… Su ateísmo provine de que un desarrollo intelectual desordenado… La vuelta a Dios, para el ateo, aparece, pues, como una condición de su curación psicológica…
Por  cierto, curiosamente, dice la entrada: El materialismo, al negarse a admitir cualquier realidad que no sea material, implica evidentemente el ateísmo.
Por lo que a mí respecta, si en la actualidad (especialmente  aquí en España) encuentro motivos sobrados para ser anticlerical (hablo naturalmente de un anticlericalismo no violento) en la época de Holbach mucho más.
También resulta muy curiosa la siguiente nota: Holbach no se cansa de decir que Dios es aquello de lo que no se puede hablar, pero no opta por callar. Una y otra vez insiste en mostrar la insensatez  de decir lo indecible, pero él sigue diciendo indecible a lo indecible, impensable a lo impensable. Su espíritu filosófico le lleva a aceptar el juego de marcar los límites de la razón, donde ésta se enrosca y hace piruetas para poseerse, para decir sus formas dignas e indignas de ser usada. Ahí, donde Holbach parece menos convincente, es donde se muestra más filósofo.
Parece el comentarista querer decir que cuando Holbach se contradice es cuando se muestra más filósofo. Pero entonces cuando es convincente y no se contradice ¿Qué es? ¿Menos filósofo? ¿Científico? o ¿Jardinero?
Por lo menos en este punto Holbach no se contradice, el no habla de Dios, no propone a Dios, lo que hace es hablar de la imposibilidad de Dios, lo cual es muy diferente, no dice lo indecible, dice que lo indecible es indecible. El comentarista parece querer poner en el mismo plano al que propone lo imposible y al que lo niega.
Aquí merece la pena recordar las palabras de Bunge en su segundo tomo del Tratado de Filosofía donde dice: “En cualquier semántica extensionalista, que la teología sea significante o no significante depende de las creencias religiosas del individuo. Según nuestra concepción, los enunciados teológicos pueden ser perfectamente significantes en sus propios contextos, los cuales determinan tanto su sentido como su referencia. La creencia, así como el escepticismo, deben apoyarse en la asignación de extensiones, no de sentido o de referencia. Así pues, mientras que para un teísta E(Creador)=R(Creador)={Dios}, para un ateo R(Creador)={Dios}, pero E(Creador)=conjunto vacío. (Donde E significa extensión y R referencia). En consecuencia, si alguien deseara argumentar a favor o en contra de una religión en particular, no debería buscar apoyo en nuestra semántica: debería recurrir a medios alternativos. En particular, el no creyente no logrará salirse con la suya por medio de la simple afirmación de que la teología no tiene sentido. (Pero sí puede conseguir mostrar que algunas teologías son contradictorias o que todas carecen de pruebas empíricas positivas)”.
Holbach expone con verdadera maestría un argumento que yo usé una vez en un artículo sin publicar y que me hace pensar en si ateos de diferentes épocas llegamos a los mismos argumentos, el problema es que en muchas ocasiones para llegar al ateísmo hay que leer mucho, y esas lecturas muestran los argumentos sobre los que después se reflexiona y nos terminan volviendo ateos, en mi caso, sin duda, mi argumento favorito contra la existencia de Dios lo leí en el libro de Bertrand Russell  Por qué no soy cristiano: ”Si todo tiene que tener alguna causa, entonces Dios debe tener una causa. Si puede haber algo sin causa, igual puede ser el mundo que Dios”.
Cuando atravesé mi desierto de agnosticismo entre mi fase crédula y la actual atea (ver mi artículo Fervoroso creyente, fervoroso agnóstico, fervoroso ateo), leí durante mucho tiempo a Gustavo Bueno, algunos de sus argumentos ateos me fascinaron, como no puede ser de otra manera, ahora que he leído a Holbach veo a muchos de los argumentos de Bueno como actualizaciones de los argumentos de Holbach (quien tenga conocimientos más profundos sobre el tema podrá señalar que los argumentos de Holbach actualizaban o repetían ideas de autores anteriores), en su libro La fe del ateo da un puñado de estos argumentos que muestran a Dios como un mosaico de ideas incompatibles. Pero en aquella época había un argumento más “técnico”  al que le di muchas vueltas, que se encuentra en el segundo tomo de su Teoría del cierre categorial: «Entrelazamiento y, a su vez, desconexión de cosas entrelazadas con terceras: el principio de Symploké, así interpretado, alcanza un significado claramente materialista. Al menos, él es incompatible con cualquier tipo de concepción ontoteológica del mundo que presuponga un Dios creador y gobernador del Universo, omnipotente y omnisciente, y que mantenga coordenadas todas las realidades del Universo (desde el astro más grande hasta la hoja más pequeña del árbol, pero que ‘no se mueve si Dios no dispone las cadenas de causas para moverla’). La symploké, al reconocer ‘cortaduras’ en el Mundo, implica propiamente el ateísmo ‘terciario’, es decir, la negación de un Dios omnisciente y omnipotente, y aquí reside su principal significación gnoseológica. No es posible un entendimiento capaz de conocer todas las cosas, porque la symploké las hace incognoscibles (en este sentido). El reconocimiento de esta implicación entre la tesis de la symploké y el ateísmo terciario (el que niega el Dios omnisciente de Molina, pero también el ‘genio’ de Laplace), será acaso considerado como abusivo por algunos teólogos; sin embargo, nos parece que la implicación está reconocida, al menos en su forma contrarrecíproca por el propio teísmo molinista, no sólo en su versión tradicional escolástica, sino también en la versión del monismo idealista del pasado siglo».
Caí en la cuenta de que las objeciones que yo ponía (desde mi posición agnóstica) al argumento de Bueno eran de índole crédula, espiritualista. Es decir, si se aceptaba el principio de symploké (ver mi artículo Críticas de Gustavo Bueno a la causalidad en Mario Bunge), el razonamiento de Bueno es impecable, por eso la importancia de una base materialista que fundamente el ateísmo, estos dos conceptos se sustentan conjuntamente.
Solo lecturas incompletas pueden permitir “redescubrir” argumentos clásicos como si fueran propios. El argumento que Holbach  expone es también muy interesante, tiene que haber “relaciones morales” entre Dios y los hombres para que el invento cristiano funcione, debe haber nociones análogas de bien en Dios y en los hombres, pero si se acepta eso se abre paso a un alud de críticas que Holbach desarrolla en este libro que no en vano es considerado la biblia del ateísmo.

HOLBACH QUE ESTAS EN LOS CIELOS (I)

Etiquetas: [FILOSOFIA]  
Fecha Publicación: 2013-07-28T02:53:00.000-07:00



















Holbach que estas en los cielos (I). 
Holbach ontólogo.
Fermín Huerta Martín 

El espíritu de un hombre que piensa obtiene de un buen libro más que el espíritu de un ignorante de todos los placeres que le proporcionan sus riquezas. Estudiar es reunir un arsenal de ideas. La cantidad y combinación de sus ideas es la que establece las diferencias entre los hombres y les confiere ventaja sobre los otros animales.
Holbach


Hubiera bastado con leer los piropos que Mario Bunge dedica a Holbach para haber tenido la tentación de leer su obra, piropos como estos:
“La visión sistémica de la sociedad fue anticipada por Ibn Jaldún, el gran sociólogo tunecino de fines de siglo XIV. La misma concepción fue formulada y usada explícitamente cuatro siglos después por el Barón de Holbach, colaborador insigne de la enciclopedia dirigida por d´Alembert y Diderot. Holbach fue el fundador del Sistemismo filosófico, con sus obras Système de la nature (1770) y Système social (1773). Fue muy influyente en su tiempo, pero hoy se le ignora sistemáticamente en las facultades de humanidades del mundo entero.”
Filosofía y sociedad
“De hecho, la primera filosofía sistémica fue elaborada por el famoso barón d´Holbach. Al principio mismo de su Système social (1773) escribió: “Todo está unido en el mundo moral (social) como en el mundo físico”. Tres años antes, en su Système de la nature, había explicado sus razones a favor de la sistematicidad (y materialidad) de la naturaleza. Esto no hizo gracia a los altos poderes de aquel tiempo: sus influyentes trabajos fueron prohibidos en Francia, el país adoptivo de d´Holbach. Y la ilustración francesa en su integridad es ignorada en la mayoría de las universidades, donde el sistemismo, confundido a menudo con el holismo, es tan popular como el materialismo, el espanto de los pusilánimes. “
Emergencia y convergencia
“El crédito por haber unido el materialismo con el Sistemismo hay que otorgárselo al barón D´Holbach (1773), uno de los más importantes enciclopedistas. En efecto, parece haber sido él el primero en sostener no solamente que todos los existentes son materiales, sino también que todo, tanto en la naturaleza como en la sociedad, está relacionado. Esta ontología, el materialismo sistémico, prosperó en las ciencias naturales, todas las cuales estudian sistemas materiales, sean estos tangibles como los sistemas nerviosos o intangibles como las moléculas y los sistemas sociales.
A la caza de la realidad
Sin embargo hasta que no leí Historia del materialismo de Lange, que contiene un capítulo con el título de la obra de Holbach no me decidí a comprarme el libro.
Este volumen es una edición de Laetoli de 2008, cuenta Vidal Peña en su artículo El barón Holbach, hoy que se trata de una versión con pequeños cambios de la edición de 1982 de Editora Nacional, uno de los cambios es usar la introducción como epílogo, en mi caso esto no surtió efecto, leí primero el epílogo. La edición es casi impecable, el libro se tiene que leer con 4 puntos de libro, uno para la página por donde va la lectura y otros para las notas de la edición de 1770, 1821 y las notas de los traductores. Se han tomado la molestia de traducir las citas en otros idiomas, muy abundantes, sobre todo en latín. Se echa de menos un índice de nombres y otro de palabras clave, tan útiles en este tipo de libros para futuras consultas.
No hay demasiados errores tipográficos, pero he encontrado un puñado que paso a copiaros:
Pág. 82, dice “hay podido”, debe decir “haya podido”.
Pág. 100, hacerme un idea – hacerme una idea.
Pág. 230, sufelicidad – su felicidad.
Pág. 232, el vuelco – al vuelco.
Pág. 261, que no se no acuse – que no se nos acuse.
Pág. 311, sus dejan de existir – sus deberes dejan de existir.
Pág. 321, esencialmente diversas – esencialmente diversos.
Pág. 445, no este Dios – no es este Dios.
Pág. 469, somos responsable – somos responsables.
Pág. 471, ssólo – sólo.
Pág. 472, décil – dócil.
Pág. 487, podoroso – poderoso.
Pág. 517, y que no la virtud – y que la virtud.
Pág. 530, la nota 44 se ha numerado 14.
En las notas de la edición de 1770 de la primera parte, las notas 61 y 81 no aparecen en el libro.
Por cierto dice Vidal Peña que el estilo de Holbach es seco, reiterativo y mortalmente plúmbeo y dice también José Manuel Bermudo: “su obra, leída con nuestros hábitos analíticos, resulte tosca, recurrente, amateur. En cambio, leída espontáneamente, sin necesidad de analizarla, resulta refrescante, purificadora, bienhechora”. La mía, sin duda, ha debido ser una lectura espontanea, pues he disfrutado mucho con ella, hasta el punto de casi haber seguido la norma de Bunge cuando estaba leyendo el Quijote y Guerra y Paz, no superar el límite de cinco páginas por día, para disfrutarlas. En mi caso procuraba leer un capítulo diario. La importancia de este libro me hace considerarlo ya mi tercer libro de ontología materialista favorito junto con El moblaje del mundo de Bunge y Ensayos materialistas de Bueno.
El planteamiento ontológico que ofrece Holbach en este libro seria el siguiente:
La naturaleza es el gran todo fuera del cual nada puede existir.
(La expresión “gran todo”, o en otras ocasiones “gran conjunto”, “conjunto eterno” o “conjunto universal”, se repite a lo largo de toda la obra, siempre que la leo me acuerdo de Gustavo Bueno para quien un todo no puede ser infinito, “un todo es una multiplicidad limitada” dice Bueno. Ver mi artículo Infinito, yo te cito).
La naturaleza es un todo actuante, en ella todo está en continuo movimiento. A su vez el movimiento es un modo de ser que resulta necesariamente de la esencia de la materia, la cual se mueve por su propia energía, la variedad de sus movimientos se deben a la diversidad de propiedades de las materias primitivas de las cuales la naturaleza es el conjunto. Tanto la materia como el movimiento han existido siempre. La materia no es un cuerpo homogéneo. Existen diferentes materias que han pesado unas sobre otras eternamente.
(Una de las notas de los traductores ya nos advierte de que en Holbach no hay monismo de la sustancia, sino pluralidad de sustancias todas ellas materiales, una vez Iñigo Ongay calificó mi posición como materialismo monista, pienso que son monistas todos los materialistas, en tanto que niegan la existencia del espíritu, incluyo aquí al materialismo filosófico, el ejemplo de la nota lo aclara “pluralidad de sustancias todas ellas materiales”. Una prueba de la confusión que se puede tener sobre el tema se puede ver en esta entrevista de Alberto Hidalgo a Mario Bunge, dice Hidalgo: Habría un materialismo monista, otro dualista y finalmente, otro pluralista, según los géneros o especies de materialidad que uno admitiese. Responde Bunge: Sí. Yo soy monista pluralista).
Sus movimientos nacen sin interrupción unos de otros, son alternativamente causas y efectos, forman un vasto círculo de generaciones y destrucciones, combinaciones y descomposiciones, que no ha podido tener ningún comienzo ni puede tener jamás fin.
(Holbach no se plantea el problema kantiano de cómo ha podido transcurrir esa eternidad hasta el momento presente, reconoce en una parte del libro: “No le está dado al hombre saberlo todo”. Añade también en otra parte que “Alguna cosa ha existido desde toda la eternidad es una proposición evidente y no necesita pruebas”. Sobre la cuestión del tiempo ver mis artículos Tiempo y devenir en el materialismo filosófico y Tiempo en Bunge).
Las propiedades comunes a toda materia son: extensión, divisibilidad, impenetrabilidad, figurabilidad, movilidad y movimiento de masa.
El movimiento hace nacer, mantiene durante algún tiempo y destruye sucesivamente unas y otras partes del universo, mientras que la suma de la existencia permanece siempre la misma.
Puede haber modos de existir y actuar infinitamente diversos.
En la naturaleza sólo puede haber causas y efectos naturales, las leyes de las operaciones naturales que están al alcance de nuestro juicio y conocimiento son suficientes para permitirnos descubrir las que se sustraen a nuestra mirada, que podemos, al menos deducir por analogía.
La naturaleza tiene recursos que no conocemos.
El todo no puede tener un fin puesto que nada existe fuera de él hacia el que pueda tender, las partes que contiene si tienen un fin.
(Sin embargo dice en otra parte del libro: ¿cuál es la finalidad de la naturaleza?, actuar, existir y conservar su conjunto).
La naturaleza puede producir seres inteligentes reuniendo materias apropiadas para formar cuerpos organizados de un modo particular.
Existen unas reglas universales a las que todo está sometido.
La materia es eterna y necesaria pero sus combinaciones y formas son pasajeras y contingentes.
(Esta es una clara anticipación tanto de la Materia ontológico-general de Gustavo Bueno como del subconjunto propio B de S, tal que todo individuo concreto es la agregación de miembros de B, de Mario Bunge).
El hombre es materia y tiene ideas solo acerca de la materia. Todo en el universo está relacionado, ligado.
(Aquí, sin embargo chocaría Holbach con el principio de Symploké de Bueno aceptado tácitamente por Bunge, ver  mi artículo Criticas de Gustavo Bueno a la causalidad en Mario Bunge)
En el sistema general del mundo no vemos otra cosa que una larga sucesión de movimientos recibidos y comunicados por contigüidad por seres puestos al alcance unos de otros.
(Aquí de nuevo resuena la idea de espacio como plenum de materia aceptada por Bunge y Bueno,  dice Holbach en otra parte  “cadena universal de los seres”).
La esencia de la materia es incomprensible.
Si todo lo que existe es materia, esta materia es infinita es decir, no puede estar limitada por nada.
La naturaleza es única, aunque sus elementos o sus partes sean infinitamente variados y estén dotados de propiedades muy diferentes.
La naturaleza sólo hace cosas necesarias.
Infinitos intentos, realizados durante la eternidad con elementos y combinaciones infinitamente  variados bastan para producir todo lo que conocemos y muchas otras cosas que no conoceremos jamás.
Por naturaleza entendemos un conjunto de materias existentes y provistas de propiedades.
Si no podemos remontarnos a las causas primeras,  contentémonos con las causas segundas y los efectos que la experiencia nos muestra; recojamos hechos verdaderos y conocidos que nos permitirán juzgar lo que no conocemos.
Somos partes sensibles de un todo desprovisto de sentimiento.

Hasta aquí unas pinceladas del planteamiento ontológico que hace Holbach en esta obra.
Holbach presenta un esquema de sistema materialista que mezcla conocimientos e ignorancias (dice Bermudo en el epílogo: El pensamiento ha de poner lo que la experiencia no revela: pero no ha de ponerlo arbitrariamente sino de modo que dé  cuenta coherente, pragmática y económicamente de aquello que muestra la experiencia. Ahí está el lugar de la filosofía en sentido fuerte, y Holbach lo asume y sitúa en él su reflexión en el marco trazado por Diderot)  o como dice una de las notas de los traductores “Holbach elabora un sistema filosófico flexible, en el que caben diversas hipótesis científicas rivales”, pero que expresa una idea ontológica clásica, recurrente a través del tiempo, una apuesta metafísica (si se quiere llamar así, una apuesta que por supuesto los materialistas consideramos mejor fundamentada que la opuesta). Con más datos es la misma apuesta que en la actualidad realizan Bueno y Bunge, de hecho de no haber “duplicado” al y hombre y a la naturaleza (en feliz expresión de Holbach) hubiera sido la única apuesta, que hubiese tenido múltiples modulaciones, es la apuesta materialista que desarrolla a lo largo de todo el libro, la negación de las entidades sobrenaturales. En este sentido es muy claro cuando habla de los filósofos que le han precedido: “Por lo que se refiere a la filosofía antigua, si exceptuamos la de Demócrito y Epicuro, fue en general una verdadera teosofía, concebida por los sacerdotes de Egipto y Asiria. Pitágoras y Platón no fueron otra cosa que unos teólogos, llenos de fervor y tal vez de mala fe. Encontramos al menos en ellos un misterioso espíritu sacerdotal que es siempre señal de que se intenta engañar o que no se quiere instruir a los hombres. Hemos de extraer una filosofía inteligible y verdadera de la naturaleza y no de la teología.”
A diferencia de Ensayos materialistas y El moblaje del mundo, Sistema de la naturaleza no tiene formulas complicadas y que requieran para su compresión de algunos “conocimientos técnicos” pero a su manera no deja de ser un libro denso y desde luego extenso, la densidad obliga al esfuerzo, pero la extensión cuando va acompañada de placer es una felicidad.
En el fondo estos tres libros materialistas están expresando lo mismo, por supuesto con matices que los distinguirían, del mismo tipo que existen entre Bunge y Bueno (por ejemplo la distinción emergencia/anamórfosis).
Holbach me ha desbordado con sus palabras, he practicado mucha relectura sobre la marcha y he tomado multitud de notas (78 páginas), casi no había una página de la que no mereciera tomar una nota. Eso solo pasa con los grandes libros.

LA VIEJA POLEMICA ENTRE MANUEL SACRISTAN Y GUSTAVO BUENO

Etiquetas: [FILOSOFIA]  [GUSTAVO BUENO]  
Fecha Publicación: 2013-06-28T09:12:00.000-07:00



















LA VIEJA POLEMICA ENTRE MANUEL SACRISTAN Y GUSTAVO BUENO

Fermín Huerta Martín


“No hay un saber filosófico sustantivo superior a los saberes positivos; los sistemas filosóficos son pseudo-teorías, construcciones al servicio de motivaciones no-teoréticas, insusceptibles de contrastación científica (o sea: indemostrables e irrefutables) y edificados mediante un uso impropio de los esquemas de la inferencia formal.”
M. Sacristán, Sobre el lugar de la filosofía en los estudios superiores.


Manuel Sacristán Luzón (Madrid, 1925- Barcelona, 1985), estuvo relacionado con Mario Bunge y con Gustavo Bueno, a Bunge le tradujo La investigación científica, dijo de él en una entrevista que era el mejor de sus traductores.
En 1968 escribió Sobre el lugar de la filosofía en los estudios superiores (donde proponía “suprimir la licenciatura en filosofía y eliminar la asignatura de filosofía en la enseñanza media“), el texto dio pie a la respuesta de Gustavo Bueno en su libro El papel de la filosofía en el conjunto del saber. Este era el motivo de que tuviera el libro recopilatorio de Sacristán Papeles de filosofía panfletos y materiales II, comprado en 1999 (el año en que leí El papel de la filosofía en el conjunto del saber), del libro solo había leído ese texto, pero desde luego el índice era lo suficientemente interesante como para leer el libro entero, así que el verano de 2012 decidí leerlo íntegramente y releer dicho fragmento. Esto me ha dado la posibilidad de reflexionar sobre estas críticas que Sacristán realiza y que yo mismo me he hecho en alguna ocasión, me parece un tema interesantísimo y capital. He comentado el tema con motivo de algunas opiniones de Bueno relativas a la cuestión, concretamente en la exposición de la Materia ontológico-general como algo más allá de las ciencias categoriales. Opiniones con las que Bueno intentaba (bajo mi punto de vista) dar la vuelta a la tortilla de lo expuesto por Sacristán  y supeditar el saber positivo al filosófico, llevo muchos años moviéndome entre estas “dos aguas”, entre la ciencia y la filosofía y pienso como Bunge que las aguas van revueltas y no se pueden separar.
La discusión tenía un toque “personal” dado que Sacristán proponía la supresión de la producción de licenciados en filosofía, y Bueno tenía esa condición (por cierto que Sacristán también, habla Bueno de hara-kiri filosófico), así como la de funcionario del Estado (los profesores de filosofía son sin duda el cuerpo más excelso dentro de los funcionarios del Estado). En mi caso no hay intención personal pues yo no soy ni licenciado ni funcionario, en este sentido la argumentación de Sacristán no podría “ofenderme” monetariamente (por lo de funcionario) ni orgullosamente (por lo de licenciado), en la actualidad la ofensa monetaria la proporciona el gobierno con sus recortes “justificados” por la crisis económica. No sé si les queda el orgullo de la licenciatura o este ha sido también mermado por el desprestigio de la función docente en general entre los padres de alumnos, recientemente asistí a un hecho insólito, en un acto de presentación de un Instituto de educación secundaria  (para captar nuevos alumnos) el profesor de filosofía recibió un prolongado aplauso al término de su charla, en la que había aludido a la necesidad de formar alumnos felices, intracranealmente me vino una carcajada al recordar una frase de Bueno de una entrevista donde decía que su época de mayor felicidad coincidió con la de mayor ignorancia, desconozco que hubiera respondido el licenciado-funcionario si le hubiera comunicado tal opinión.
Desde luego a nivel personal Bueno tenía derecho a la réplica que dio en su libro El papel de la filosofía en el conjunto del saber, una obra impresionante, aún recuerdo una crítica de J. L. Abellán en su libro Panorama de la filosofía española actual:
«En el libro de Gustavo Bueno se expone una idea de la filosofía con la que se contesta contundentemente a las argumentaciones de Sacristán, y es de una riqueza de planteamientos y una sugerencia de puntos de vista que hacen el libro altamente interesante y valioso. Es cierto, por otro lado, que el libro resulta con frecuencia farragoso, confuso, innecesariamente oscuro y complicado en su exposición, pero, librado de estos defectos, sigue manteniendo una considerable dosis de interés.»
El libro de Bueno lo tuve que conseguir primero en fotocopias gracias a la Biblioteca Nacional de España, luego lo pude comprar gracias a Internet, y en la actualidad puede conseguirse gratis gracias a la valiosa labor de la Fundación Gustavo Bueno en http://www.fgbueno.es/gbm/gb70pf.htm
Bueno, siendo licenciado-funcionario está lejos de la mediocridad y puede ser comparado con cualquier filósofo o pensador de la historia, en su caso no puede hablarse (visto externamente por un simple aficionado que solo ha tenido trato con Bueno a través de su obra) como cita Sacristán de “institución parasitaria”. Es más, me atrevería a decir, la mera existencia del licenciado-funcionario Gustavo Bueno (de su obra) justificaría la existencia del cuerpo de profesores de filosofía en España, los pasados, los presentes y los futuros, el relevo ya está garantizado con Javier Pérez Jara.
La propuesta de Sacristán plantea crear un Instituto general de filosofía, donde los alumnos fueran licenciados en otras disciplinas. De hecho la propuesta de Bueno de la filosofía como saber de segundo grado, que se nutre de otros saberes, recoge de alguna manera la esencia de esa propuesta, lo que ocurre es que lo hace de forma voluntaria, mientras que la propuesta de Sacristán obligaría a tan actitud, de todas formas, una licenciatura o dos no solucionaría el problema que se desprende de la filosofía de segundo grado, si en el sistema vigente aun en la actualidad, un licenciado en filosofía que siguiese la máxima de Bueno, debería estudiar física, matemáticas, biología, etc., con el sistema de Sacristán ya se conocerían una o varias de esas disciplinas pero no las restantes. Y si resulta que el licenciado en matemáticas solo pudiese hablar de filosofía de las matemáticas terminaríamos en otra aberración similar a la precedente. Y si un licenciado en química puede hacer filosofía de la física ¿Por qué no iba a hacerlo un licenciado en filosofía? (Dice Federico Lange en Historia del materialismo:
“es la filosofía del profesor de física la que se subleva contra la del profesor de metafísica”).
La totalización (sistematización) que implica la filosofía es parcialmente ajena a cualquier ciencia categorial que por definición es sectorial, solo podría ser filósofo el licenciado en todas las ciencias categoriales, algo imposible. Por lo tanto su propuesta no tendría que producir mejores obras de filosofía de lo que se producen en la actualidad, al fin y al cabo los licenciados de las diversas ciencias interesados en la filosofía que quieren escribir sobre el tema lo hacen igual reciban las clases de filosofía al principio o al final de sus estudios.
La importancia de la filosofía esta en otro punto también, de la misma manera que cada persona debe saber si es religiosamente creyente o no (y actúa en consecuencia), el científico que realiza investigaciones debe tener una filosofía que dirija sus actos, leo en El País de fecha 11 de agosto de 2012, una reseña de un libro escrito por el cardiólogo Pim van Lommel, es el típico ejemplo de la importancia de ese saber no sustantivo, un cardiólogo filosóficamente materialista nunca plantearía la opción de investigar una conciencia sin base corporal, aceptaría la magnífica definición proveniente del materialismo filosófico de materialismo como negación de los “vivientes no corpóreos”. Y un periodista filosóficamente materialista tampoco. Intentaría agotar otras vías de investigación, sin embargo la opción elegida está a un paso de la pseudociencia, el espiritualismo, etc. Este matiz da importancia suprema a ese saber no sustantivo llamado filosofía, se estudie antes, durante o después de la licenciatura. Dicho lo cual, debo decir también que en alguna ocasión he criticado a Gustavo Bueno por su pretensión de superioridad de sus propuestas filosóficas con respecto a las ciencias categoriales, sin embargo, criticas aparte, Bueno está en su derecho de hacer tal propuesta, como la tendría cualquier Catedrático de Física o cualquier otra rama que hiciese lo mismo.
Nadie estaría capacitado para hablar de ontología en general ni podría tener un sistema. Aunque a esto también se diga que no es un saber sustantivo, me parece imprescindible para filosofar o practicar ciencia. Como se sabe, la situación que criticara Sacristán hace más de cuarenta años sigue igual aquí en España, pero su valiente apuesta sirvió para que Bueno escribiera el primero de sus libros imprescindibles.
Posteriormente Bueno ha tratado el tema en diversos lugares y con diversos enfoques, pero por su importancia os copio un fragmento de su obra ¿Qué es la filosofía?:
“Ante todo, la que suele llamarse «filosofía espontánea de los científicos» y, por extensión, la filosofía entendida como reflexión, de segundo grado, llevada a cabo «a pie de obra» de las ciencias positivas.  Según esta concepción la filosofía carecerá de sustancia propia; su cometido, si es que le queda alguno, es recoger los resultados arrojados por las ciencias categoriales, esclarecerlos, confrontarlos, a veces incluso coordinar sus principios o resultados. Por otra parte, cabe observar (por no decir denunciar) la creciente voluntad de los científicos (sobre todo físicos o biólogos) por hacerse presentes públicamente ante cuestiones de naturaleza filosófica, ofreciendo sus opiniones como «filosofía formulada desde el punto de vista de un científico». En nuestros días el género literario cultivado por físicos principalmente (aunque también por biólogos) en sus «obras de síntesis» constituye uno de los más notables sucedáneos de la filosofía. Decimos en este sentido que la «visión científica del mundo» propuesta por un científico en cuanto tal, es decir, desde la perspectiva de sus categorías científicas (otra cosa es que el científico se sitúe en la perspectiva del filósofo) es siempre un sucedáneo de la filosofía. Pues al científico, en cuanto tal (en cuanto matemático, en cuanto físico...), no le corresponde formular «visiones del mundo», sino que le corresponde formular «visiones de su propio campo». Y cuando pretende aplicar los conceptos categoriales, por rigurosos que sean en el ámbito de su esfera, a otros contextos, los distorsionará y tergiversará las ideas correspondientes. En este sentido, su perspectiva de científico estorba, más que favorece, su comprensión filosófica, y la hace acrítica, ingenua y, a veces, pueril.  Las «visiones científicas» del mundo suelen no ser otra cosa sino reexposiciones de concepciones arcaicas disimuladas con una vestidura científica o técnica y apoyadas en el prestigio de los científicos. Se comprende esta posibilidad si se tiene en cuenta que un científico no puede menos que distorsionar la realidad cuando pretende ajustarla a sus exclusivos conceptos categoriales; pero cuando utiliza categorías científicas que no son las de su especialidad deja de ser propiamente científico, por lo que no tiene por qué arrogarse esta condición al exponer su «visión científica del mundo».
Ahora bien: que las ciencias categoriales no tengan por sí mismas capacidad para dar lugar a una visión filosófica crítica del mundo —de otro modo: que la excelencia de un científico en su esfera no constituya ninguna garantía para asegurarle un dominio sobre el razonamiento filosófico— no quiere decir tampoco que las ciencias positivas se muevan en un terreno distinto y neutral respecto de cualquier concepción del mundo de índole metafísica, mitológica o teológica, porque, al menos en aquellos puntos en los cuales las referidas concepciones del mundo se comprometen en cuestiones que intersectan con las materias tratadas por las ciencias, la confrontación con éstas es inevitable. Carecen de todo fundamento, salvo el de interés ideológico, las afirmaciones, que hoy vuelven a ser reiteradas una y otra vez, según las cuales la ciencia o la racionalidad científica se mantienen en un plano neutral y paralelo al plano de la fe teológico-religiosa, con el cual, por tanto, y en virtud de ese paralelismo, no podrían nunca converger. Es cierto que la mayor parte de los conflictos históricos habidos entre la religión judeo cristiana y las verdades que las ciencias positivas fueron ofreciendo —el conflicto en torno al geocentrismo, en la época de Copérnico y Galileo; el conflicto sobre la edad de la Tierra en la época de Buffon o de Lyell; el conflicto sobre el origen del hombre en la época de Darwin o Huxley, &c.— fueron resolviéndose «en el terreno diplomático»; pero no porque los conflictos hubieran resultado ser aparentes, ni porque hubieran sido retiradas las conclusiones de la razón científica positiva: las que se replegaron, refugiándose en el alegorismo o en la doctrina de los «géneros literarios», fueron las Iglesias católicas y protestantes, obligadas precisamente por el empuje de la racionalidad científica. ¿Pueden decir con verdad estas Iglesias que el avance de las ciencias no afecta a su fe, considerada en el terreno de su dogmática, o podrán decir sólo con verdad que el avance de la ciencia no afecta, al menos tal como podía esperarse, a su organización social? El conflicto fundamental entre las «religiones superiores» y la «razón» no se libra en todo caso en el campo de batalla de las ciencias positivas, sino en el campo de batalla de la filosofía. Aquí se encuentran los lugares ocupados por el razonamiento filosófico (la existencia de Dios, la inmortalidad del alma humana) donde las Iglesias no pueden ceder, y por ello cabrá afirmar que es en estos lugares en donde los conflictos entre la fe y la razón se producen de un modo irreducible, más que en los lugares en donde se enfrenta una ciencia positiva determinada con un dogma particular.”
Además se puede realizar un experimento mental que ponga a prueba lo que propone Sacristán, mientras que Bueno sería el prototipo de Sacristán de licenciado-funcionario en filosofía a hacer desaparecer, Mario Bunge sería el prototipo a potenciar, un licenciado en física que después tuvo preocupaciones filosóficas, hizo filosofía de la física y después filosofía de casi todo lo demás. Pues bien, a pesar de sus diferentes estudios iniciales ambos han desarrollado sendos sistemas filosóficos materialistas potentes y han escrito sobre ontología en sendos libros imprescindibles (Ensayos materialistas y El moblaje del mundo).
No me parece que ser Catedrático de Filosofía en vez de Catedrático de Física o al revés merme lo más mínimo la importancia de sus obras y sus sistemas. Como siempre, habrá de todo en la viña del Señor, licenciados en filosofía o física interesados solo en ser funcionarios y ganarse la vida y licenciados que intenten fundamentar sus opiniones más o menos sustantivamente.
Sea como sea, la cuestión es que Bueno escribió el primero de sus libros importantes, cuya lectura es muy recomendable, en especial para aquellos que se interesan por la filosofía en general y el materialismo en particular. Recientemente pude participar en un blog donde se criticaba a Gustavo Bueno (he vuelto a consultar la entrada de dicho blog pero desgraciadamente el autor la ha hecho desaparecer, así que me remito a mi pobre memoria), incluso se mencionaban las obras aquí tratadas Sobre el lugar… y El papel …, intentando ningunear el libro de Bueno. En general la situación se puede resumir con las opiniones de otro de los participantes en ese blog (Miguel Blanco) que escribió varios comentarios en la entrada de mi blog La unión de los ateos es posible y deseable, y que aquí os copio:
“En cuanto a G. Bueno, ¿crees que es necesario dedicarle tanta atención a un personaje lleno de ex-abruptos y contradicciones?”
“No dudo de las valiosas aportaciones que Bueno ha hecho al ateísmo o a la filosofía, pero no puedo leer con demasiado interés su obra después de haber leído ciertos artículos suyos o haber escuchado algunas de sus desafortunadas intervenciones”
Mi respuesta fue:
“Si no me he equivocado al contar creo que he escrito 10 artículos dedicados a Gustavo Bueno y su sistema filosófico el materialismo filosófico, 1 neutral (la bibliografía), 1 laudatorio (Apuntes mundanos sobre la bibliografía de Gustavo Bueno) y 8 críticos, todos están en mi blog.
Suelo distinguir dos etapas en la obra de Bueno, las anteriores a El mito de la cultura y las posteriores, en la primera etapa tiene una serie de libros excepcionales y totalmente recomendables para leer como son: El papel de la filosofía en el conjunto del saber, Ensayos materialistas, La metafísica presocrática, El animal divino, Cuestiones cuodlibetales sobre Dios y la religión, Materia, los 5 tomos de la Teoría del cierre categorial, ¿Qué es la filosofía?, ¿Qué es la ciencia?, El sentido de la vida, algunos de ellos se pueden conseguir gratis por Internet en http://www.fgbueno.es/
Leer estos libros es imprescindible para tener un conocimiento de la obra de Bueno y poder juzgarle, desgraciadamente en su etapa posterior y luego también en entrevistas de periódicos y sobre todo en apariciones en televisión ha adquirido una fama que tu expresas muy bien cuando hablas de “exabruptos y contradicciones“, sin embargo creo que quedarse solo con esto último y en base a ello tomar la decisión de Roberto Augusto y la tuya de no “dedicar más espacio ni tiempo a Bueno”, después de confesar Roberto: “La verdad es que no soy un conocedor del sistema buenista ni deseo serlo”, o tú mismo: “Gustavo Bueno es el máximo representante o impulsor del llamado materialismo filosófico, que no acabo de entender. Esto es razonable, puesto que no soy filósofo y, por tanto, me faltan muchos conocimientos previos”, es un error monumental bajo mi punto de vista.”
Quizás pueda parecer paradójico o contradictorio que alguien como yo que he criticado en varios artículos a Bueno saliese en defensa de su obra. Pero insisto en que perderse la lectura de obras como El papel de la filosofía en el conjunto del saber o Ensayos materialistas, por determinadas opiniones actuales me parece un disparate. Y para animar a su lectura que mejor que leer algunos fragmentos de esta impresionante obra:
“Por un lado, "Filosofía", en cuanto conserva su significado de Sabiduría, una sabiduría que consiste precisamente en no aceptarse en posesión de ningún saber definitivo.” Pág. 11.
“La Filosofía, como oficio, es, en suma, la institucionalización de ese trabajo con Ideas que llamamos "reflexión" —es decir, distanciamiento, reconsideración en "segundo grado"—, no sólo analizándolas, sino también componiéndolas "geométricamente", en la medida en que ello sea posible. La Filosofía académica aspira, sobre todo, a ser una "Geometría de las Ideas", para ofrecer un entramado ideal, que, por sí mismo, es ya una realidad cultural, cualquiera que sea el alcance que pueda tener en el conjunto de las realidades culturales.” Pág. 16.
“Pero "Filosofía" es también, para nosotros, una Idea, la Idea de una actividad mental, que regresa incesantemente, mediante una trituración integral, hacia un límite (que llamaremos después "materialidad trascendental") y que progresa —en virtud de la misma energía que le hacía regresar— hacia la construcción de conexiones de ideas, constantemente devoradas por un nuevo regreso —no hay "Philosophia perennis”.” Pág. 42.
“El límite universal de este componente regresivo de la totalización será la trituración de todas las partes en todos los marcos, es decir, lo que llamaremos la "materialidad trascendental" (M.T.). M.T. es algo así como el "espacio o universo ontológico" que contiene virtualmente todas las formas, a la manera como el espacio geométrico contiene virtualmente todas las figuras. La M.T. aparece así como una idea-límite de la razón y, para usar una terminología kantiana, como el "ideal de la razón". Pág. 104.
Ahora bien, las limitaciones de la razón no significan la destrucción de la razón, como tampoco los límites biológicos de la vida significan la destrucción de la medicina. Las totalizaciones categoriales siempre resultan ser el esquema mismo de toda racionalización. Pero las totalizaciones trascendentales siempre constituirán la crítica racional a las primeras, la indicación de un "ideal de la razón", para remontar las hipótesis, liberándose de ellas, aun cuando sea para tener que recaer en otras hipótesis, pero que contienen a las primeras. Preguntar por qué la M.T. —que no contiene ninguna forma determinada— se determina en unas formas más bien que en otras, es un ejemplo de pregunta capciosa, en tanto que significa un uso disfrazado de la M.T. como concepto metafísico positivo. Pero si la M.T. es un concepto puramente negativo, carece de sentido atribuirle una razón de la determinación. En cualquier caso, la M. T. no es la pura indiferencia, sino el límite de la descomposición, por tanto, la negación cualificada por las estructuras negadas. De este modo, la M.T. cambia según los niveles históricos dados desde los cuales se emprende la regresión absoluta. Pág. 107.
“La Filosofía es una forma de totalización racional crítica universal, no regional.” Pág. 113.
“Un problema filosófico es un hilo de la trama del mundo, en tanto que se quiere eliminar, en el momento en que se le considera como superfluo. Pero sólo en la medida en que este hilo aparece anudado a otros, resulta imposible eliminarlo sin romper el tejido total. La resignación al fatal entramado de las cosas constituye, tanto un reconocimiento de la propia incapacidad de sustitución, como una abolición de la conciencia filosófica. El escepticismo filosófico toma ahora la forma no ya de un escepticismo del saber —"no podemos saber nada"—, sino de un escepticismo del hacer, de un fatalismo —de lo que Hegel llamó la "conciencia desgraciada"—. Pero este escepticismo no es filosófico: el escepticismo filosófico, con palabras de Montaigne —que seguía a Sexto Empírico— no es el de los académicos, que dicen que nada es posible conocer —lo cual ya es saber demasiado—, sino el de los pirrónicos, que enseñan que ni siquiera sabemos si no podremos conocer. Si una estructura, filosóficamente problematizada, puede ser desarrollada por la síntesis recursiva, es porque en ella hay algún componente —llamémosle una "Idea" con palabras platónicas— que la anuda a otras estructuras de la conciencia. Ahora bien: los únicos nudos que enlazan a un hilo determinado del mundo con la conciencia, haciéndolos necesarios, son los nudos lógico-materiales; es decir, aquellos que unen una posición de la conciencia con alguna otra, dada explícitamente en alguna otra situación.” Pág. 152.
“La totalización que atribuimos a la racionalidad filosófica aparece en un contexto pluricategorial, por tanto, trascendental. Se establecería entre categorías diversas y, por tanto, a través de una explícita operación de la conciencia unificante, de la referencia mutua de unas categorías a otras. La contradicción filosófica consistirá en esa conexión de categorías distintas: no brota por la irrupción de una parte distinta de los términos categoriales, sino por virtud de los términos mismos, términos que, por otra parte, siguen siendo internos a la nueva totalización. Por eso, el efecto directo de la contradicción filosófica es el "regressus"; es decir, la destrucción de los todos o partes enfrentados por la contradicción.
Para decirlo de otro modo: las contradicciones filosóficas aparecen cuando la estructura de la conciencia queda comprometida, por cuanto no puede suponerse "a priori" —en una categoría— una razón suficiente, otro hecho o relación dentro de la categoría, sino más bien lo contrario. En este sentido, el problema filosófico exige siempre algo así como una "reforma del entendimiento", o, para decirlo con más precisión, una reforma de las categorías históricamente dadas. En este sentido, la Filosofía procede contra corriente del "sentido común", y supone siempre "el mundo al revés". Pág. 178.
“Si nos atenemos a las hipótesis precedentes, hay que concluir que la filosofía no es científica —en el sentido de que no procede según la racionalidad científica-abstracta—, pero que esto no significa que la Filosofía no sea racional. (Eliminando de nuestro concepto de Filosofía todas aquellas producciones que, aunque se titulan tales, pretenden recurrir a fuentes de conocimiento no racional.) Al declarar no científica a la Filosofía, no se trata de dejar un portillo abierto al irracionalismo en Filosofía. Por el contrario, la perspectiva en la que estoy situado es enteramente la perspectiva del racionalismo filosófico. Tan sólo pretendo colaborar a evitar que el racionalismo filosófico se convierta en un puro mimetismo (vacío) del racionalismo científico.
La Filosofía es razón, y razón crítica: es, pues, la misma razón científica. Pero —diría— es la razón abriéndose camino por terrenos diferentes. La razón filosófica no se mueve por terrenos acotados —esferas abstractas de racionalidad—, sino por terrenos salvajes, o por terrenos en los que se borran los lindes: el enfrentamiento de esferas heterogéneas. Por ello, la razón filosófica conoce a la razón matemática, o a la razón física, no como extraños, sino más bien como ella misma pisando otros terrenos.” Pág. 241.
“La Filosofía académica tiene, entonces, una función eminentemente pedagógica, pero en el sentido más profundo de esta palabra, en el sentido en que la Pedagogía es una parte de la Política. Es imposible una educación general al margen de la disciplina filosófica. La Filosofía, como paideia, es una disciplina crítica, se sitúa precisamente en el momento en que los mecanismos de maduración y equilibrio de la conciencia individual deben comenzar a funcionar, a desprenderse de la "matriz social", que es siempre una matriz mítica.” Pág. 275.
“Desde esta perspectiva la supresión de la Filosofía como especialidad académica (incluyendo en la Academia los propios estudios del Bachillerato superior) abriría un hueco que sólo podría ser rellenado por una mitología dogmática, religiosa o política, o por una acumulación tecnocrática de conocimientos y saberes; es decir, por el adiestramiento del individuo en los valores de una sociedad de consumo, por la orientación del individuo hacia el nivel del "consumidor satisfecho". La supresión de la disciplina filosófica en la Academia es un acto de barbarie.”
“La conciencia que la Filosofía trata de edificar es el juicio preparado para que los individuos convivan en el conflicto social.” Pág. 276.
“No construimos conexiones "geométricas" entre ideas filosóficas para que reflejen un saber absoluto que no existe, sino para reflejar nuestro propio saber en cada momento histórico, para conocer en cada momento la estructura de nuestra conciencia objetiva, que es una estructura cambiante.”
“Filosofar no es tanto mirar al pasado, con nostalgia; ni mirar al futuro, con la esperanza de que sustituye utópicamente la realidad actual. Filosofar es estar en el presente lógico, en cuanto unidad contradictoria del pasado y del futuro”. Pág. 310.
En la carpeta donde guardo una copia en papel de la Bibliografía de Gustavo Bueno (sin actualizar desde 2007) copie una frase de Felicísimo Valbuena de la Fuente dicha en un artículo de La Nueva España de fecha 11 de enero de 2001 que dice:
 “Para quienes no se acomplejan, porque les gusta descubrir relaciones nuevas en la realidad, interpretaciones que antes no ha encontrado en otra parte, los libros de Bueno son una aventura. En cualquier página puede saltar la sorpresa. Incluso, cuando acaban la primera lectura, sienten curiosidad por aprender los aspectos que les han superado.”
Si después de leer los fragmentos de su obra no os entran ganas de leer el libro entero os perderéis una gran aventura filosófica.


LEYENDO HISTORIA DEL MATERIALISMO

Etiquetas: [FILOSOFIA]  [GUSTAVO BUENO]  
Fecha Publicación: 2013-05-30T08:11:00.001-07:00




















LEYENDO HISTORIA DEL MATERIALISMO

Fermín Huerta Martín



“No se trata de defender en este Ensayo al materialismo como una filosofía que reivindica democráticamente el derecho a que le sea reconocida, por lo menos, su capacidad para figurar como uno más entre los restantes sistemas filosóficos —la reivindicación tomaría su justificación a partir del veredicto de quienes, apoyándose en una tradición milenaria, declaran incompatible el materialismo con la filosofía. La tesis de este ensayo es mucho más radical: el materialismo no es una doctrina filosófica más o menos respetable y defendible entre otras. El materialismo estaría tan característicamente vinculado a la conciencia filosófica que toda filosofía verdadera ha de ser entendida como materialista, incluyendo, por tanto, aquellas construcciones filosóficas que pueden ser consideradas como no materialistas, y que habrán de aparecérsenos como necesitadas de una enérgica, aunque rigurosa y probada, reinterpretación.”
Gustavo Bueno, Ensayos materialistas.


Si hiciésemos caso de esta frase de Bueno, el libro que nos ocupa: Historia del materialismo debería haberse titulado Historia de la filosofía y debería haber incluido los sistemas idealistas “enérgicamente reinterpretados”. Da la casualidad que el libro lo he podido leer gracias al Proyecto Filosofía en español en el que pueden encontrarse otros textos relacionados con el materialismo como  Fuerza y materia de Luis Büchner, La materia y sus formas principales de existencia, Capítulo III de Fundamentos de filosofía marxista-leninista, Materialismo dialéctico de F. Konstantinov &c, muchos textos de Gustavo Bueno, o el libro El materialismo de Spinoza, todos ellos pueden leerse o descargarse gratis. Todo esto es fruto de los esfuerzos del entorno del maestro Gustavo Bueno, es esta una labor impagable, la de escanear libros como estos, difíciles de conseguir para ponerlos al alcance de todo el mundo (aunque ese “todo el mundo” se reduciría si se tiene en cuenta las siguientes limitaciones, saber leer, disponer de ordenador y conexión a Internet y lo más difícil, tener intereses filosóficos). En esto radica una de sus virtudes, poder leer el libro gratis, lo cual no es una cosa menor hoy en día. Por supuesto el libro tiene interés por sí mismo, son dos volúmenes y un total de más de 1100 páginas que naturalmente hacen un repaso a lo que el titulo expresa además de entrar en numeras cuestiones de la “actualidad” de cuando fue escrito, para mí (simple aficionado) ha sido una guía para futuras lecturas y un atajo que anticipa el contenido de esas lecturas. En cualquier caso muestra la riqueza del materialismo a través de la historia y los cambios que ha  sufrido hasta el momento en que se escribió el texto. También los problemas que el autor encuentra en su presente, dice por ejemplo:
“Sin duda el materialismo recibe golpes que no puede parar; siempre cae herido de la misma estocada por visible que sea la torpeza de su adversario, pues la conciencia no es posible explicarla por movimientos materiales, y, a pesar de la fuerza lógica con que se demuestra su absoluta dependencia de los fenómenos materiales, la relación del movimiento exterior con la sensación no es menos inaccesible, llegando a ser tanto más flagrante la contradicción cuanta más luz se proyecta en dicha relación.”
Esto lo dice en uno de los capítulos más interesantes titulado Kant y el materialismo.
Dice en otro lugar:
“La ciencia no debe desesperar de explicar, por medio de esta arma poderosa, los actos más complejos y los movimientos más importantes de la vida humana, recurriendo a la ley de la conservación de la energía y relacionando esos actos y movimientos con las fuerzas de tensión transformadas en el cerebro bajo la influencia de las excitaciones nerviosas, pero le estará eternamente vedado echar un puente entre el sonido más elemental, en tanto que es sensación de un sujeto (mi sensación) y los procesos de descomposición del cerebro que la ciencia está obligada a admitir para explicar esta misma sensación del sonido como un hecho del mundo material”, aquí me vuelven a resonar las palabra más actuales de Bueno cuando dice: “Los pasos reductivos no son transitivos (aunque se comprenda la reducción gradual de la estructura de un organismo a sus partes anatómicas, la de estas partes a sus tejidos, éstos a sus células, y éstas a las moléculas y, a su vez, a los átomos y estructuras subatómicas, el retorno desde las estructuras subatómicas a la estructura orgánica seguirá presentándose como inviable, y habrá que decir que la vía de retorno está cortada).”
Federico Alberto Lange 1828-1875, filósofo alemán, escribió el libro en 1866, una primera edición y en 1873-1875 la segunda edición un tomo en cada año.
Una cosa curiosa de la obra es la ubicación de las coordenadas desde las que Lange realiza su exposición, los dos textos que inician el libro coinciden en colocar al autor en el bando idealista, sin embargo puede leerse en la  enciclopedia symploké:
“La influencia de Lange no se reduce a ser pionero en la historia del materialismo desde posiciones materialistas (mantuvo contactos epistolares con Marx y Engels), sino que, respecto del comportamiento humano, divulgó la idea de psicología científica, al acuñar el concepto de «psicología sin alma», con el que proponía reemplazar el método especulativo por uno «somático».”
“La incapacidad o torpeza en la interpretación de la obra de Lange, o la simple manipulación ideológica interesada, ha llevado a los autores idealistas a confundir arteramente la memoria de Federico Alberto Lange. Así, la Enciclopedia Británica (undécima edición, 1910-1911) dice que «según Lange, pensar claramente sobre el materialismo es refutarlo», cuando lo que Lange sostiene es que el propio avance de la ciencia y de la filosofía materialista es el que obliga a arrinconar y superar posiciones materialistas que van quedando anticuadas y desconectadas del conocimiento cada vez más profundo que se va teniendo de la realidad.”
La verdad es que en mi caso y tras una primera lectura de la obra, parece como si el autor hubiera querido conscientemente alentar esa confusión, por lo menos así he terminado yo, confuso en este tema.
Otra curiosidad de la obra es la utilización de la expresión “materialismo filosófico” que como se sabe es el nombre que Bueno eligió para su sistema filosófico, por la fecha de redacción de Historia del materialismo es quizás la obra más antigua que he leído donde aparece ese concepto, otros autores que lo han usado son por ejemplo Lenin en Materialismo y empiriocriticismo (1908) o Mario Bunge en diversos lugares, llegando a recogerlo en su Diccionario de filosofía. Después de escrito este artículo encontré un texto de Alberto Hidalgo titulado Materialismo Filosófico donde dice: “El término fue utilizado por primera vez en 1647 por Robert Boyle en The Excellence and Grounds of the Mechanical Philosophy”.
Otra cosa que me ha resultado muy curiosa es las repetidas menciones al “gran todo”, dice por ejemplo:
“El verdadero materialismo se verá siempre impulsado a dirigir sus miradas al gran todo de la naturaleza exterior y a considerar al hombre como una ola en el Océano del movimiento eterno de la materia; la naturaleza del hombre no es para el materialista más que un caso especial de la fisiología general, como el pensamiento no es más que un accidente especial en la cadena de los procesos de la vida física”.
En esto sí que se aleja de Gustavo Bueno para quien un todo no puede ser infinito, así dice en su Diccionario filosófico: “En efecto, un todo es una multiplicidad limitada, delimitada entre otras multiplicidades que la envuelven o (para decirlo en lenguaje gestáltico) que constituyen su fondo y con las cuales se combina, manteniendo su unidad. Pero el universo no es una totalidad originaria, puesto que él no está «rodeado por ningún otro cuerpo», no tiene límites (aunque fuese finito, en la hipótesis einsteiniana) y, por consiguiente, no puede desempeñar el papel que una totalidad limitada tiene respecto de sus propias partes. La idea del universo como «totalidad única de todas las totalidades» se explica, mejor que como idea primitiva (a partir de la cual pudieran con-formarse, como totalidades fenoménicas, sus partes) como una idea derivada, como el límite dialéctico (y vacío) de un proceso de reiteración de las relaciones holóticas (consideradas en el postulado tercero).”
Aunque son muchas más las cuestiones que se podrían comentar. Voy a terminar con un par de reflexiones, dice Lange:
“Si el Estado se decide al fin, como es su natural deber, a introducir la enseñanza de las ciencias físicas en todas las escuelas primarias, se habrá obtenido un notable y fecundo progreso. El abismo que separa las ideas de la masa de las de los sabios se restringirá, aumentará la independencia de cada ciudadano y la posibilidad de resistir a las imposturas y supersticiones de toda especie, y las relaciones de esta enseñanza con la religión vendrán a ser, necesaria é insensiblemente, tales como las que existen ya entre dichos sabios, sin dar lugar a conflicto alguno de opiniones. Mientras con más imparcialidad se distribuya dicha enseñanza, sin el menor pensamiento de polémica, en nombre de los hechos, más fácil será la conciliación entre las ideas antiguas y las nuevas. Pero una Iglesia, o cualquiera comunidad religiosa, no puede de ningún modo tratar las cuestiones con tanta calma e imparcialidad; dará a las tesis sometidas a la enseñanza una consagración y una importancia que no necesitan y, mientras más se atenga a los detalles, más desnaturalizará el espíritu del conjunto.”
Más de un siglo después de dichas estas palabras el “notable y fecundo progreso” no parece haber alcanzado a una mayoría de la población que ha pasado por esas escuelas primarias. Pues bien la “enseñanza de las ciencias físicas en todas las escuelas primarias” no ha permitido a una mayoría la “independencia de cada ciudadano y la posibilidad de resistir a las imposturas y supersticiones de toda especie” y eso sin necesidad de incluir a las religiones dentro de las supersticiones. Quizás falta mucho por hacer o quizás nunca se erradicara del todo.
La otra cuestión es la del tema cerebro-mente, Lange expone la dificultad del asunto en su época (como se puede leer en la primera cita del libro que he copiado), la pregunta sería, en el tiempo transcurrido desde que se escribió el libro ¿se puede decir que el avance de la investigación científica ha resuelto el dilema?, naturalmente desde una posición materialista la respuesta más probable es que si, por lo menos es mi caso.

“Una «cosa» nos es conocida por sus propiedades, y un sujeto es determinado por sus atributos; ahora bien, la «cosa» no es en realidad más que el punto de reposo deseado por nuestro pensamiento; no conocemos más que las propiedades y su reunión en un desconocido, cuya hipótesis es una ficción de nuestro espíritu, si bien a lo que parece es una ficción necesaria é imperiosa exigida por nuestra organización.”
Federico Alberto Lange


EL PROBLEMA MÁS IMPORTANTE DEL MATERIALISMO

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Fecha Publicación: 2013-04-29T08:00:00.000-07:00




















EL PROBLEMA MÁS IMPORTANTE DEL MATERIALISMO

Fermín Huerta Martín

Sólo es posible escapar totalmente a la tradición a riesgo de cometer injusticias y caer en la ignorancia: en lugar de descartar por completo nuestro legado filosófico, debemos enriquecerlo.
Mario Bunge

Con fecha de edición octubre de 2012 se publicó en español el cuarto tomo del Tratado de filosofía de Mario Bunge (originalmente publicado en inglés en 1979), el segundo de los tomos dedicados a la ontología que lleva por título Un mundo de sistemas, con este, Gedisa editorial ha publicado ya la mitad de los tomos previstos de los 8 que componen la obra completa de Bunge.
El libro contiene los siguientes apartados: Los sistemas, Quimismo, La vida, La mente, La sociedad, Una cosmovisión sistémica y 2 apéndices.
De entre los temas tratados en estas 400 páginas me gustaría resaltar uno por su importancia para la filosofía en general y para el materialismo en especial. Aquí denominado problema mente-cuerpo o problema mente-cerebro.
El tema lo volvería a tratar en otras ocasiones en libros como El problema mente-cerebro, Filosofía de la psicología o Fundamentos de Biofilosofía. Sin embargo aquí realiza una aproximación al tema (que ya había tratado con anterioridad en algún artículo), que voy a sintetizaros con una selección de frases de la obra aquí tratada, teniendo en cuenta la advertencia que realiza el propio Bunge:
“Nuestra adhesión al materialismo emergentista (o sistemista) no implica la afirmación de que éste ha resuelto el problema mente-cuerpo. Lo ha hecho y no lo hará, ya que el materialismo emergentista constituye una filosofía  que únicamente proporciona un andamio, o marco general, para la investigación científica detallada de los numerosos problemas que agrupamos bajo el título de “problema mente-cuerpo”. Les corresponde a los neurocientíficos y a los psicólogos abordar estos problemas; como científicos, no como filósofos aficionados ni, con mayor razón, como teólogos.”
“Lejos de ser un problema exclusivamente científico, se trata de un problema que también es filosófico.”
“Toda discusión acerca de si existe o no una sustancia mental, o de si los estados mentales son o no son estados cerebrales, exige una dilucidación previa de los conceptos generales de sustancia y estado, trabajo que la mayoría de los filósofos no se preocupa por realizar.”
“Se trata del materialismo emergentista, la doctrina según la cual (a)  todos los estados, sucesos y procesos mentales son estados de, o sucesos y procesos que acaecen en, el cerebro de los vertebrados; (b) esos estados, sucesos y procesos son emergentes relativamente a aquellos de los componentes celulares del cerebro y (c) las llamadas relaciones psicofísicas (o psicosomáticas) son interacciones entre diferentes subsistemas del cerebro o entre aquéllos y otros componentes del organismo. Esta clase de materialismo es monista con respecto a la sustancia y pluralista con respecto a las propiedades.”
“Los sistemas neuronales son entidades ontológicamente irreducibles”
“Todo sistema neural plástico se llama psicón.”
“Es posible interpretar los estados y sucesos mentales como estados y sucesos de sistemas neurales y, por ende, tratarlos de forma matemática.”
“Las funciones (lo procesos) mentales cesan con la muerte de los correspondientes sistemas neurales.”
“Las funciones (procesos) mentales no pueden transferirse directamente (es decir, sin la intervención de un canal físico) de un cerebro a otro.”
“Hay una única mente siempre que haya un único supersistema plástico. Pero si se corta este último en dos, surgen dos sistemas plásticos, cada uno con su propia mente o sistema de funciones mentales”
“Es posible controlar lo mental precisamente porque no es inmaterial”
“No hay, ni puede haber, pruebas de la acción de una mente inmaterial sobre el cuerpo, porque la ciencia no tiene acceso a lo fantasmal. Epicuro lo supo hace veintidós siglos.”
“Los sucesos mentales acontecen en el cerebro. Sin embargo, la mente, concebida como el conjunto de todos los sucesos mentales, no está en ningún lugar.”
“Los procesos mentales están localizados allí donde se localice el correspondiente psicón.”
“¿Y qué sucede con las ideas? ¿También  están en el espaciotiempo? La respuesta a esta pregunta ambigua depende de cómo se interprete “idea”. Si entendemos que las ideas son procesos de ideación, entonces las ideas están en el cerebro que las piensa, sólo ahí y durante el tiempo en son pensadas. En cambio, el llamado producto de uno cualquiera de esos procesos, vale decir, la idea en sí, no está en ningún lugar del espaciotiempo, porque no existe de forma independiente: sólo simulamos que es así. Por ejemplo, si bien pensar el número 3 es un proceso cerebral y, por consiguiente, un proceso localizado en el espaciotiempo, el número 3 no está en ningún lugar, porque se trata de una ficción que existe por convención o decreto, y esta simulación no incluye la propiedad de espaciotemporalidad. Lo que vale para el número 3 vale también para todas las demás ideas: concepto, proposición o teoría. En todos los casos abstraemos las propiedades neurofisiológicas del proceso concreto de ideación y obtenemos un constructo que, por convención, sólo posee propiedades conceptuales o ideales.
Para resumir: mientras que lo mental tiene lugar en una cabeza, las ideas en sí, puesto que no tienen ser independiente, no están en ningún lugar.”
“Los fenómenos mentales, son experiencialmente inmediatos, pero no son ni ontológica ni científicamente primarios: se trata de algo que debe ser explicado.”
“Suponemos que los pensamientos de toda clase son actividades de un sistema neural plástico”
“Pensar una proposición es (idéntico a) la activación secuencial de los psicones cuyas actividades son los conceptos que aparecen en la proposición en un orden determinado.”
“No puede haber dos pensamientos idénticos”
“Hay que distinguir el proceso creativo de sus materializaciones públicas”
“¿Qué sucede con una pieza musical durante el intervalo entre sus interpretaciones o entre las sesiones de audición, o después de que todo el mundo la ha olvidado? No existe. Si el recuerdo de la pieza ha desaparecido de todos los cerebros y todas sus partituras y grabaciones han sido destruidas, esa música ya no existe y no tiene posibilidades de resurrección, salvo por la improbable posibilidad de que sea reinventada.”
“La cultura no vive en los artefactos culturales, tales como los libros, ni en un fantasmal mundo inmaterial y autónomo: vive en los cerebros de quienes se preocupan por ella, de quienes la cultivan.”
“Las ideas, por tanto, no existen en sí mismas, como no existen los placeres ni los dolores, los recuerdos ni las intuiciones en sí. En todos los casos se trata de procesos cerebrales. Sin embargo, nada nos impide simular que existen ideas, que están “ahí” a disposición de quien las quiera tomar, que es lo que hacemos cuando decimos que alguien “descubrió” tal o cual idea. Simulamos que existen infinitos enteros, aun cuando sólo podemos pensar en un número finito de ellos”
“Mientras que la percatación sólo requiere de un sistema sensorial, la conciencia también requiere inteligencia, es decir, la capacidad de pensar y, además, de pensar en sucesos cerebrales”
“Un suceso consciente es una actividad cerebral que consiste en la monitorización (registro, análisis, control o seguimiento) de otra actividad cerebral”
“El sistema de monitorización guiará el establecimiento del psicón.”
“La conciencia no es una entidad sino un conjunto de estados de un SNC muy evolucionado.”
“La voluntad no es una entidad, sino una actividad neural”
“Todos los animales que poseen facultades mentales tienen derecho a ser llamados “personas””
“Los pacientes con el cerebro dividido tienen dos mentes, también tienen doble personalidad”
“Si un individuo adquiriese un cerebro nuevo mediante un trasplante, desaparecería tanto la personalidad del donante como la del receptor y surgiría una nueva personalidad.”
“El yo no es una entidad, sino un estado de una entidad, a saber, de un cerebro avanzado.”
Existe otra manera de abordar el problema desde un punto de vista también materialista pero radicalmente diferente del expuesto, se trata de la propuesta del materialismo filosófico. Para el materialismo filosófico existen 3 géneros de materialidad, M1 (entidades, dadas en el espacio y en el tiempo) M2 (Acoge a todos los procesos reales, dados antes en una dimensión temporal que espacial, dados en el mundo como «interioridad»: las vivencias de la experiencia interna en su dimensión, precisamente interna) y M3 (Denotamos con esta expresión a objetos abstractos (no exteriores, pero tampoco interiores)). Voy a copiaros también una serie de frases de Gustavo Bueno para conocer esta propuesta:

“El Mundo, en cuanto constituido por la symploké de los tres géneros de materialidad (M1, M2, M3) —symploké que nos remite a la Materia, en general (M), como espacio de la Ontología general.”
“1. Llamamos "Materialismo ontológico-especial" —o, para abreviar, "materialismo cósmico" (en cuanto contradistinto del "materialismo ontológico general" —o, para abreviar, "materialismo ontológico")— a la doctrina que defiende que el "Mundo" es ontológicamente tridimensional, es decir, a la doctrina que sostiene que los contenidos del "Mundo" son de tres clases diferentes (inconmensurables), a saber: los tres géneros de materialidad.”
“Por lo demás, el dolor de apendicitis es tan material como el propio intestino”
“¿qué motivos podría haber para llamar espiritual al conjunto de los números primos? Este conjunto es tan material como pueda serlo un montón de grava.”
“Cada uno de los tres Géneros de Materialidad puede ser considerado como una materia tal que, por respecto a la idea general de materia, asume la función de determinante formal, "causa formalis", al menos en el "ordo cognoscendi". Esto permite reexponer la idea general de Materia como material por respecto a los géneros de materialidad, en servicio de formas. La Materia ontológico-general aparece ahora como determinable absolutamente, y a la vez como aquello que absolutamente es "neque quale, neque quantum". Es decir, aparece como materia prima, si bien en un sentido ontológico, y no físico, como ocurría en Aristóteles. M juega el papel de Materia prima con respecto a M1 M2 y M3, que pasan a desempeñar el papel de formas universales.”
“En resolución, el "estatuto ontológico" de los colores quedaría, por tanto, bien determinado, al declararlos como entidades que existen, precisamente, en la intersección de los dos primeros géneros de materialidad.”
“No son tres mundos, sino un solo mundo, con tres dimensiones (atributos, ni siquiera "ingredientes") genéricas.”
“El tercer mundo no es producido, porque no es ningún ente o sustancia, no es ninguna cosa u objeto asimilable a los del primer mundo o segundo.”
“Contemplados desde M, los tres géneros de materialidad constitutivos del mundo no tienen por qué aparecer como «mundos megáricos» aunque yuxtapuestos, sino como «dimensiones ontológicas» de un único mundo empírico que se implican mutuamente y, en particular, con el «elemento animal» –segundogenérico– de este mundo (mucho más que de un «principio antrópico» hablaríamos de un «principio zootrópico»). Tendría incluso algún sentido ver a los contenidos del mundo como «refracciones» de los contenidos de M, con lo que contribuiríamos al menos a debilitar la tendencia a subsumir los contenidos terciogenéricos en el segundo género, como si fueran un subproducto suyo. En efecto, cuando consideramos los tres géneros desde la perspectiva de los sujetos operatorios (que convergen en un punto E, que no es trascendental en virtud de ciertas funciones a priori de su entendimiento, sino en virtud del propio ejercicio, in medias res, de los sujetos operatorios) los contenidos terciogenéricos tenderán a ser puestos bajo el severo control de M2, por cuanto éste aparece en su génesis. Pero cuando los consideramos desde la perspectiva de M, estos «canales genéticos» pueden desvirtuarse, de suerte que M3 pueda pasar a verse como una «refracción» de «algo de M» en cuanto a su estructura, independientemente de su génesis.”
“Al reducir los géneros ontológicos al género M1 recaemos en formalismo porque utilizamos esquemas construidos en M1, para explicar y comprender contenidos de M2 y M3 que les son ajenos (que son irreductibles)”.
No puedo ahora profundizar en el interesante tema de comparar estos dos sistemas materialistas, ni siquiera en un tema puntual como este, el presente artículo tiene unas pretensiones de divulgación menos profundas, aun así quisiera hacer un breve comentario sobre esto, una de las diferencias entre Bueno y Bunge es la relación que mantienen sus respectivos sistemas filosóficos con la ciencia, mientras que Bunge llega a decir en el primer volumen de su Tratado de filosofía: “La filosofía expuesta en el Tratado es sistemática y, en alguna medida, también exacta y científica”, en el tercer tomo habla de metafísica científica, de reglas del filosofar axiomático y científico o de ontología científica.
Gustavo Bueno, por el contrario,  llega a decir que “las ciencias positivas no pueden pisar de ningún modo el  terreno de la Materia ontológico-general”. Si M2 es una refracción de M (Materia  ontológico-general) y M está más allá de la capacidad de conocimiento de las ciencias categoriales, el problema mente-cerebro no tendría solución científica, solo filosófica, pues solo la filosofía puede “tratar” con M. Así el problema se podría resolver filosóficamente, pero no científicamente, pues la “estructura” de M2 es una refracción de M, las ciencias categoriales nunca podrían comprender esa estructura inaccesible a sus capacidades. Como respuesta materialista a la propuesta idealista del alma, el resultado final es el mismo, el alma, el espíritu no existe, se niega la existencia de los vivientes no corpóreos, pero se cambia el protagonista de la película, para Bunge es la ciencia, para Bueno la filosofía.
 Por el contrario, algunas de las propuestas de Bunge si están en vías de confirmación por parte de la ciencia, o al menos así interpreto yo algunas de las cosas que se dicen en el artículo El archivo de la memoria de R. Quian, I. Fried y C. Koch publicado en el número 439 de la revista Investigación y Ciencia, en relación a la propuesta de Bunge expuesta en este tomo del Tratado relativa al psicón, en el artículo de Investigación y Ciencia se llega a hablar de “células concepto” y dicen: “la cantidad de células que representan un concepto puede resultar aproximado a las 18.000 neuronas por concepto”
Esta diferencia tan radical de planteamientos desde posiciones materialistas (el materialismo filosófico de Gustavo Bueno y el materialismo emergentista de Mario Bunge) es una muestra de la riqueza del materialismo. Creo que es conveniente decir que considero la postura del materialismo filosófico en este tema como factible, de ninguna manera la podría considerar imposible o falsa, ahora bien, me decanto por la posición de Bunge, por su planteamiento, por sus argumentaciones.
Para mí el problema mente-cerebro es el más importante de los que se enfrenta el materialismo, por el problema en sí mismo y por sus connotaciones con la religión a través de la hipótesis del alma.
Si desde el materialismo (de la especie que sea) no se tuviese una respuesta al  problema mente-cerebro, la misma posibilidad de existencia del materialismo desaparecería, derrotado por la hipótesis idealista del alma. Basten estas pinceladas de Bueno y Bunge para comprender que el materialismo tiene un mínimo de dos posibles respuestas a la cuestión.
Dice Federico Alberto Lange en su Historia del Materialismo:
“Sin embargo, queremos un materialismo lógico: ¡qué el alma sea el cerebro!”
Para terminar os copio los errores que he encontrado en la edición de Un mundo de sistemas:
Pág. 25, dice “parecen ser tener”, sobra el “ser”.
Pág. 25, se cita Bertalanffy 1950 y 1958, pero en la Bibliografía esta 1950 y 1968.
Pág. 40, se cita Bunge 1959c y no está en la Bibliografía.
Pág. 43, el punto (i) termina con “:” y debería terminar con “;”.
Pág. 51, el segundo “cuantitativo” debe ser “cualitativo”.
Pág. 70, se repite la numeración de la Definición 1.19, estaba ya en la página 67.
Pág. 85, dice: “semigrupo libre generado por conjunto A”, falta “el” detrás de “por”.
Pág. 126, se repite la numeración de la Definición 3.4.
Pág. 152, se cita Dobzhansky 1974, pero en la Bibliografía solo aparece 1970.
Pág. 156, la formula etiquetada (3.7) tiene un par de corchetes finales sin los corchetes iniciales y que no aparecen en la edición en inglés.
Pág. 204, dice “porque está por detectores”, falta “compuesto” después de “está”.
Pág. 207, en la figura 4.5 pone P2 P1 P2 y debería poner P1 P2 P3 y pone S2 S1 S2 y debería poner S1 S2 S3.
Pág. 238, se repite la numeración de la Definición 4.52, que ya se había usado en la pág. 237, después se salta la numeración y se pasa en la pág. 239 a la Definición 4.54.
Pág. 324, dice: “De eso precisamente se tratan”, sobra el “se”.
Pág. 338, dice: “tenemos una cada dinámica”, “cada” debería ser “caja”.
Pág. 396, en el Índice de materias pone: “problema mente-cerebro 245”, pero en la página 245 pone “problema mente-cuerpo”. En la pág. 173 si se haba de problema mente-cerebro.
Pág. 383, en la Bibliografía la entrada de Oró no tiene fecha. Es 1974 según la edición en inglés.


ALGUNAS REFLEXIONES A RAÍZ DE "FILOSOFÍA PARA MÉDICOS"

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Fecha Publicación: 2013-03-30T08:59:00.000-07:00




















Algunas reflexiones a raíz de “Filosofía para médicos”

Luis Carlos Silva Ayçaguer


La lectura del libro “Filosofía para médicos” debido a la pluma del afamado epistemólogo argentino Mario Bunge me produjo opiniones encontradas. Por el amplio diapasón de temas que aborda y la naturaleza polémica de muchos de ellos, se trata de un material de mucho interés para el personal sanitario. Y en varios sentidos irradia luz y ofrece esclarecimientos importantes, derriba mitos –especialmente en relación con la pseudociencia- y recuerda no pocas verdades que todo profesional de la salud, los médicos en particular, harían bien en conocer. Bunge despliega un lenguaje elegante, sin rebuscamientos, que ameniza la lectura. Y a la vez vuelca en él su enorme erudición, tanto a través de ejemplos precisos y oportunos, como mediante un considerable caudal de informaciones históricas y precisiones filosóficas y metodológicas de valor inestimable.

Lamentablemente, sin embargo, contiene a mi juicio mensajes que me resultaron confusos, se resiente de algunos prejuicios e incurre en algunos errores. Por su importancia, he escrito un artículo que acaba de ser aprobado para su publicación en la Revista argentina “SALUD COLECTIVA” y verá la luz en uno de sus próximos números. Allí, el visitante de este blog podrá conocer con rigor mis opiniones y la fundamentación que ellas exigen. Aquí solo haré un apretado resumen de los problemas fundamentales.

No me referiré ahora a lo que he llamado “errores” pues, si bien tienen cierta importancia, en realidad son puntuales y no son los que más me preocupan.

Me han desconcertado algunas descalificaciones superficiales que Bunge realiza. Su estilo suele ser extremadamente tajante, definitivo. Raramente –quizás nunca- usa giros tales como “a mi juicio”, “desde mi punto de vista”, “estimo que”. Es su estilo. A veces se echa en falta la alusión a opiniones discrepantes con sus puntos de vista que pudieran o debieran ser tenidas en cuenta. Pero lo justo, por lo general, es que al examinar un texto, nos remitamos solo a lo que se dice, sin recriminar al autor lo que omite.

Lo que no me parece adecuado es que, amparado en ese estilo, enarbole descalificaciones globales que, de un plumazo, trivializan la obra de importantísimos e influyentes pensadores en el campo de la filosofía o el pensamiento médico. Por ejemplo, a juicio de Bunge, “el médico filosofa todo el día” mientras que ni Friedrich Nietzsche ni Martin Heidegger llegaron a ser filósofos, sino meros “escritores parafilosóficos” quienes “al despotricar contra la racionalidad y la moralidad”, solo hicieron un aporte: su contribución al nazismo. Lo menos que puede decirse es que esta lapidaria sentencia no es seria, que transmite una imagen caricatural y parcializada sobre estos dos importantísimos intelectuales, más allá de las reticencias que despierten en el plano político.

Otro ejemplo, se relaciona con Freud. Si bien la afirmación acerca de que los mitos de Freud han sido barridos es en gran medida correcta, a pesar de que sus doctrinas aún se estudian en muchas facultades y escuelas de psicología (aunque con frecuencia solo para criticarlos), y de que en medida no despreciable sobrevivan, al menos en los reductos “lacanianos”. Pero lo fallido reside en que no cabe atribuir ese mérito a los psicofármacos, como afirma Bunge, sino a una reflexión sistematizada desde una perspectiva científica. Ningún “vendaval psicofarmacológico” ha barrido, por ejemplo, a la orientación cognitivo-conductual de la psicoterapia, hoy dominante. El problema es que estamos ante una manifestación de deslumbramiento implícito por los psicofármacos, algunas de cuyas expresiones han sido duramente cuestionadas a la vez que millones de personas han resultado embaucadas por las argucias derivadas de la codicia de sus promotores.

En realidad la seducción acrítica por los medicamentos va más allá que esta pincelada sobre los psicofármacos. “Hay dos farmacopeas: la eficaz para ricos, y la ilusoria para pobres”, resume Bunge. Es correcta la idea que quiere transmitir el autor, pues apunta a una verdad bien sedimentada: la investigación farmacológica se centra en los fármacos que tienen un mercado poderoso y desdeña las dolencias propias de los países subdesarrollados, cuyos habitantes no pueden pagar fármacos caros. Pero también se alinea con una convicción extendida pero errónea, ya que da por sentado que los fármacos que compran “los ricos” son eficaces. La refutación de esta falacia no resulta difícil; basta profundizar un poco en la vasta documentación al respecto.

Resulta asimismo asombrosa la descalificación a cargo de Bunge a Ivan Illich. “Sus escritos son malos para la salud individual y para la salud pública”, afirma. Considero que el libro Némesis Médica debido a este autor austriaco, es un verdadero clásico, qué desempeñó un papel esencial en el momento histórico en que vio la luz. Conmovió los cimientos de la hegemonía y la prepotencia (muchas veces irresponsable) de la clase médica, y lo hizo por medio de una brillante exposición de ideas que nadie se había atrevido a desarrollar con tal claridad. No es admisible que se borre con un par de oraciones a uno de los analistas más originales de los problemas asociados a la práctica médica en la segunda mitad de la última centuria. Bunge reacciona airadamente contra Illich por haber “acusado a la medicina de «promover enfermedades»”. Acusar a la medicina como tal sería una estupidez en la que, desde luego, no incurre Illich. Eso sería como acusar a la sideromecánica de los muertos que ocasionan las armas. Acusó al modo en que fue institucionalizándose la medicina, al establishment médico. Illich se adelantó a su tiempo al caracterizar y fundamentar un fenómeno que no ha cesado de crecer alarmantemente: la invención de enfermedades y la medicalización de la sociedad.

En este contexto, Bunge menciona la homosexualidad como una expresión de una falsa enfermedad y denuncia que, “pese a no ser más que una desviación de la norma estadística, figuró hasta 1974 en la lista de trastornos mentales de la American Psychiatric Association”. No creo personalmente que esta inclinación sexual sea ninguna desviación, ni estadística ni de ningún tipo. Como no lo es ser superdotado o zurdo o pelirrojo. Ignoro qué es “una norma estadística”, pero en castellano una “norma” es una regla que se debe seguir o a la que se deben ajustar las conductas. Si fue considerado un trastorno psiquiátrico, o es aún conceptuado en algunos ámbitos como una desviación, no se debe a rasgo estadístico alguno sino a que se incurre en un gran disparate científico o a que prevalece un vituperable prejuicio cultural.

Por otra parte, resulta más bien insólito que Bunge afirme olímpicamente que Illich hizo sus afirmaciones sin el más mínimo dato objetivo de respaldo. Uno se pregunta si Bunge leyó realmente Némesis Médica o no la recuerda bien, pues uno de los rasgos que más impresiona al leer ese texto es la anonadante cantidad de datos que aporta Ivan Illich para sustentar su discurso. Tengo la impresión de que, precisamente, debido a que sabía que el libro sería motivo de furiosas reacciones por parte del estamento médico, el autor puso especial celo en refrendar cada aseveración con datos contundentes y precisos.

Entre los enfoques del libro que más desconcierta se halla el hecho de que Bunge considera que, para estar al corriente de los avances de la medicina, el médico ha de ilustrarse a través de los “visitadores médicos” por constituir ellos, a su juicio, una de las tres fuentes nutricias para estar al día (las otras son la lectura de literatura y la asistencia a seminarios y congresos). Si bien en el Prefacio sugería que el médico debe estar siempre alerta para filtrar la información que ellos brindan, tal precaución desaparece en el cuerpo del libro. No es para nadie un secreto que la única encomienda asignada a tales trabajadores –asalariados por lo general de las transnacionales del medicamento- es conseguir que se prescriban las mercancías que fabrican sus empleadores -existan o no estudios rigurosos que los pongan en cuestión- con harta frecuencia mediante sobornos directos o encubiertos. Ilustrarse por conducto de ellos me parece un pésimo consejo.

Finalmente, las reflexiones de Bunge están matizadas por un médico-centrismo que atraviesa, directa o implícitamente, todo el material. Se trata de un libro “para médicos”, es cierto, tal y como anuncia desde el título de la obra. Sin embargo, para encarar con rigor el examen de las tareas y de los problemas éticos y filosóficos que se vinculan con los médicos, ha de contemplarse al numeroso colectivo de profesionales que interactúan con ellos. Tanto en materia de diagnóstico como de accionar terapéutico, preventivo o rehabilitador, las ciencias médicas actuales demandan del concurso interdisciplinario de muchos otros especialistas: cibernéticos, físicos, bioquímicos, enfermeros, biotecnólogos, odontólogos, estadísticos, fisiatras, psicólogos, farmacéuticos e ingenieros; e incluso de abogados, periodistas, trabajadores sociales, documentalistas, y economistas, por solo mencionar algunas disciplinas. Mencionaré solo el caso más flagrante de este problema: los juicios que emite sobre la Enfermería.

Aparte del lenguaje patriarcal que emplea (siempre se refiere a “médico” y “enfermera”; lo cual es sorprendente ya que, si bien la desinencia masculina es omnicomprensiva, lo cual podría justificar que no emplee jamás el sustantivo “médica”, esa condición también la tiene el vocablo “enfermero”, término que, sin embargo, tampoco usa nunca), todas sus consideraciones responden al modelo tradicional que considera al enfermero como un mero auxiliar de la consulta médica y reivindica una endogamia elitista para el cuerpo médico.

En un acto de extemporánea pleitesía a la clase médica, Bunge señala la inconveniencia de violentar la jerarquía asistencial (es decir, que el médico deje de ser conceptuado como superior al enfermero), ya que ésta se fundamenta en la jerarquía de conocimientos o saberes (o sea, en que los conocimientos de los médicos son superiores a los de los enfermeros). Su discurso puede sintetizarse así: respetemos a los enfermeros, pero poniéndolos en su lugar; no debemos olvidar que son simples artesanos que no tienen nada que investigar y que han de trabajar bajo la supervisión de quienes realmente tienen conocimientos amplios y profundos. Les corresponde ser obedientes y dedicados a su encomienda subalterna.

Parece ignorar que desde hace muchos años los cuidados de enfermería tienen sus propias funciones, que abarcan a la promoción, el mantenimiento y la recuperación de la salud, y son cruciales no solo para el manejo de dolencias y discapacidades sino también para su prevención. Anclado en una concepción hace ya decenios superada, Bunge nos aclara que ellos no tienen sus propios sistemas de saberes y defiende sobre esas bases una subordinación operativa e intelectual que retrotraería a la atención sanitaria a los modelos teórica y prácticamente dominantes a comienzos del Siglo XX.

Antes de concluir, mencionaré algo que trataré con extensión en otro artículo (actualmente en proceso editorial pero aún no aprobado para su publicación). Se trata de un asunto de naturaleza bastante técnica: su concepción sobre la teoría de probabilidades y el papel de la subjetividad. Estimo que en esta materia, no solo se dicen cosas sumamente discutibles, sino que se incurre en errores de muy considerable entidad (hablo de errores en la aplicación del teorema de Bayes, fundamentalmente). Estimo, sin embargo, que el desarrollo y demostración de esta afirmación mía desborda el alcance de lo que creo oportuno compartir con los lectores de este blog. A aquellos interesados en ello, puedo hacerles llegar directamente mis consideraciones si me las solicitan.

Luis Carlos Silva Ayçaguer

CORRESPONDENCIA ENTRE MARIO BUNGE Y FERRATER MORA

Etiquetas: [FILOSOFIA]  [MARIO BUNGE]  
Fecha Publicación: 2013-02-28T08:48:00.000-08:00















CORRESPONDENCIA ENTRE MARIO BUNGE Y FERRATER MORA.


Lugar mucho mas tranquilo y por lo tanto mejor para hacer la clase de vida que nos gusta a usted y a mi, o sea, estudiar y escribir.
Carta de Bunge a Ferrater, 10 de diciembre de 1976


Fermín Huerta Martín


En la Universitat de Girona existe La Càtedra Ferrater Mora de Pensament Contemporani  desde 1989, entre sus actividades y dentro del capitulo del Legado de Ferrater Mora nos encontramos con el Epistolario, donde han escaneado y puesto a disposición del público la correspondencia que mantuvo a lo largo de su vida. Contiene a día de hoy (diciembre de 2012) 718 cartas sueltas y 6029 correspondencia cruzada. Incluye 1287 personas o instituciones entre las que destacan José Luis Aranguren, A. J. Ayer, Gustavo Bueno, Mario Bunge, Victoria Camps, Alfredo Deaño, José Gaos, Juan García Bacca, Emilio Lledó, Jesús Mosterin, Javier Muguerza, Ulises Moulines, Raimon Panikkar, Quine, M. A. Quintanilla, Tierno Galván,  etc.
Esta labor me parece sumamente interesante, si cabe ponerle alguna pega habría que decir que no todas las cartas se pueden consultar libremente (hay que registrarse), que se pueden descargar y ver pero no imprimir (lo que dificulta su consulta)  y que hay algunas fechas que no coinciden con la de las cartas, pero por lo demás me ha resultado interesantísimo consultar el intercambio epistolar entre Ferrater y Bunge, que es en el que me voy a centrar y que se puede consultar aquí: http://dugifonsespecials.udg.edu/handle/10256.2/137/browse?type=datecreated
Este intercambio epistolar consta de 130 documentos, 89 cartas de Bunge y 41 de Ferrater, contiene algunas cartas y postales escritas a mano, la primera carta esta fechada el 19 de mayo de 1960 y la ultima el 10 de octubre de 1990, Ferrater moriría tres meses después. Estos diálogos escritos y dispersos en el tiempo entre dos grandes filósofos hispanoamericanos nos permite descubrir unos textos lejos de la rigidez y seriedad académicas, textos informales donde abundan las bromas y la distensión propia de la comunicación de dos buenos amigos, que sin embargo no dejan de ser filósofos.
Uno de las constantes de los textos es la referencia a sus respectivos viajes, Bunge y Ferrater fueron dos personas que se vieron obligadas primero a abandonar sus respectivos países de nacimiento por diversas razones y a buscarse el sustento lejos. Después sus obligaciones académicas por una parte y la búsqueda de descanso por otro les hizo recorrer el mundo. El aspecto académico de sus viajes queda recogido también en los membretes de las cartas de Bunge que reflejan las siguientes instituciones: Universidad de Buenos Aires, University of Pennsylvania, Temple Universiy, McGill University, Universidad Nacional Autónoma de México, Asociación Mexicana de Epistemología, Universite de Geneve.
Otra constante de las misivas es hablar de aquello en que están trabajando en cada momento, reflejo de la frase que encabeza este texto, estudiar y escribir es lo que se pasaron haciendo la mayor parte de su vida y además era lo que les gustaba hacer. Por ello hablan siempre de su próximo libro, de correcciones para alguna reedición, de preparar conferencias, etc. En este contexto se queja Bunge de algunos errores en las ediciones de sus libros, en carta fechada el 18 de septiembre de 1979 dice Bunge:
“Tengo pendientes pruebas de imprenta de dos libros, uno de ellos para Ariel, cuya imprenta parece manejada por mongoles mongólicos”. En carta fechada 10 de febrero de 1981 dice sobre la edición de Materialismo y ciencia:
“Estoy exasperado por la cantidad de erratas. Parecería que los linotipistas catalanes ya no tienen orgullo profesional alguno. Párrafos enteros sangrados, o en bastardilla, o en mayúscula, y siempre llenos de erratas de todo volumen.”
El sentido del humor es cosa repetida en las cartas con frases como estas: “Les deseo una agradable vacación en países civilizados (de esos que mandan paracaidistas al África)”, “Celebro que su flacura haya desalentado a los leones”, “Mucho me temo, querido Ferrater, que le haré compañía en los infiernos”.
También hay criticas a otros pensadores: “Lacan es increíble, Me pregunto si no será un fumista. En todo caso, merece que usted agregue una entrada a su Diccionario: Lacaneo, Forma francesa del macaneo filosófico. V. macaneo. Con todo, Lacan, tan obviamente oscuro y vacío, me parece menos peligroso que Quine, casi tan vacío y oscuro pero con reputación de profundo y claro”. ”Si no fuera porque usted es un hombre serio, creería que ha inventado a Deleuze y Derrida. (No a Lacan, porque de él ya había leído un par de frases.) Con todo no se ha probado que existan”. “¿Quién inventó el negocio de escribir con oscuridad para parecer profundo y respetable? Que fue algún alemán, no lo dudo, pero ¿fue Fichte, Schellign, Hegel, o algún precursor de ellos?”. “En cuanto al monetarismo de Milton Friedman es seudociencia y canallesco”.
Hablan de sus achaques, enfermedades, operaciones, y aquí también saben mezclar el humor: “Me parece excelente que el médico le haya recetado ejercicios que no sean filosóficos”.
A veces repasan la actualidad política, también la que les afecta mas directamente:
“El de ayer fue un día negro para Canadá y en particular para mí. Si el P. Q. permanece en el poder durante una decena de años, su facción extremista logrará destruir mi universidad y toda la cultura anglófona de la provincia. Y es posible que tenga éxito, aunque sólo sea porque el gobierno al que sucede es inepto y corrupto.
Es posible que debamos volver a emigrar, lo que no es fácil a mi edad (57) ni en las circunstancias actuales de desocupación de filósofos. Con todo, le ruego que, si por casualidad se entera de alguna oportunidad, me lo haga saber”. “Por aquí sin novedades, salvo que las perspectivas de separación de esta provincia empeoran (mejoran para ellos) de día en día, y que el gobierno se vuelve cada día mas autoritario y con más ganas de gobernar las universidades”.
Otras veces simplemente se dejan frases para el recuerdo:
“Puesto que no hay modo de librarse de la metafísica, hay que encararla de frente y hacerla lo mejor posible”
“Creo que a esta altura puedo enseñarle algo a Kafka”
“Tengo ya el esquema del artículo pero me falta la energía”
“Típica de México tal mezcla de placer y angustia, de civilización y barbarie”
“Después de 7 años de esfuerzos, he logrado (esta vez con ayuda de un matemático) poner a punto mi teoría relacional del espacio.”
“A veces la falta de inspiración es señal de que se avecina una reorganización del cerebro”
Meses después de la muerte de Ferrater, Bunge publicó un artículo en el periódico español ABC titulado J. F. M. el filósofo sonriente, entre otras cosas decía: “me honró con su amistad y me hizo reír tanto como pensar”.
Termino con una frase de Bunge en una de sus cartas y que me gusta mucho:
“No puedo vivir sin mantenerme en comunicación, aunque sea por correo, con una veintena de amigos a quienes quiero y respeto”

LECTURAS ATEAS

Etiquetas: [FILOSOFIA]  [RELIGION]  
Fecha Publicación: 2013-01-30T07:24:00.000-08:00




















LECTURAS ATEAS

Fermín Huerta Martín


Si se me concediera omnipotencia y millones de años para ejercitarla, no creo que tuviera mucho que jactarme si el Hombre fuera el resultado final de todos mis esfuerzos.
Religion y ciencia. Bertrand Russell


A raíz de un comentario hecho por Miguel Blanco en la entrada de mi blog La unión de los ateos es posible y deseable que decía: “Hace algunos años me decidí por el ateísmo activo, y desde entonces me he informado bastante sobre esta cuestión y sobre otras similares. He leído a Puente Ojea ("Elogio del Ateísmo", "La religión: ¡Vaya timo!" y varios artículos), a Dawkins ("El espejismo de Dios", "Escalando el monte improbable", "Destejiendo el arco iris"), a López Campillo y Perreras ("curso acelerado de ateísmo"), a Pepe Rodríguez ("Mentiras fundamentales de la iglesia católica"), a Bunge (varios artículos sobre ciencia, "La ciencia. Su método y su filosofía", "Las pseudociencias: ¡vaya timo!), a C. Hitchens ("Dios no existe"), a S. Weinberg ("3 primeros minutos del universo"), a R. Llinás ("El cerebro y el mito del yo"), además de otros audiovisuales, como los vídeos de Mauricio J. Schwarz ("el rey va desnudo"), Dawkins ("la raíz de todo mal", "el virus de la fe"), las conferencias de "escépticos en el bar", del Círculo Escéptico, etc.”, pude comprobar las coincidencias lectoras (había leído 7 de los 12 libros que menciona), me dio por rebuscar en mis archivos cuantos libros había leído sobre el tema, por si había un mínimo de libros de “obligada lectura” para los ateos. En un primer repaso hice la siguiente lista de libros relacionados con la temática:
La filosofía en el tocador, marqués Sade, pág. 40-41: “si está demostrado que ese Dios, que los tontos tienen por autor de todo lo que vemos, no es sino el nec plus ultra de la razón humana, el fantasma creado en el instante en que la razón no ve ya nada para ayudarla en sus operaciones; si está probado que la existencia de ese Dios es imposible, y que la naturaleza, siempre en acción, en movimiento, posee por sí misma lo que a los tontos gusta gratuitamente otorgarle a El; si es verdad, en el supuesto que Dios, ese ser inerte, existiese, que él sería el más ridículo de todos los seres, puesto que habría servido un solo día y desde millones de siglos se hallaría en una despreciable inacción; y suponiendo que exista como las religiones lo pintan, sería el más detestable de los seres, porque permitiría el mal sobre la tierra cuando su omnipotencia podría impedirlo; si, como digo, todo esto se ha probado, ¿cree usted entonces, Eugenia, que la piedad que ligaría al hombre con ese Creador imbécil, insuficiente, feroz y despreciable, puede ser una virtud necesaria?”
Mentiras fundamentales de la Iglesia católica, Pepe Rodríguez, pág. 378: “Cuando se tradujo gehenna por infernus , no sólo se corrompió el verdadero sentido de los textos originales sino que se sentó las bases para construir la invención dogmática que más ha aterrorizado a la humanidad del último milenio... y que más beneficio le ha producido a la Iglesia católica siempre amenazante.”
Conflictos entre la religión y la ciencia, J. G. Draper, pág. 24: “Recordemos que cuanto nos rodea es mudable, que la muerte sigue a la vida y la vida a la muerte, y que es inútil rebelarse contra ella en un mundo en que todo muere; así como una catarata conserva la misma forma de un año a otro, aún cuando el agua que la compone cambia constantemente, así el aspecto de la naturaleza es como un torrente de materia que presenta formas variables. El universo, considerado como un todo, es inmutable; solo el espacio, los átomos y la fuerza son eternos; y las formas de la naturaleza que vemos son esencialmente transitorias y deben todas desaparecer.”
El discurso verdadero contra los cristianos Celso, pág. 21: “Es preciso incluso que las creencias profesadas se fundamenten también en la razón. Los que creen sin examen todo lo que se les dice, se parecen a esos infelices, presas de los charlatanes, que corren detrás de los Metragirtos, los sacerdotes de Mitra, o de los Sabácios y los devotos de Hécate o de otras divinidades semejantes, con las cabezas impregnadas de sus extravagancias y fraudes. Lo mismo acontece con los Cristianos. Ninguno de ellos quiere ofrecer o escrutar las razones de las creencias adoptadas. Dicen generalmente: «No examinéis, creed solamente, vuestra fe os salvará»; e incluso añaden: «La sabiduría de esta vida es un mal, y la locura un bien».”
La esencia del cristianismo L. Feuerbach, pág. 123: “El Dios trinitario es un Dios exuberante; por eso se convierte en una necesidad allí donde se prescinde del contenido de la vida. Cuanto más vacía es la vida, tanto más lleno y más completo es Dios. El vaciamiento del mundo real y el enriquecimiento de la divinidad, es un solo y mismo acto. Sólo el hombre pobre tiene un Dios rico. Dios surge del sentimiento de una carencia; lo que el hombre echa de menos -bien sea algo determinado y, por tanto consciente, bien sea inconsciente- esto es Dios. Por eso necesita el inconsolable sentimiento de vaciedad y de soledad, un Dios en el que se haya una comunidad, una unión de seres que se amen íntimamente.”
Doce pruebas que demuestran la no existencia de Dios, S. Fauré, pág. 43: “Así, pues, tened la modestia y la lealtad de confesar que si a mí me es imposible comprender a Dios, vosotros tropezaréis con el mismo obstáculo. Tened, en fin, la probidad de reconocer que si porque a mi no me es permitido concebir ni explicar a Dios, se me niega el derecho de negarlo, vosotros, que como yo, no podéis concebirlo ni explicarlo, tampoco tenéis derecho de afirmarlo.”
La religión al alcance de todos  R. H. de Ibarreta, pág. 102: “ Los milagros son inútiles para convencer a nuestra razón de lo que se halla en pugna con ella.”
Epicuro, C. García Gual, ver mi artículo Ha muerto Colombo, un epicúreo.
La santidad del pontificado, E. Rodríguez-Solís, ver mi artículo Clero anticlerical.
Historia atea de las religiones A. Kryvelev, ver mis artículos Historia atea de las religiones I y II.
Porqué no soy cristiano, B. Russell, pág. 18: “Si todo tiene que tener alguna causa, entonces Dios debe tener una causa. Si puede haber algo sin causa, igual puede ser el mundo que Dios”
Curso acelerado de ateismo, A. López J. Ignacio, pág. 54:”La fe les hace perder el sentido del humor a los creyentes”.
De la materia a la razón L. Ferrater, pág. 188: “En virtud de ello he aludido a una especie de gran arco o despliegue que va “de la materia a la razón”. Este arco o despliegue constituye el mundo mismo, dentro de cuya trama se encuentran todos los “sentidos” y las “significaciones” que puedan descubrirse y que pueden irse produciendo. En la medida en que la racionalidad se somete a autocrítica, constituye una tarea o actividad nunca agotada, y posiblemente nunca agotable. Esta última condición puede producir en algunos espíritus reflexivos cierto desaliento. De ahí la pregunta de por qué los seres humanos, que, en la medida de nuestros conocimientos, son quienes más gozan, o padecen, la limitación antedicha, pueden seguir aferrándose a la racionalidad.”
¿Qué es ser agnóstico?,  E. Tierno, pág. 115: “La fe es un contenido de la conciencia individual. Nada prueba.”
¿Es verdadero el cristianismo?, M. Arnhein, pág. 213: “Quizás aún más importante que la imposibilidad de alcanzar tales ideales sea su carácter antinatural. La mansedumbre es tan contraria a la naturaleza humana como el presentar la otra mejilla y amar al enemigo, toda vez que coloca a la persona mansa a merced de sus enemigos. Dicho de otro modo, no es una buena salvaguardia para la supervivencia, y no cabe la menor duda de que la supervivencia es el principal instinto natural de todo animal, incluyendo el humano. Por tanto, en sentido biológico estricto, así como en el sentido coloquial corriente, estos ideales son antinaturales.”
Ateos clandestinos, A. Izquierdo, pág. 64: “Si se acepta una religión como verdadera sin haberla examinado, sino por el simple hecho de haberla heredado o porque los que tienen autoridad sobre nosotros nos han dicho que es verdadera, se cree en ella sólo por prejuicio, y lo que se admite por prejuicio puede ser falso y verdadero, No hay ninguna seguridad sobre su verdad, Para poder decidir sobre su valor de verdad es necesario, entonces, examinarla a la luz de la razón.”
El mundo y sus demonios, C. Sagan, pág. 32: “Las religiones suelen ser los viveros de protección estatal de la pseudociencia”
Ética demostrada según el orden geométrico, B. de Espinosa, pág. 141: “Las ideas inadecuadas y confusas se siguen unas de otras con la misma necesidad que las ideas adecuadas, es decir claras y distintas.”
La genealogía de la moral, F. Nietzsche, ver mi artículo Fervoroso creyente, fervoroso agnóstico, fervoroso ateo.
A esto habría que añadir los 10 libros leídos de Puente Ojea (ver mi artículo Gonzalo Puente Ojea: maestro ateo) los 43 libros leídos de Gustavo Bueno y los 46 libros leídos de Mario Bunge, ver las secciones del blog dedicadas a ellos.

Como se puede ver, este listado incluye cosas muy dispares, pero son los textos que han configurado mi ateismo de la forma mas directa. Si tuviera que destacar algún autor, esta claro que por el número de libros leídos serian los tres últimos mencionados.
Es posible que si se hiciese una encuesta entre un numero elevado de ateos lectores, en la que cada uno expusiese su lista particular de textos, se pudiera encontrar un numero de libros de “obligada lectura” atea. Esta información podría servir a quien se aproximase al ateismo como lectura iniciática. Hoy en día y gracias a Internet es posible leer gran cantidad de textos en la orbita del ateismo lo que debería facilitar las cosas al neófito.
Naturalmente estas lecturas deben ir acompañadas de otras, sobre todo de filosofía y ciencia, imprescindibles para un visión atea del mundo.
Dado que bajo mis premisas el ateismo debe ir asociado a un sistema materialista y que este debe fundamentarse en una ontología determinada, cabria deducir de todo ello que no hay libros mas ateos que aquellos que exponen una ontología materialista (donde se intenta explicar el mundo, no siendo este obra de ningún dios). Los dos libros que considero mas importantes de ontología materialista son Ensayos materialistas de Gustavo Bueno y El moblaje del mundo de Mario Bunge, consecuentemente no habría lectura mas atea que la de estos libros, el inconveniente que tienen es que para aproximarse a su lectura con un mínimo de provecho previamente hay que recorrer el trayecto que yo he esbozado con el listado de libros aquí expuesto como mínimo.
Conclusión, si no estas dispuesto a esforzarte, mejor no empieces el camino del ateismo y sigue rezando.